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Viernes 15 de Diciembre del 2017

¿Transiciones, la mentalidad de la prueba diabólica o la contrición de Timochenko?

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 05/10/2015

Exclusivo para FCPPC
 

Foto: channelnewsasia.com

Se ha dicho que las grandes ideas llegan al mundo con la gentileza de las palomas. Tal vez entonces al escuchar con atención, en medio del clamor de los imperios y de las naciones, oiremos un suave aleteo, el suave murmullo de la vida y la esperanza.

Dirán algunos que esta esperanza está en una nación, otros, que en un hombre. Yo creo más bien que esa esperanza la despierta, la reviven y la nutren millones de hombres solitarios cuyos logros y acciones riegan cada día las fronteras y las consecuencias más crudas de la historia. Y así brilla fugazmente la siempre amenazada verdad que, en el mismo sufrimiento, y en las alegrías, cada uno de nosotros construye para todos.

Albert Camus en una lectura titulada “Crea peligrosamente.”

Conversaciones de Paz con el aderezo de Justicia Transicional, Justicia Restaurativa, burlas, caricaturas, opiniones, análisis, etc., son el menú mental con el que nos bombardearán en los próximos meses y cuyos ‘chefs’ se solazarán invitándonos a abrir el gaznate, pues no sabemos con qué se debe pasar eso de la Jurisdicción Especial para la Paz que, por lo pronto, La Silla Vacía la ha dibujado en plastilina.

Para mi sorpresa me encontré textos del Manual de Justicia Transicional para América Latina, el modelo surafricano, el neoyorquino, consejos de ‘deje así’ como en La Pelota de Letras, Los Programas de Justicia Restaurativa de la ONU, los de la investigadora Veronique Doudet del Centro de Investigaciones Berghof, y los del ICTJ, asesor del Gobierno en cabeza de su Vicepresidente Paul Seils.

Si la opinión pública hubiera tenido la oportunidad de informarse de manera objetiva, efectiva y respetuosa, basada en fuentes creíbles que manejan el tema, no estaríamos hoy en manos de opiniones respetables o insultantes para entender el meollo del asunto, por una parte; y por la otra, para descubrir la manipulación política ejercida tras la careta de la respetabilidad científica, institucional o mediática, porque no hay análisis del embrollo, solo opiniones, y montajes mediáticos, ignorándose lo que contiene el desconocido documento definitivo.

Ejemplos al canto. El 24/10/2012 Paul Seils, vicepresidente del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), y asesor de Santos (En la noticia aparece en la foto con Santos y Tutina.), publicó en su página la noticia “Conversaciones de paz con las FARC: una oportunidad para repensar el Estado colombiano.” Algo a lo que todos nos oponemos pues lo asociamos con el refundar la patria de Ralito. Originalmente la leí en inglés en Al Jazeera (Una venta para la galería socialista) porque la nota editorial de Seils no se conoció en Colombia. Dice, entre otras cosas:

“Para alcanzar una paz duradera habrá que repensar el Estado colombiano, víctima y victimario en el conflicto.” No presenta pruebas de por qué acusa al estado, ni menciona las atrocidades de las Farc, sino la desmovilización paramilitar ocurrida; pero, según él, continuada bajo otro nombre, que es el caballito de batalla de las Farc con el que chantajean a Santos, los representes del gobierno y la opinión pública, pues ahora todo accionar criminal, según las Farc, se llama paramilitar aunque no sea demostrado. (Aplicación de la metodología de La Prueba Diabólica como veremos más adelante.) Pero ¿por qué Seils es de esa calaña?

ICTJ tiene la capacidad de cabildear ante gobiernos, organizaciones, para ‘vender’ un resultado. Richard Joseph Goldstone, un prominente juez que intervino en la resolución del conflicto surafricano, es uno de los consejeros para la Junta Directiva y bastante cercano a la CIJ. Los que lo conocen dicen: “un abogado comercial que tiene la astucia e inventiva aplicada a la ley para garantizar una justicia en casos de derechos humanos y políticos controvertidos.” Es decir, en el ‘mercado’ de la Justicia Transicional la paz puede ser un producto que se venda con todos sus aderezos.

Su enfoque judicial lo desarrolló en África del Sur por el hecho de que, aunque el gobernante Partido Nacional había construido un marco de leyes racistas y desiguales destinadas a reprimir los derechos de los no blancos, el país había mantenido la estructura subyacente y los principios de la ley común anglo-holandesa. Esta filosofía llevó a Goldstone a emitir resoluciones que socavaron los aspectos claves del sistema de apartheid. ¿No notan una similitud entre ese manejo estratégico y lo supuestamente adaptado a una sociedad inequitativa y feudal como pudiera ser la colombiana, según las Farc, mediante una implementación de las ZRC, la no dejación de armas, y la opinión de Seils sobre el futuro del estado colombiano para desmontarlo, según los pendientes que no se han definido pues afectan la estructura del sistema?

Después del matrimonio manual entre Timochenko y Santos auspiciado por el Consejero Raúl, éste dijo unas palabras sabias y obvias que se le atribuirían a un pantallazo político: “Lo que sigue es difícil,” pero que el  experto mundial John Paul Lederach explicaría así: "Los acuerdos que terminan un conflicto son difíciles de encontrar. La mayoría de los acuerdos de paz no son soluciones en el contenido sino procesos negociados, propuestas que, si se siguen, harán cambiar la expresión del conflicto y proporcionar vías para redefinir relaciones. [De hecho, por lo general significa que] toda una nueva gama de negociaciones, a menudo más arduas y difíciles, apenas están empezando. La gente debe pasar de un esfuerzo temporal para negociar un acuerdo que pone fin a los violentos episodios como expresión de un conflicto, a una plataforma dinámica permanente basada en un contexto capaz de generar soluciones no violentas a los episodios actuales del conflicto.” Esa ‘plataforma’ comienza por no decir mentiras, manipular.

Ahora leamos en Google ICTJ-COL-PaulSeils-Propuesta de criterios de selección y priorización-2012.pdfy analicemos los componentes del pastel de acuerdo con los criterios del asesor de Santos.

Dice El Tiempo: “El tribunal especial podrá actuar sobre máximos responsables de las Farc, agentes del Estado y otros que hayan participado de manera indirecta en el conflicto armado. Como es obvio, la Jurisdicción Especial para la Paz actuará sobre los máximos responsables de crímenes graves dentro de las Farc, pero también sobre los agentes del Estado involucrados en delitos cometidos en el contexto y en razón del conflicto, en especial respecto de los casos más graves y representativos. Incluso, tendrá competencia sobre otros responsables de la guerra que ha vivido Colombia. Actuará, según dice el acuerdo hecho público ayer, respecto de todos los que de manera directa o indirecta hayan participado en el conflicto armado interno”. En este sentido, la competencia de la Jurisdicción Especial para la Paz alcanza a quienes no han combatido, pero que, por ejemplo, han financiado grupos armados ilegales, como los paramilitares.”

PERO… lo que la nota de El Tiempo no dice ahora, ni cuando Sergio Jaramillo amenazó a los empresarios con sus 13.000 denuncias en Justicia y Paz (aplicando la metodología marxista de la prueba diabólica explicada en los N° 6 y 7 del Menú y que también utilizan Seils en sus afirmaciones y Montealegre con el algoritmo Springer, Timochenko y Maduro), es:

“Sin embargo, algunas advertencias deben ser tenidas en cuenta: en primer lugar, la noción de los máximos responsables en este contexto no puede ser entendida simplemente como un concepto formal en relación con aquellos que parecen haber ocupado cargos de alta responsabilidad en la estructura criminal específica. No es suficiente identificar la estructura y luego declarar culpable a sus líderes de todos los crímenes cometidos por la organización. Ya que es una cuestión de culpabilidad penal, tiene que demostrarse que cada acusado efectivamente participó en los crímenes con el grado requerido de intención criminal.

Así que los “Máximos responsables” no es como lo entendería el común de los mortales, pues además:

  1. “No existe una práctica suficiente en la justicia internacional para fundamentar quién es el máximo responsable.” (Pero no dice por qué) Por lo tanto, “La idea de centrarse en aquellos que cargan el mayor grado de responsabilidad debe ser entendida como una aproximación política a una situación en la que se requiere tomar decisiones especialmente orientadas a la no repetición de los hechos.” (Es decir, el engaño es hablar de justicia, pero en realidad hacer política. ¿No podrán argumentar entonces los que están presos por los mismos delitos de las Farc que por qué a ellos no se les aplica la política?) “El derecho internacional de los derechos humanos establece el deber de investigar y judicializar todos los delitos graves. Algunos tribunales internacionales o internacionalizados sin sujeción a las obligaciones de los tratados internacionales de derechos humanos han adoptado en varios casos una política (¿Cómo es esa política?) destinada a racionalizar la selección de los sospechosos en el contexto de un universo potencialmente grande de crímenes y de los responsables de aquellos.” “En algunas circunstancias, los Estados, sin perjuicio de las obligaciones internacionales de derechos humanos, han adoptado un enfoque que al menos da prioridad a los casos basados en criterios como la gravedad de los hechos y la máxima responsabilidad en los crímenes en cuestión.” (Pág. 4.)
  2. “En primer lugar, hay que determinar si nos referimos al máximo responsable legalmente, o al máximo responsable moralmente. En términos legales, por lo general la opinión es que los participantes directos en los crímenes tienen más responsabilidad que sus cómplices. Pero puede ser distinto en términos morales, especialmente cuando se consideran los aparatos muy complejos que fueron establecidos con el objeto de perpetrar crímenes. Con frecuencia, es difícil encontrar evidencias de la participación directa en las estructuras de crimen organizado o parcialmente organizado. (Entonces como es difícil establecer la estrategia logística del crimen organizado, se remplaza esa ineficacia con una categoría acomodaticia de moralidad o testigos falsos)
  3. “Está también el caso de los "falsos positivos", la práctica castrense de asesinar a civiles o prisioneros para presentarlos como guerrilleros muertos en combate. Entre las ventajas de esa práctica figuraban recompensas monetarias y más días de permiso para los miembros del Ejército. La magnitud y el alcance de la práctica convierten en ridícula la pretensión de justificarla atribuyendo los crímenes a elementos díscolos. La apreciable similitud del modus operandi en divisiones militares de distintas zonas del país desmiente esa endeble línea de defensa. (La similitud de un accionar criminal no prueba que haya una organización que lo respalda, con la intención de hacer daño intencional de esa manera; con esa lógica Farc, Ejército, Bacrim, la Mafia serían una sola organización porque todos tienen la capacidad de matar.)
  4. Las conversaciones no tienen lugar en el vacío, sino en un contexto en el que los dirigentes del Estado colombiano deben demostrar gran valentía e imaginación. (Para probar la inocencia de un delito que no les corresponde). Una paz duradera conlleva la instauración de un Estado creíble en el que todos se sometan al imperio de la ley, (Eso debe predicárselo a las Farc) en el que los débiles y marginados tengan razones para confiar y en el que las élites crean que es posible empezar de nuevo.”

Cualquier lector perspicaz podrá concluir que con esas reglas de juego, un juez puede disimular la impunidad, enredarle la pita a quien se le dé la gana, suponiendo (dentro de la estrategia de la prueba diabólica) que cualquier asociación, grupo o partido es una empresa criminal que se puede tratar o no con un criterio político, según convenga, por lo que el expresidente Uribe dice:
“Igualación de la sociedad civil con el terrorismo: El Gobierno ha aceptado igualar a la sociedad civil con el terrorismo, lo cual constituye grave afrenta a la comunidad colombiana, en este acuerdo convertida en victimaria, cuando durante 50 años ha sido víctima del secuestro y del asesinato narco terrorista. Cualquier ciudadano queda expuesto al riesgo de tener que aceptar un delito que no cometió como condición para no ser condenado a la cárcel.” (Aquí Uribe habla de la metodología diabólica.)

La editorial de Seils refleja el mismo planteamiento de Maduro que todo se lo achaca al paramilitarismo, sin ninguna prueba: “En segundo lugar, las iniciativas destinadas a desvelar el cáncer que el fenómeno paramilitar ha ocasionado en el núcleo del Estado y el escándalo de los "falsos positivos" deben producir resultados trascendentales. Eso significa que habrá que llevar a cabo investigaciones como es debido, tomar medidas coherentes para desmantelar a los grupos y sus redes de apoyo, y comprometerse totalmente con políticas que garanticen que algo así no vuelva a ocurrir.”

Tenemos entonces que la jugada en el 2015 es: El Fiscal suspende las imputaciones contra los creadores de la farcpolítica, cuyas investigaciones se necesitan para la Jurisdicción Especial de Paz, pero mantiene vivo el sambenito de la parapolítica al igual que Maduro. Es decir, impunidad. El ‘chisme’ de que en La Habana todo estaba acordado, hoy se convierte en la ‘verdad del Ejecutivo’ cuando leemos las directrices de Paul Seils en el 2012, que, para lo que está ocurriendo en el 2015, serían:

“En la Corte Penal Internacional (CPI), la Oficina del Fiscal ha indicado que en la selección de las situaciones para la investigación se tendrán en cuenta cuatro elementos, todos relacionados con el concepto de la gravedad de los crímenes en cuestión. Estos cuatro elementos son: el número de víctimas, la naturaleza de los crímenes específicos, la forma en que fueron cometidos, y el impacto relacionado.

La Oficina del Fiscal de la CPI ha indicado que, como política, tratará de centrarse en las personas que considera tienen la mayor responsabilidad de los crímenes investigados y que, siempre que sea posible, se procurará investigar los crímenes que sean representativos de las actividades delictivas que podrían haber tenido lugar en un área determinada. Sin embargo, la Oficina del Fiscal observa que, en ocasiones, las exigencias de encontrar las pruebas necesarias para lograr una condena penal limitarán las formas en que la Oficina pueda elegir los asuntos a investigar. En esencia, a veces la Oficina simplemente tendrá que enfocarse en los casos en los que las pruebas sean más contundentes.

Menú de escenarios mentales para el debate político.

  1. Las matemáticas Vs. la realidad. Una prueba matemática para estadísticamente determinar la posible autoría de un crimen, no es una prueba jurídica, sino una indicación selectiva. El Fiscal admite que es imposible establecer la autoría de 50.000 secuestros, lo mismo que dijo Santos sobre Ruanda. Luego el sistema de ‘selección de los crímenes’ será el de los más ‘representativos’ por el número de víctimas, el modo, la naturaleza, el impacto. ¿Será que la definición de genocidio nos puede ayudar?
  2. Las transiciones para hilvanar el debate. Nos indican cómo podemos conectar una realidad cambiante con un discurso político coherente, en nuestro análisis interno o con los otros. Son la base de la democracia. En un debate político de altura las transiciones, que pueden expresarse o no, pero que están en la estructura de pensamiento y expresión de la persona sirven para: demostrar contraste o cambio de idea (por el contrario, sin embargo, en contraste, etc.); adición o complemento (también, lo siguiente, seguidamente, de igual importancia, de la misma manera), cambio de idea con adiciones o complementos para rebatirlas; si algo se está olvidando y es importante, se enfatiza el tema. Las transiciones nos llevan a demostrar resultados, reforzar su importancia; hacer caer en cuenta sobre las evidencias, olvidos, contradicciones de tiempo modo y lugar. Y una persona inteligente, perspicaz conecta todas esas posibilidades. Quien renuncia a ello, no tiene más remedio que imponer, engañar, ser sarcástico, condenar, juzgar sin pruebas.
  3. La manipulación con una falsa doctrina o planteamiento. En la intervención del comandante Timoleón Jiménez en el cierre del acuerdo sobre Jurisdicción Especial para la Paz dijo: “Por ello pensamos en que es necesaria una gran jornada de contrición en la que se pueda juntar el universo de la gente involucrada en el conflicto –combatientes y no combatientes-, para limpiar las conciencias, ofrecer verdad, y asumir responsabilidades.” Ahora bien, la contrición se predica sobre ‘PECADOS’ A las Farc se les está acusando de DELITOS. No todo pecado es un delito. (Pensar mal de Timochenko es un pecado que va contra el amor, pero no un delito.) Pero todos los delitos sí son pecados. Una masacre es un delito y un pecado. Yo puedo ser un pecador, sin ser delincuente. En cambio las Farc son delincuentes y pecadores.
  4. La verdadera doctrina. Ahora bien, la contrición es, según los que saben, el dolor del alma y el rechazo profundo de los crímenes, ofensas, desfalcos, engaños, masacres, genocidios, peculados, etc., con el propósito de no volverlos a repetir; la contrición es sobre PECADOS por acción y omisión. Por lo tanto, comprende tres elementos: dolor, detestación, propósito. No es un propósito político, interesado, pues se refiere al cambio del pasado con el arrepentimiento y el perdón; el de la vigilancia del presente y el buen propósito para el futuro.
  5. La trampa del cinismo. La contrición, como primer acto de la propuesta de Timochenko provendría del verdadero conocimiento de lo que son las Farc, con las pruebas jurídicas y testimoniales de las víctimas y lo que han hecho; no lo que creen o dicen ser, y sería el signo visible, confiable, para una participación política de que no constituyen una amenaza para el futuro de la patria. El examen de la conciencia política y personal llevaría a la supuesta contrición de Timochenko que se la plantearía dentro de los parámetros morales de su mentor, Fidel Castro: “Ideología es ante todo conciencia; conciencia es actitud de lucha frente a todo lo mal hecho, frente a las debilidades, privilegios, las inmoralidades. La lucha ideológica ocupa hoy para todos los revolucionarios, la primera línea de combate, la primera trinchera revolucionaria”. Fidel Castro. Ideología Conciencia y Trabajo Político, la Habana 1986. Al no reconocer a las víctimas ni sus crímenes de una manera real y contundente, las Farc van contra su propia ética revolucionaria al igual que manipulan la ley para favorecerse. Leer en La Silla Vacía “Lo que no debería volver a ocurrir si las Farc dejan sus armas.” Es decir, si se arrepienten. Agreguémosle a lo anterior…
  6. Los juicios medievales. Pero la ‘contrición’ de Timochenko que supone la admisión de pecado, que con términos cristianos le plantea cínicamente a la sociedad, como en la mejor época de la Edad Media y la cacería de brujas, es la trampa con la que las Farc han creado lo que en Derecho se llama la ‘prueba diabólica’ o inquisitorial que es exigir por parte de las Farc (el jurado) a la sociedad, (la acusada) una prueba a favor de su no participación en la comisión de un supuesto delito imputado. Para que en la edad media alguien fuera absuelto de la suposición de ser brujo/a tenía que hacer algo portentoso, bajo la protección de Dios, para probar que era inocente; o soportar la tortura para no confesar una falsedad. La ‘constitución’ que se utilizaba era el Malleus Maleficarum o “Martillo de las Brujas.”
  7. Las víctimas. El Martillo de los Brujos, no la Constitución ni las leyes de la República es lo que se le ha venido aplicando a Uribe y sus colaboradores, sus seguidores, los ganaderos, una supuesta extrema derecha anónima mediante la cual se acusa a toda la sociedad; al Estado colombiano que debería probar su inocencia ante el inquisidor Seils y las Farc. Como aquí todo se denomina ‘oposición’, ‘enemistad’, y no hay análisis y desconocimiento de la historia, ese espíritu medieval se considera ‘normal’. Tenemos que probarles a las Farc que somos ángeles impolutos viviendo en estado permanente de inocencia. Así en una probativo diabólica el interpelado deberá, por ejemplo, demostrar que algo no ha ocurrido; es decir, la inexistencia de algo, o su propia inocencia en un proceso judicial, cuando lo correcto según el Derecho moderno es que la «carga de la prueba» corresponda a quien ha de probar la existencia de algo, o probar la culpabilidad. Si las Farc quieren ser jueces del Estado deberían presentar las pruebas jurídicas respaldadas con sus investigaciones. Mediante el engaño de la Prueba Diabólica, promovido por los medios, los asesores foráneos y criollos, los estudios, las estadísticas, las encuestas de opinión, etc. los representantes del gobierno, Santos y todos nosotros hemos sido los chivos expiatorios de la astucia como el arma política preferida del marxismo leninismo, que en castellano básico se llama machismo o dictadura del cobarde armado o más fuerte. Ejemplos: Todo rico debe probar que no es un explotador; el Estado debe probar que no es victimario, de ahí provienen las concesiones; así como en Venezuela todo pobre que viva en un barrio de invasión debe probar que no es un paramilitar; la mujer debe probar que no es infiel, etc. Y la metodología para lograrlo es el permanente ejercicio de la acusación, la sospecha y la desconfianza. Es decir, estamos en la Edad Media. Por eso callo frente a los motivadores pagados de la paz, que nos acusan de guerreristas siendo ellos los poseídos por la prueba diabólica, el dinero, la ventaja política, la cobardía que da origen al feminicidio, la persecución, el linchamiento mediático, etc.
  8. La muerte del principio de inocencia. Debido a la prueba diabólica, el famoso "in dubio pro reo" en caso de dudas a favor del reo, o llamado principio de inocencia, dado que todos somos inocentes, mientras no se pruebe lo contrario, ha desaparecido en nuestra cultura política.
  9. Agreguemos a lo anterior La Investigación Diabólica por la cual toda la sofisticación de lo que concluye el procedimiento investigativo del Fiscal tiene la condición de real. Así a diferencia de la prueba diabólica si el acusado intenta demostrar la falsedad de dicha acusación, la investigación-acusación se hace todavía más firme y se le tacha de no tener conciencia de su delito o estar alejado de la realidad. ¿Cómo prueban las Farc que el algoritmo de Springer se equivoca en la posible señalación de la autoría de 30.000 secuestros, solo porque Springer ‘configuró’ un patrón cuya metodología posiblemente copió del libro “Numerati” de Stephen Baker?
  10. Entonces, la contrición política perfecta sería la que garantizara el no volver a cometer crímenes, el desterrar el odio de clase, no engañar con pruebas diabólicas ni balandronadas, calcular, someter, probar falsamente; es decir, cumplir, de corazón con la constitución y las leyes, o normas básicas de ética, sin renunciar, desde luego, a sus aspiraciones políticas o a la seriedad de una profesión. Veamos ahora un ejemplo de posible cambio o toma de conciencia política producida por una persona auténtica encaminada en el bien y frente a los ojos de todo del mundo.

Tras escuchar al Papa pedir la abolición de la pena de muerte y pedir por los pobres, John Boehner, Presidente del Congreso y muchos otros, no pudieron más y tuvieron que utilizar un pañuelo para secarse las lágrimas. Algo hizo el Papa con su inglés sencillo, pronunciado en su acento hispano, sin la altanería del que se ufana de un acento nativo. Pero Ricardo Silva Romero no lo entiende. En su columna “Marzo” (El Tiempo, 25, 09,15) dice sobradamente: “El Papa Francisco se ha dedicado a repetir obviedades que resultan revolucionarias en un mundo semejante al infierno.” Silva no ha entendido que lo importante no es decir cosas ‘nuevas’ (que según Salomón no existen) sino VERDADERAS. Y cómo se dicen es lo revolucionario. El Papa las dice desde su corazón, con amor y ejemplo de vida que es todo lo contrario al infierno que han mostrado las Farc. Le ‘cantó la tabla’ a los duros del imperio, en su casa; pero no se las cantó desde el odio de clases de las Farc y por eso lo aplaudieron durante dos minutos. Algo nunca visto. Eso debería hacer reflexionar al ‘corazón’ de Silva y sus allegados políticos, porque parece que solo comprende con el cerebro. ¿Acaso los revolucionarios no vienen prometiendo el paraíso socialista desde hace 100 años?

En ese orden de ideas yo le propondría a Timochenko que si logra hacer llorar a los duros del imperio mediante su discurso en la ONU, como lo hizo el Papa en el Congreso gringo, yo lo escucharé con mucho respeto. Y el reto también es para mí, pues no soy tan gran ‘revolucionario’ como Timochenko. Así, cuando logre hacer llorar a mis hijos con muestras de amor inteligente y altruista, con sacrificio desinteresado por ellos y los otros, como lo hace su madre, consideraré que he cumplido mi misión y elevaré una oración de agradecimiento por el ateo y comunista disidente, ese sí Premio Nobel de Literatura y merecido de Paz, Albert Camus, que nos mostró un camino posible, sencillo, auténtico, en medio de los avatares políticos y las mentiras.

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