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Viernes 15 de Diciembre del 2017

Santos: miente y carece de juicio al gobernar

Publicado en:

El Diario del Otún  | 

Autor(a): Gustavo Pérez González  |

Fecha: 08/06/2014

 

Alejados de su definición conceptual, afirmar que la paz está cerca, porque se negocia el fin del conflicto con las Farc y el Eln, es una equivocación extrema, que le engaña y le miente a la Nación, burlándose del electorado.

Asimilar el éxito obtenido con el cese al fuego y desmovilización, firmado con el M19 y la UP, con el actual proceso de negociaciones con las Farc y el Eln, es una irresponsabilidad imperdonable y una afrenta a la sociedad.

Mientras el M19 y la UP protagonizaron golpes de opinión desde su accionar subversivo, respetando y guardando las fronteras de los delitos políticos en su accionar (el robo de las armas del cantón norte, la toma de la embajada dominicana, convirtiendo en rehenes a la diplomacia acreditada, el robo de la espada de Bolívar, la toma del Palacio de Justicia, entre otros; las Farc y el Eln, son presuntos responsables, desde su accionar de terrorismo indiscriminado, tortura, genocidios, secuestro, narcotráfico y demás conductas de lesa humanidad.

Mientras el M19 y la UP, tenían en su accionar un marco ideológico y conceptual preestablecido, como luz y guía de su actividad subversiva, con identidad y mística de causa, logística militar, identidad y fervor definidos; las Farc y el Eln, abandonaron todo ideario, principios y dogmas que le dieran norte a su accionar. Es decir: perdieron el estatus de delitos políticos y se mostraron al mundo, como un concierto para delinquir en permanente accionar; delincuentes de alta peligrosidad.

Mientras las conductas cometidas por el M19 y la UP eran calificadas por los expertos, como comportamientos de positiva posibilidad, tratamiento y ayuda profesional capaz de alcanzar su resocialización, para ser reinsertados sin ningún peligro al grueso social; las conductas cometidas por las Farc y el Eln, son imposibles de resocializar, dado a la elevada y diversa capacidad criminal esgrimida, al extremo daño causado y a la alta perturbación mental, emocional, psicológica, psiquiátrica como a su alto grado de inestabilidad corporal; lagunas demenciales insalvables e imposibles de superar, dado al alto grado de ansiedad criminal mantenida, a lo largo de su cruenta actividad, que les supera a la necesidad de cambiar, lo que impide a las autoridades encargadas del tratamiento especializado de resocialización, tener éxito. No son aptos para reinsertarse a la sociedad (cerca de quince mil posibles subversivos próximos a desmovilizarse en estas condiciones) ustedes dirán.

Mientras el M19 y la UP desde su accionar, perseguían intereses nobles, sin más objetivo primario que alcanzar un nuevo orden sociopolítico y económico, que pusiera fin a la opresión y al sometimiento social, razón que dio vida a su accionar subversivo inconforme; las Farc y el Eln, persiguen fines criminales, en contra de los intereses del pueblo, de la Patria y de la infraestructura material y física, sin más objetivo primario que causar daño, para obtener el beneficio particular de la organización criminal; no buscan alcanzar un nuevo orden, sino el imperio de la impunidad y claro: forrarse de beneficios a su favor; nada en beneficio general.

Mientras en M19 y la UP respetaron los marcos jurídicos al actuar; su responsabilidad era del conocimiento, jurisdicción y competencia de nuestro orden jurídico propio; las Farc y el ELN, perdieron toda frontera jurídica del Estado; sus conductas catalogadas de lesa humanidad, cuyo conocimiento, jurisdicción y competencia es de las altas cortes de justicia internacional, es decir: el gobierno Santos está negociando con criminales requeridos por las altas cortes, vinculados a procesos en su contra, para ser juzgados y por los cuales, se han fijado cuantiosas recompensas, faltándole al respeto al orden jurídico mundial.

Una paz así, lo que logra es activar otra guerra, de dimensiones catastróficas para la Patria, porque se enfrenta al orden jurídico internacional, se abandona el rigor del derecho internacional público y se pone en riesgo, la calidad que ostentamos como regentes del orden jurídico y social desde el ejercicio del poder y la gobernabilidad. Está sí que es una verdadera guerra.
No me cabe duda: Santos para reelegirse, le miente a la Nación, carece de juicio al gobernar y se apartó por completo de la realidad.

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