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Martes 12 de Diciembre del 2017

¿Y Colombia, qué tan después?

Publicado en:

El Tiempo  | 

Autor(a): María Isabel Rueda  |

Fecha: 22/01/2017

 

Donald John Trump presidente de los Estados Unidos - Foto: foxnews.com

Con Trump, la carreta de somos 'el mejor socio regional de EE. UU.' pasará a examen de confianza.

Para bien o para mal, nada volverá a ser igual en la era Trump.

De arranque, anuncia que EE. UU. va a ser la mayor potencia del mundo como polo de nacionalismo populista; que el libre comercio será reemplazado por proteccionismo económico, diseñado y manejado por billonarios banqueros y empresarios, bajo el lema de ‘Produciremos y compraremos estadounidense’. Interlocutaremos con algo que parecía desaparecido de las democracias maduras, un gobierno nepotista, integrado por un gabinete ministerial de corte militarista (en el que ya son comunes los chistes sobre asesinatos oficiales, tortura legítima y la delicia de disparar sobre ciertas personas), en apariencia carente de un balance cívico-militar imprescindible en el gabinete presidencial de la potencia más importante del mundo.

De ñapa, el nuevo gobierno Trump plantea el desmonte de la política contra la amenaza del calentamiento global, las vacunas y el armamentismo nuclear.

Durante su campaña dijo muchas mentiras y no dudó en insultar a sus rivales. A un ritmo que, según ‘The Economist’, “fue de uno cada 2 días”.

Pero qué lección la que dio Trump en su capacidad de conectarse con la gente. Así no hubiera ganado la elección popular, solo comprensible dentro del intrincado sistema electoral norteamericano, a Trump le alcanzaron sus votos para llegar. Y para llegarles a todos a quienes dijo en su discurso de posesión: “Hoy no estamos transfiriendo el poder de un partido a otro, sino de Washington a la gente. Ustedes nunca serán ignorados otra vez. Su voz designará nuestros destinos”. (Si el presidente Santos oyera por lo menos este buen mensaje, se estremecería).

En cuanto a los planteamientos políticos del nuevo gobierno de EE. UU., qué susto. Veremos en los próximos meses un mano a mano entre el libre comercio y el nacionalismo económico; entre el pragmatismo y el dogmatismo (que entre el diablo y escoja); entre desregulación y sostenimiento plausible de políticas sociales. La seguridad cívica de los inmigrantes será volátil; avanzarán las relaciones con Rusia a costa de ignorar sus abusos imperialistas. Son inciertos los desafíos políticos y económicos a la China.

‘América, primero; América, primero’ es el grito de guerra de Trump. Y en su discurso de posesión ha advertido que lo hará valer en todos los temas: comercio, impuestos, inmigración, política externa, “para traer de regreso nuestros sueños”.

Y a todas estas, ¿Colombia dónde cabe?

Solo una palabrita, bien puesta en su discurso, tuvo Trump sobre el tema del narcotráfico: “La carnicería… de vidas… que nos quita la droga se acabó”.

¿Qué respuesta le tiene a ese nuevo gobierno de EE. UU. el de Colombia? Nuestro eficaz embajador en Washington, Juan Carlos Pinzón, regresa como candidato presidencial. La canciller Holguín sentencia, para que estemos tranquilos con lo que viene, que “somos el mejor socio regional de los EE. UU.”. ¿Será suficiente para estar tranquilos?

La verdad es que nosotros, el supuesto “mejor socio regional” de los gringos en dos años, nos hemos comido toda la ayuda, mientras los cultivos de coca se duplicaron. Llevamos 8 años aliados con los peores enemigos de los EE. UU., desoyendo los llamados desesperados de la democracia continental. Y estamos dando una espléndida demostración de cómo una paz bastante relativa justifica el mayor grado de impunidad imaginable. Todo eso, a costa de que con nuestra influencia quedaron trazadas tenebrosas rutas de narcotráfico que están alterando gravemente la región centroamericana.

Con este presidente Trump, la carreta de que somos el “mejor socio regional” probablemente pasará por un profundo examen de confianza. En el mejor de los casos, ni siquiera existiremos en las prioridades del gobierno del señor Trump.

Y podría suceder que nuestras relaciones con EE. UU. pasen a un estatus de indiferencia tóxica, con todo lo que ello pueda significar. Distancia, sí, pero ellos metidos en todo. Y nosotros… ¡Ay, presidente Trump, no nos meta mal en su sueño americano!

Entre tanto… Según las redes sociales, se espera una visita del presidente Santos a Colombia en febrero, con motivo de la cumbre de premios Nobel.

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