Miércoles 22 de Noviembre del 2017

Una imposición

Publicado en:

El Nuevo Siglo  | 

Autor(a): Samuel Hoyos  |

Fecha: 17/11/2015

 

Foto: las2orillas.co

Plebiscito

Para Juan Manuel Santos es más importante el proceso que la paz, está dispuesto a dar y hacer lo que sea necesario con tal de alcanzar su propósito de firmar un acuerdo con las Farc, no importa el costo, ni las consecuencias, no importan los medios, no importa Colombia. Él es una persona que no tiene principios, tiene intereses, y con tal de satisfacerlos todo vale.

La mentira y el engaño en Santos ya no sorprenden, esa es su constitución. Se había comprometido con los colombianos a refrendar los acuerdos con las Farc, en teoría, tendríamos la posibilidad de aceptar o rechazar, punto por punto, lo acordado en La Habana. Ya reculó, a través de sus principales esbirros, Barreras y Benedetti, presentó un proyecto de Plebiscito para dar apariencia de legitimidad a su proceso de paz, a la impunidad, a las curules para las Farc y a quién sabe cuántos sapos más.

La consulta ciudadana no es un acto de generosidad del Presidente, como reptando lo dice el Fiscal, cuando se trata de cambios profundos en la Constitución, es una obligación de los Estados y un derecho de los ciudadanos. Y es que con el cuento de la paz no todo vale, si bien es cierto que las constituciones se pueden cambiar, hay que respetar los procedimientos, tal vez en eso consiste la democracia.

El Plebiscito de Roy no es una refrendación, ninguna modificación normativa será puesta a consideración de los colombianos, ningún cambio sobre nuestras instituciones, sobre nuestro sistema político, económico o social, será sometido a nuestra voluntad. El plebiscito que nos ofrecen, como única alternativa, se parece más a una encuesta, bien podrían hacer un cóctel en Palacio y preguntar si quieren o no la paz, daría lo mismo. Para la paz no se requiere refrendación, pero para sustituir la Constitución es una obligación.

¿Nos van a preguntar si aceptamos que no haya cárcel para responsables de crímenes atroces? ¿Podremos decidir sobre la elegibilidad política de criminales de lesa humanidad? La respuesta es no, la absurda pregunta del plebiscito será un ¿quiere la paz? Y, aunque todos la queremos, no podemos permitir que se decidan grandes cambios, que afectan la vida de casi 50 millones de personas, por la soberbia de un presidente y la imposición violenta de unos cuantos asesinos.

El Gobierno hará que sus tramitadores de la Unidad Nacional aprueben, a pupitrazo, el plebiscito de Roy, el congresito que a todo dirá que sí y las facultades omnímodas para el Presidente. En La Habana, entregarán lo que sea a cambio de la firma y, acabando con el umbral, los colombianos dirán que sí a un plebiscito que es un placebo de refrendación. ¿Qué queda? Que la Corte Constitucional, aunque no creo, los detenga y salvaguarde la Constitución.

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Jaime Sánchez Cortés

18/11/2015 10:18 AM

Ya no creemos que la Corte Constitucional sea la defensora de la Constitución que el Gobierno, con apoyo de un Congreso servil, quiere violar en forma descarada. mucha gente ha muerto en este país durante más de doscientos años para lograr la democracia y construir un Estado de Derecho y muchos más morirán para recuperar estos bienes sociales si el presidente y sus secuaces los violan para firmar una parodia de paz. con unos criminales. Si la FARC quiere verdaderamente la paz debe aceptar nuestra Constitución y empezar a cumplirla con los mecanismos judiciales de ésta. Debe empezar a pedir perdón esperar que los colombianos los perdonen dentro del marco de la Constitución y la Ley. El M-19 es un buen ejemplo de la bondad de los colombianos cuando el agresor se integra a la sociedad

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