Domingo 19 de Noviembre del 2017

Hacer añicos una política corrupta

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 09/07/2017

Exclusivo para FCPPC
 

Ilustración: vavel.com

Durante épocas de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario. George Orwell

Nuestra vida puede estar trágica o imperceptiblemente rota por la injusticia y el engaño; privadamente heridos; o pesimistas y muertos en vida por estar injustamente en una cárcel o en un hospital como víctima inocente de la guerra. Pero aun así, nos apañamos en esta democracia hecha trizas. Creo que cada colombiano, mal que bien, lleva esas heridas y convive con ese esfuerzo adaptativo; otros, quizá creyentes, las llaman ‘cruz’.

Pero hay algo peor y es empezar a caminar un calvario político, tratando de hacer evidente, mediante la legalidad y el ejemplo de las buenas costumbres, una mentira o la corrupción del sistema; para desenmascarar muchas improbables promesas cuando se leen y analizan, por ejemplo, los costos de la paz y cómo se van a pagar (Boletín de FCPPC, junio 29 de 2017); o empezar a entregarnos porque admitimos ‘que así son las cosas en la política’ hasta cuando alguien más vivo aprovecha la debilidad; o porque ‘favor’ tiene muchas acepciones; o porque quedamos ingenuamente sorprendidos , exclamando ‘no entiendo’ y renunciamos a comprender los orígenes de ese pequeño mal del que hay muchas clases de mentiras y corrupción, de las que se ocupa la ley, pero que son excarcelables por ineficacia de la misma ley.

Además de lo anterior, tristemente hay una realidad que ciertas personas bienintencionadas no han comprendido: la existencia de seres irredimibles enfrentados a otros, nobles de corazón, llenos de las mejores intenciones que son ejemplo, pero olvidaron la advertencia del Señor Jesús: He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas (Mateo 10:16)

No entienden porque juzgan de acuerdo con su debilidad humana, desconociendo los abismos del mal de donde se proyectan esos seres irredimibles, en su ignorancia del bien, que no tienen límites; pueden ser contenidos temporalmente, pero al haber asumido su maldad absoluta porque no creen que puedan ser perdonados, cambiados, reparados, aceptados, intentan destruir la verdadera fuente de su salvación que es el bien: Dios y todo lo que lo representa. Para ellos no existe el cumplimiento de la ley, virtudes, misericordia, práctica de los 10 mandamientos, ser un buen ciudadano, etc.

Esos irredentos, al hacer añicos su propia vida, tratan de arrastrar a otros para que les hagan compañía en su peculiar infierno cuyo motor es el mal. ¿Y qué es el mal? Es la luz de la razón inspirada por Cristo que nos fue dada como guía (Juan 1: 9 Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo.), pero que siendo utilizada por una mente corrompida mediante la libre voluntad de su poseedor, debido a la desobediencia ante Dios, crea su propio infierno. Así que Dios no nos arroja al infierno, sino que nosotros mismos lo creamos y nos vamos con él para la otra vida. (Si usted es católico repase la experiencia de Fátima en donde la Santísima Virgen le mostró a las videntes el cúmulo de almas que se precipitan en el infierno y las formas que adquieren.) O nos abrimos a la posibilidad del cielo. El Reino de Dios está dentro de vosotros – o en medio. (Lucas 17:21) Si está dentro se proyecta; si está en medio nos influye. ¿Hay dentro y afuera en la dimensión espiritual?

Ilustremos lo anterior con el escenario político. ¿Por qué Fidel Castro pudo haber sido un héroe al derrocar a Batista y terminó de peor malvado como dictador de su pueblo? Porque sus instintos malévolos prevalecieron sobre la luz de la razón. ¿Qué hace que alguien actúe con maldad? Cuando su voluntad no controla los desvíos de la razón. ¿Cómo se puede seducir a una persona moral para que actúe de manera inmoral? Con pajaritos de oro como a Maduro. ¿Dónde está la línea que separa al bien del mal y quién corre el peligro de cruzarla? Está en la conciencia del bien. ¿Se harán estas preguntas Santos & Co. sobre el incierto pos conflicto?

Hagámoslo evidente en el periodismo. Como paradigma del Efecto Lucifer, es decir, la fascinación por el mal y el poder, fascinación creada por nuestra propia mente y emociones, patrocinados por un sistema ideológico supuestamente de avanzada, la izquierda, Antonio Caballero no nota su sutil aceptación de la admiración del mal al decir que Fidel fue ‘grande’, aunque no necesariamente bueno. Y esa vaguedad desorientadora, inducida por la justificación de un pensamiento político, ignora su lista de atrocidades contra la humanidad. Es decir, lo que la literatura aguanta, necesariamente tiene que ser la ‘verdad’ de la paradoja. No creo que usted se deje operar por un médico que le dice: puede morirse, pero sobrevivirá, pues la sabiduría que exige certezas le diría: abstente y busca a otro que te dé probabilidades más claras.

En ese escenario confuso ¿Cómo puede empezar a agrietarse la cotidiana vida ciudadana de alguien con ciertas ‘pendejadita normales’? Veamos cómo el incauto va siendo introducido al ‘decálogo’ del corrupto que termina en la cárcel o la desgracia, antesala del infierno definitivo. Entre paréntesis incluyo ciertas ocurrencias culturales que coadyuvan a la corrupción.

1. Mediante el soborno (¿Cómo nos arreglamos señor agente?)
2. Desvío de recursos (Se comienza con un peso para el pueblo y otro para mí; y se termina con: todo para mí, nada para ti; entonces se llega al ‘arreglo de cuentas entre malhechores’)
3. Abuso de funciones o prevaricato (Porque quiero y porque puedo. Las ‘funciones’ pueden ser constitucionales, pero se puede abusar de ellas.)
4. Colusión (El que no transa, no avanza.)
5. Conspiración para cometer actos de corrupción (Al jefe, lo que pida. Por eso muchos quieren ser jefes y no saben qué hacer cuando dejan de serlo para la guerrillerada.)
6. Tráfico de influencia (Ahí te encargo a mi amigo.)
7. Enriquecimiento ilícito (Un político pobre es un pobre político.)
8. Obstrucción a la justicia (Calladito hágase el pendejito y empapélelos.)
9. Uso ilegal de información falsa o confidencial (Esos terrenos pronto valdrán una fortuna.)
10. Nepotismo (Primero la familia; así sea la de la mafia.)

Y cuando todo lo anterior funciona como sistema, cuando es casi similar a una moda atrevida, entonces puede exhibirse sin vergüenza alguna la crema de la torta: narcotráfico, impunidad, lavado de dinero. En ese momento la torta se empieza a monitorear con programas de transparencia, informes de la ONU, lucha contra la corrupción, etc., pero la torta sigue ahí, en todos los cumpleaños, con payasos que la celebran y comen de ella.

Una vez en la permanente ‘fiesta’ secreta de la delincuencia de caché en contubernio con la de estrato 1, (que es la que le hace ‘las vueltas’) se instala la orgía de la mentira para: esconder fechorías, escapar de la justicia o evitar a los enemigos, lastimar a los demás, mantener roles sociales que faciliten el camuflaje delictivo, asegurar el beneficio económico del ‘negocio’; y cuando se llega al nivel de ‘capo intacto,’ moldear la imagen positiva mediante el altruismo, el volverse coleccionista de un arte que no se entiende; ser el rey de los cocteles con el fino humor del malvado inteligente y cínico; porque el corrupto de alto turmequé posa de impoluto y no se deja conocer el cobre fácilmente; por ejemplo, el mafioso italiano que comulga. Entonces mentir puede volverse envidiable como agente secreto, o doble, estilo James Bond; o una prerrogativa del presidente que se llama ‘malicia indígena’; un negocio deportivo, un portento del póquer, un esquema multimillonario; y cuando la mentira invade la ciencia y la religión de manera normal, tiene entonces tapete rojo en la realeza social. Por eso, tranquilamente, se puede robar un plebiscito. Ha llegado a ser ‘normal’. La democracia se ha hechos trizas, porque desde hace rato muchas vidas individuales lo están.

A ese escenario van a entrar ‘oficialmente’ los de las Farc. Se le ha llamado ‘entrar en política’, pero es algo más. Los duchos del secretariado son expertos en cuidarse física y dialécticamente. Pero los ‘sueños’ de la guerrillerada nos dejan entrever cómo la ignorancia ha sido canalizada en una trágica obediencia equivocada: mantener limpio el fusil es una distinción guerrera; llamarlo ‘compañero’ o ‘el sereno’ porque cuidaba al portador muestra el pensamiento mágico, el fusil como talismán; defender algo que llaman ‘ideales’ con el arma, significa matar y ni se mosquean; demostrar cuántos tiros le caben al proveedor de un Galil 223 es su mejor conocimiento; creen que las armas son las que los han llevado a la posición de ‘dialogar’ con el gobierno ignorando que hay conveniencias ocultas a nivel internacional y nacional. Aunque Santos, ‘el misericordioso’, quería parar un desangre para la galería ciudadana, les han ‘vendido’ la idea de que Santos les dio ‘la oportunidad’. No ven que hay algo más sencillo y ético, que estar vivo es mejor negocio que estar muerto. Dejar el fusil es duro, pero si es la decisión que tomaron ‘los camadas’ tenemos que asumirla, dice una guerrillera. ¿En dónde está la capacidad de cuestionamiento para sopesar lo bueno y lo malo de esa decisión; es decir, su propia independencia?

Los más inteligentes cambiarían el fusil por un computador; otro quiere aprender a leer y escribir para, por lo menos, cuidar marranos; también temen porque quedarán desarmados; pero le temen a los paramilitares no al pueblo colombiano. ¿Por qué será? Pues sus familias son como las de millones de compatriotas. ¿Por qué le creyeron a Marx y al Secretariado y no a Dios que dice que matar es malo; o al ‘karma’ que afirma que el que a hierro mata a hierro muere? Algún ‘inocente’ dice que deja la lucha para que los niños puedan sonreír, pero no se reconoce como autor de esa tristeza; otros añoran ver a sus familias, pero no asumen que separaron a muchos mediante el secuestro. (Revista Semana. Video Adiós a las armas. Facebook junio 29, 2017) Mientras tanto sus ‘amigos’ citadinos creen que el peligro es la contradicción, no tragar entero, desenmascarar el engaño, ser burgués capitalista aunque el que eso dice viva en El Chicó, etc. Trágica esa diferencia ¿no?

Con su golpear y huir, la ‘ignorancia’ de esos jóvenes guerrilleros posiblemente le ganó en astucia, emboscada y rapidez a la inteligencia del soldado citadino; pero no a los bombardeos; ni tampoco le ganaron al arrojo de las fuerzas especiales, pues ya no tendrían modo de emboscar porque eran emboscados. Saben que Uribe los hizo esconderse en la selva; pero también indultó y miles tuvieron la posibilidad de desmovilizarse; que la coca conviene; que mandar en las ZRC es lo mismo que un para estado protegido; lo que siempre quisieron. Pero su ignorancia sigue pasando rápidamente o desconoce las nociones de democracia, mercado, sociedad, resistencia civil pacífica, los miles de ideales y tradiciones que empoderan a una sociedad y creen así llegar fácilmente al poder porque esas son ‘pendejaditas’ burguesas; pero el peor ignorante es el que las califica de enemistad con la paz y convence a los ignorantes del monte. Siguen pasando rápidamente sobre esas ‘pendejaditas’ como si fueran los obstáculos de un entrenamiento militar y fácilmente llegan a falsas conclusiones.

Cuando despiertan llaman ‘odio, polarización, enemistad’ al simple instinto natural de supervivencia. ¿Entenderán las cifras del costo de la paz?

Algunos curas nobles buscan cambiar la conciencia de las Farc, una labor heroica. La ‘conversión’ de algunos miembros de las Farc será puesta a prueba, como estamos todos. ¿Qué haremos con esta situación? DISCERNIR Y ACTUAR EN CONSECUENCIA.

1. Muy pocos cortarán definitivamente vínculos con esa guerrilla, con su ideología contraria al cristianismo. Posiblemente cambiarán de ciudad, de vida, hasta de nombre. Su pertenencia a la guerrilla será una vergüenza. En esos debemos creer y darles apoyo.
2. Los más, buscarán los beneficios, se adaptarán conductualmente; serán miembros accesibles de su partido; pero estarán listos a sacar el fuste si la cosa se pone fea. A esos debemos observarlos y ‘marcarlos’ como en un partido de fútbol, porque está en juego la introducción del comunismo a Colombia.
3. El Secretariado Secreto (del que habló el Coronel Mejía en Los Informantes) y el Público seguirán buscando cooptar el estado dizque por la vía pacífica. El posible contubernio con la clase política es el que establecerá la verdadera polarización, pues ambos pretenderán ser los ‘señores’ de la política para ‘administrar’ el botín del estado. En las próximas elecciones el Centro Democrático con su triunfo debe establecer la diferencia de un estado honesto, pluralista, que da oportunidades, pero que no se deja engañar ni sobornar. Nuestro lema deberá ser: desenmascarar a los hipócritas para restaurar esta democracia hecha añicos a un estado de derecho.

Pero ese no será el único reto del CD. Tendrá que enfrentarse a una cultura éticamente torcida que yo llamo ‘la nueva inquisición, de lo ‘políticamente incorrecto’ pero tolerado a nombre de lo ‘políticamente correcto’ para los inquisidores. He aquí el inviolable decálogo de los inquisidores, presentado como una parodia cultural.

1. Queda prohibido, bajo pena de excomunión de la iglesia avanzada de la izquierda, criticar a las Farc, mencionar el acuerdo habanero; se incurrirá en pena de persecución perpetua por los revolucionarios del caviar.
2. Queda prohibido mencionar a la etnia LGTBI, o mirarla siquiera con algo que no se parezca a la admiración. Quien lo haga será juzgado por la ética cavernaria de los iluminados del sexo permisivo como estilo.
3. El congreso será el nuevo templo de la verdad; su infalibilidad legal será automática. Su nuevo ‘dios’ será el ‘fast track’. 
4 Los partidos políticos, como tales, dejarán de existir. De ahora en adelante serán los museos de la tolerancia. Los bandidos podrán ser declarados miembros ad honorem para ser amados ad vitam aeternam. Es decir, el infierno será legal.
5. Los patriotas serán declarados herejes. El genocidio del pueblo colombiano será tema tabú. La cacería de brujas será legal y tendrá todo el amparo de la ley.
6. Las nuevas hogueras por parte de la avanzada de izquierda serán legales: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento amañado con testigos falsos, el boicot e incluso la agresión física directa, serán las nuevas formas de lucha.
7. Los jueces serán remplazados por los Beneméritos Grandes y Supremos Inquisidores de la Democracia; es decir, lo que antiguamente se llamaba medios de comunicación. Serán sus lobistas autorizados ante la opinión pública los autodenominados progresistas, las iracundas feministas, los auto victimizados homosexuales, los magnates de las finanzas ocultas, los científicos corruptos, los burócratas desvergonzados, los parásitos decadentes, los doctores del truco legal.
8. El nuevo Satanás del sistema criticón no será elegido mediante el voto popular, sino en competencia de rating ante un jurado secreto especializado en la perversa calumnia.
9. Los nuevos ‘arrepentidos políticos’ de cualquier partido serán admitidos en ‘el otro partido’ sin avales ni preguntas. 
10. Si usted cree, piensa, razona, aprueba, le gusta, lo que Uribe dice, piensa o hace, usted es parte de un gran problema o está loco, según el experto sicólogo Adolfo (como Hitler) Zableh Durán. (Leer: “El que diga Uribe… Dios y Doña Florinda – El Tiempo, Julio 1/17) Si usted se opone a las Farc, a las estupideces de Santos, entonces usted será declarado ‘persona no grata’ del pensamiento crítico.

El anterior escenario, mi querido lector, es la herida incurable de cierta clase de política sin valores ni principios QUE SE LLAMA CORRUPCIÓN. Va camino a convertirse en viral, si nos olvidamos de la ética. Y ESE ESCENARIO LO HE HECHO EVIDENTE PARA QUE LO HAGAMOS TRIZAS CON ARGUMENTOS Y EL EJEMPLO DE LAS BUENAS COSTUMBRES.

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