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Miércoles 21 de Agosto del 2019

“Santos no ha cambiado ni se ha equivocado. El que se equivocó fui yo, tristemente”

Publicado en:

El Colombiano  | 

Autor(a): Martha Ortiz Gómez  |

Fecha: 19/10/2014

 

El expresidente y senador aseguró que se ha deteriorado la seguridad del país mientras se dialoga.

Cada vez se suman más voces a la idea de que el proceso de paz no es viable si los extremos políticos del país no encuentran puntos en común en torno a la finalización del conflicto y a la construcción de una paz duradera.

El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, quien es el mentor del Centro Democrático, fuerza política que en las últimas elecciones presidenciales obtuvo el 45.04% de la votación, habló en exclusiva con El Colombiano sobre el proceso de paz y su apertura o no a participar en él.

Esta es la primera entrevista que da a un medio escrito desde que fue elegido como Senador de la República, cerrando una semana en que Luis Carlos Restrepo, excomisionado de paz, afirmó que el Centro Democrático debe apoyar las negociaciones del actual Gobierno con las Farc, si se cumplieran con las condiciones que ha expresado ese movimiento político.

Los analistas vienen diciendo que una paz sin su participación es muy difícil para Colombia porque usted concentra, prácticamente, el 50 por ciento de la opinión de este país. ¿Estaría dispuesto abrir alguna puerta para unirse a este proceso y bajo qué condiciones?

"Doctora Martha, usted me va a perdonar que sea un poquito extenso en la respuesta. Primero, en el gobierno nuestro hicimos cuantos intentos nos pidieron los ciudadanos para liberar secuestrados a través de un acuerdo humanitario y para dialogar. Pusimos unas condiciones que llamábamos los "inamovibles". En el caso de liberación de secuestrados, que aquellos guerrilleros que salieran de la cárcel no pudieran volver a las Farc sino que tuvieran que irse al extranjero; Francia lo ofreció, o de quedarse en el país y someterse a un proceso de reinserción bajo la dirección de la Iglesia. En el caso de un diálogo, que hubiera cese de actividades criminales. Esta semana en una carta lo recordaba muy claramente Luis Carlos Restrepo.

Segundo, yo soy apenas un ciudadano entre los 45 millones, pero reitero que el problema de los últimos años es que ha habido un discurso grandilocuente de paz y un crecimiento aterrador de la violencia. Hay unas zonas del país que estaban en franco proceso de recuperación democrática y hoy están de nuevo sometidas a la férula del terrorismo.

Tercero, hay un problema muy grave en mi apreciación de Colombia. El mismo Gobierno ha hecho a la democracia colombiana el equivalente a dictaduras. Los problemas colombianos no se pueden resolver como los resolvieron en las dictaduras. Aquí no ha habido una ciudadanía insurgente contra una dictadura, lo que ha habido es un narcoterrorismo contra una democracia. Por eso nosotros creemos que el marco institucional democrático no se puede negociar con el terrorismo. Y no se puede cometer el error que ha cometido este Gobierno de poner a las Fuerzas Armadas en el mismo nivel del terrorismo.

Ahora estamos haciendo el análisis de los acuerdos que este Gobierno ha adelantado hasta ahora con el grupo terrorista Farc. Nosotros llevábamos 52 objeciones. En la noche y en la mañana de ayer hemos definido otras. Las vamos a seguir publicando y enumerando.

La primera preocupación es que la paz en una democracia no puede ser sobre la base de negociar la agenda nacional con el terrorismo. La segunda preocupación es todo el acuerdo que tienen sobre la tierra, porque ese acuerdo está vinculando visiones de Farc y de Gobierno, y llego a la conclusión que pretenden expropiar 20 millones de hectáreas en un país que tiene 42 millones de hectáreas entre sabanas y agricultura. Van acabar con la iniciativa privada. Empiezan con la tierra y después seguirán con otros sectores de la economía. Eso se parece mucho a lo que hicieron Castro y Chávez. Una apelación a la comunidad, a las gentes pobres del campo, para dejar finalmente a Cuba y a Venezuela sin sector agropecuario. Ya un funcionario del Gobierno ha dicho que la cuota inicial sería de seis millones de hectáreas. Abandonaron al campo en lugar de ayudarle a salir adelante, ahora lo quieren expropiar.

En el tema de las drogas, las Farc es el principal cartel de cocaína del mundo y el Gobierno ahora lo elige en la calidad de diseñador de la política antidroga. Ahí vemos que hay una línea clara en esos puntos sobre el acuerdo de drogas que apunta a la legalización de cultivos, a la legalización de la droga en sus diferentes componentes. Nuestros estudiosos han llegado a la conclusión de que el Gobierno simplemente plagió el documento del grupo terrorista Farc sobre la droga.

En el tema político, este es un país de libertades, un país democrático y el Gobierno le da a las Farc, grupo terrorista, la calidad de diseñador del mejoramiento de la democracia colombiana. Entonces uno no entiende: que al grupo terrorista de las Farc, que ha sido causa del deterioro del campo colombiano, ahora el Gobierno lo vuelva el diseñador de la política para el campo colombiano; que el grupo terrorista que ha sido el mayor cartel de cocaína del mundo, ahora sea el que imponga la política antidrogas y que el grupo terrorista que ha asesinado alcaldes, ha coaccionado a concejales, diputados, ha asesinado gobernadores, ahora sea el diseñador de la democracia colombiana. Todo esto nos lleva a nosotros a la conclusión de que vamos por un camino muy dañino para el país".

¿Quiero insistir, bajo qué condiciones podría abrirse una puerta para que usted entrara a presentar sus puntos sobre el proceso de paz?, ¿estaría dispuesto?

"Nosotros hemos venido hablando de unas condiciones y unas políticas. Todo el mundo quiere la paz. Lo que pasa es que nosotros vemos unas políticas que aquí no vamos hacia la paz sino hacia la entrega del país, hacia la claudicación de la democracia colombiana ante las pretensiones del terrorismo. Eso es lo que nos preocupa. Miren el tema ese de impunidad. Si a nosotros nos dicen que a los guerrilleros rasos no se les puede llevar a la cárcel, lo aceptamos. De hecho en nuestro gobierno se desmovilizaron 18 mil guerrilleros.

Si nos dicen que a los guerrilleros rasos hay que darles derechos de elegibilidad política, lo aceptamos. Pero veamos lo que tiene que ver con cabecillas y con responsables de atrocidades: si nos dicen que hay que darles sentencias reducidas si cumplen las condiciones, aceptamos.

Si nos dicen que no van a ir a la cárcel, no podemos aceptarlo. No solamente por los compromisos con la legislación internacional sino porque consideramos que tienen la impunidad frente atrocidades. En lugar de construir paz es un mal ejemplo que genera nuevas violencias. Y si nos dicen que a los cabecillas les van a dar elegibilidad política, creemos que se le hace un gran daño a la democracia colombiana.

Este Gobierno, por ejemplo, ha acordado con las Farc unas circunscripciones políticas especiales donde solamente podrán presentarse candidatos de las Farc. Eso es de la mayor gravedad para una democracia que ha sido pluralista como ha sido la democracia colombiana. Entonces nuestras preocupaciones surgen del miramiento de todos los acontecimientos que se han venido dando en el país en los últimos cuatro años".

El país va a seguir bajo esa polarización que lo está haciendo inviable desde muchos aspectos políticos. ¿Qué salidas ve usted?

"No doctora Martha, el Centro Democrático tiene una posición crítica y también propositiva. Hasta la fecha hemos presentado más de 14 proyectos. Nosotros actuamos con nuestras proposiciones, con nuestra presencia, con nuestras objeciones en el mal llamado Proyecto de Equilibrio de Poderes. Con nosotros hicieron quórum para muchos de esos artículos. Gracias a nosotros se salvaron otras proposiciones, como la lista igualitaria en favor de las mujeres. Hace dos noches, en el Congreso de la República, la Unidad Nacional no tenía quórum para aprobar el presupuesto, a pesar de nuestro desacuerdo con el derroche Santos, nosotros aceptamos hacer el quórum, no obstante que votamos negativamente. Lo único que le pedimos al Gobierno y a los parlamentarios allí presentes, que aceptaron y aceptó el Ministro, es que para superar la tragedia de la mermelada corrupta, cuando haya proyectos de inversión de iniciativa parlamentaria, los conozca el país, que se publiquen ampliamente. Nosotros creemos que actuamos correctamente porque fuimos críticos del presupuesto pero permitimos que se votara y nuestra única condición fue hacer pública una participación de congresistas en proyectos de inversión para que no se siga presentando el fenómeno de la corrupción que se ha conocido con el nombre de mermelada".

¿Qué opinión le mereció a usted las declaraciones de Luis Carlos Restrepo de la semana pasada?

"Totalmente respetable. Luis Carlos Restrepo fue el artífice que gracias a la política de seguridad democrática, se hubieran desmovilizado 52 mil terroristas. Y está siendo perseguido injustamente porque 11 de ellos, que se hicieron pasar por las Farc, crearon una especie de defraudación que no tenía por qué conocer el Comisionado. A los seres humanos hay que juzgarlos a lo largo de su historia. Luis Carlos llegó a ser Comisionado de Paz por sus grandes antecedentes como ciudadano probo, como gran profesional, médico, siquiatra, sicólogo, escritor afortunado, hombre estricto y conciliador. Además el doctor Luis Carlos Restrepo dejó muy en claro cómo fueron públicos y condicionados todos los esfuerzos de nuestro gobierno. Y también dejó muy en claro que recomienda al Centro Democrático apoyar el proceso de paz si se cumplen con las condiciones que se han venido estudiando por parte del Centro Democrático y que hemos presentado al país con mucha preocupación patriótica".

Su percepción sobre el doctor De la Calle ha cambiado durante la evolución del proceso de paz…

"Yo pienso es en el Presidente de la República, en el presidente Santos.

Santos no ha cambiado ni se ha equivocado. El que se equivocó fui yo, tristemente, porque yo vengo de por allá de esa región del Suroeste de Antioquia donde creemos en los seres humanos y somos muy dados a otorgarles confianza. Y Santos nos engañó. Pero un abuelo como yo, peliblanco a los 62 años, no tiene porqué ser quisquilloso frente a engaños personales. A mí lo que me preocupa es el engaño a Colombia".

¿Qué análisis, en aciertos y desaciertos, hace sobre el proceso de paz?

"Mire, el teléfono mío parece el 123 de la Policía. Yo por ejemplo hoy empecé a revisar información a las 4 y media de la mañana y entonces veo quejas de las fotos de los últimos ataques terroristas de ayer, de hace dos noches, de las Farc en el Putumayo. Enseguida me escriben de Puerto Libertador, de Córdoba, y de Tarazá (Antioquia), que las Farc están poniendo unas condiciones para poder permitir que siembren palma africana. Enseguida me escriben de San Juan de Arama en el Meta, "por favor que aquí están reclutando niñitos". Entonces yo voy leyendo esos acontecimientos diarios de acuerdo con la información de los colombianos, de ciudadanos desprevenidos, y no puedo dejar de manifestar mi preocupación.

Mire lo que pasó esta semana. Ese grupo terrorista de las Farc tiene una presencia creciente en el área de San Andrés de Cuerquia, en el área de Ituango, en el área de esa represa que nos dio tanta dificultad poner en marcha que es Hidroituango. Esta semana quemaron un camión y han puesto allí a mucho contratista y subcontratista a pagarle extorsión a las Farc como ocurre en muchas partes del país. Cuando leo estos acontecimientos me lleno de preocupación y entonces uno encuentra que hay un deterioro creciente.

El mismo Gobierno reconoció esta semana que en lo corrido del año ese grupo terrorista ha asesinado alrededor de 96 policías y soldados, ¿qué democracia en el mundo, negociando con terroristas, aceptaría dialogar mientras sigan en esa orgía criminal? Imagínese usted que los Estados Unidos un día dijera que había que negociar con Al Qaeda y que en el curso de la negociación asesinaran a unos soldados norteamericanos. El Gobierno colombiano da la impresión de que no le interesa la vida de los soldados y policías, que es igualmente digna que la vida de los civiles. Ese discurso del Presidente de la República en Buenaventura, donde dijo que estamos en guerra, pero entre el Ejército y con la guerrilla pero no con la población civil, es gravísimo. Primero confunde el deber estatal de la seguridad en el Estado de Derecho con el concepto de guerra. Segundo, pone en pie de igualdad a las Fuerzas Armadas con el terrorismo. Tercero, no excluye de ser potencial víctima sino a la población civil, y de allí se deduce que autoriza que se siga asesinando a soldados y policías. Cuando la Fuerza Pública percibe que el Gobierno no la lidera, no le resuelve problemas, no le importa la vida de sus integrantes, así la Fuerza Pública no lo manifieste, en el fondo se desmotiva, y esa desmotivación está contribuyendo hoy a un deterioro de la seguridad en Colombia".

Dado que las condiciones inamovibles del Centro Democrático no se han dado, ¿cree que es posible derrotar a las Farc por la vía militar?

"Una cosa muy grave a la que ha contribuido Santos, no obstante que él participó en nuestro gobierno y en la primera elección se hizo elegir con nuestras tesis, es alimentar una teoría en periódicos internacionales como El País de Madrid, que creen que el dilema colombiano es entre guerra o diálogo, y eso no es así. La guerra no es aplicable como concepto al caso colombiano. Aquí lo que se pide es que haya seguridad en favor de los ciudadanos frente a un desafío terrorista de todos los días. Nuestro gobierno actuó en un proceso de desarticulación del terrorismo, de la violencia. En ese proceso la seguridad se ejercía con valores democráticos y estaba acompañada de la promoción de inversión y de la política social. Y el capítulo de la seguridad tenía respeto por todas las voces del país, afectas o desafectas al gobierno. De hecho nunca antes había tenido más protección efectiva la oposición radical. Por ejemplo, Piedad Córdoba tuvo tanta seguridad como las personas más cercanas a nuestras tesis. Segundo, había todas las posibilidades de diálogo condicionado. Tercero, toda la generosidad en la reinserción, con beneficios sí, pero sin impunidad. Y cuarto, había la política social que en el caso concreto de esas regiones, se llamaba política de consolidación que el Gobierno Santos ha venido desmontando. Por eso a mí me toca todos los días decir, aquí había un camino democrático equilibrado que muchos de sus actores como Juan Manuel Santos, y algunos que estuvieron en mi gobierno y se aprovecharon de él, y hoy están en el otro bando, conocieron y vivieron que era útil para el país y hoy simplemente lo desacreditan".

Usted afirma que el Centro Democrático tiene una actitud proactiva, lo cual es una buena noticia siempre, pero…

"Yo no creo que sea una noticia, creo que ha sido un ejercicio de todos los días. Nosotros desde el 20 de julio venimos con casi 10 proyectos de reforma constitucional y de ley. Yo tengo un proyecto de salud que en este momento tiene una ponencia conjunta con el ministro Alejandro Gaviria. Estamos esperando que le den trámite, y que resuelve muchos problemas de la salud. Eso que el Gobierno quiere implementar de la Jornada Única Educativa fue la tesis medular de nuestro candidato Óscar Iván Zuluaga y un proyecto del Centro Democrático. Creo que lo que ha venido haciendo el Centro Democrático y que lo corrobora esta semana frente a lo hecho en la ley de equilibrio hacia el presupuesto, indica que nosotros tenemos unos motivos que nos obligan a ser críticos y al mismo tiempo uno hechos que merecen que los llame propositivos, teniendo en cuenta lo siguiente: Es la primera vez que Colombia, dentro del establecimiento democrático, tiene oposición.

En el Estado cuando los conservadores le hacían oposición a los liberales o viceversa, nada arriesgaban porque todos tenían maquinaria. Aquí hay una oposición del establecimiento democrático sin maquinaria y creo que eso es bien importante para Colombia. Se ha sabido hacer crítica y al mismo tiempo propositiva".

¿Qué piensa sobre los preacuerdos que parece que hubiera con el Eln?

"Hasta ahora nada se conoce. Lo único que se ve es el crecimiento de la acción criminal del Eln. Si sus periodistas hicieran una pesquisa en Arauca, verán como ese departamento se ha vuelto a perder en manos del terrorismo, con una enorme y muy dañina presencia del Eln. La patria tiene hoy muchos territorios nuevamente controlados por el terrorismo. Eso de Arauca, aquello del Caquetá, del Putumayo; cuidado con zonas de Antioquia que para allá vamos. Y el terrorismo es como una enfermedad silenciosa, cuando se expresa o el paciente se da cuenta, es porque ya ha hecho metástasis".

¿Con la situación actual, se podría construir un camino viable para la paz?

"Si el Gobierno Santos hubiera cumplido lo que prometió con la Seguridad Democrática, el país estaría en paz. Seguramente los cabecillas estarían en La Habana o en Venezuela, pero ya no tendrían organización criminal para delinquir en Colombia. Entonces si a mí me dicen que si se recupera el camino de la seguridad, ojalá. Le veo este obstáculo: Santos ha perdido el control de las herramientas que posibilitan la seguridad porque en las Fuerzas Armadas no hay motivación, no ven que el Presidente los proteja, los dirija con claridad para recuperar la seguridad. La ciudadanía ya ha preferido pagar extorsión que denunciar. Desmontaron 4 millones 600 mil cooperantes desarmados que tenía nuestro gobierno, y por lo que yo veo, hoy el país está avanzando de la denuncia al silencio, y de la reacción ante la inseguridad al sometimiento para pagarle extorsión al terrorismo. Eso me parece muy grave y le dificulta a este Gobierno recuperar la seguridad. Además, mire el caso de "Timochenko", que podría referirlo uno como un caso aislado; es patético. Un presidente de manera altisonante dando órdenes que lo capturaran, dando órdenes públicas a las Fuerzas Armadas, y en seguida, de manera engañosa y subrepticia, permitiendo la salida de él hacia Cuba. Entonces cuando no hay claridad el panorama se vuelve más complejo. Cuando hay engaño no se dispersan las nubes"

EN DEFINITIVA

El expresidente y senador Álvaro Uribe aseguró que “Santos ha perdido el control de las herramientas que posibilitan la seguridad porque en las Fuerzas Armadas no hay motivación”.

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