Sábado 18 de Noviembre del 2017

El resucitado y la paz

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 28/03/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Foto: blogspot.com

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”.

Charles Dickens – Historia de dos ciudades – Publicada en 1859

Desde el año 0 de nuestra era, pasando por revoluciones, períodos de paz, o normalidad, pareciera que un ‘Camino’ especial avanza a través de múltiples escenarios, en el que el protagonista es El Resucitado, pero no el de Álvarez Gardeazábal. La descripción de Dickens, al comienzo de la novela, se refiere a la historia de Londres y París durante la Revolución Francesa (1789- 1799); pero bien podría aplicarse a cualquier época convulsionada.

Alguien ha dicho que el hombre sin Dios se vuelve una bestia, listo para ser puesto al servicio de cualquier causa inútil.

Quizá por eso Antonio Gramsci, fundador del partido comunista italiano, proponía que la conquista del poder cultural era previa a la del poder político, lo que se lograba mediante la acción concertada de los intelectuales llamados "orgánicos", infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios. Entre las medidas para lograr lo que denominaba "hegemonía cultural", Gramsci proponía acabar con las creencias, tradiciones y costumbres que hablaran de la trascendencia del hombre, ridiculizándolas; silenciando con la calumnia todo lo que hablara de algo trascendente; crear una nueva cultura en donde la trascendencia no tuviera lugar, infiltrando la Iglesia para conseguir, por cualquier medio, que obispos y sacerdotes disidentes hablaran en contra de ella. Ese plan básicamente proponía destruir la Iglesia "desde dentro."

Sin embargo, Gramsci tampoco se creyó el cuento del ‘complot’ de los apóstoles de pretender fingir la resurrección de Jesús, ni el de que Jesús viviera y muriera en la India, ni las otra miles de patrañas del servicio de contra inteligencia de Satanás, pues tenía en la habitación del hospital donde murió la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús que llevaban a los enfermos para que la besaran. Como a Gramsci se la negaron, él se quejó: '¿Por qué no me la traen?’, les dijo. Así lo hicieron las monjitas y la besó.

También recibió los sacramentos volviendo a la fe de su infancia. En Catholic Net se pueden leer experiencias de conversión de famosos y gente del común de todas las corrientes ideológicas, tiempos y circunstancias, que van desde la simple lectura del evangelio, la conversión en el corredor de la muerte, la de bandidos predicadores que cambian a los que se creen ‘santos’, hasta la mirada de Benedicto XVI, o la aparición misma de Jesús o la Santísima Virgen. Así, el propio testimonio de Gramsci, cuando enfrentó la hora de la verdad, derrotó sus pretensiones políticas y culturales.

Fue ese uno de los motivos para no comprar la novela pirateada de Álvarez Gardeazábal en una librería de agache; el otro sencillamente era que el incrédulo Tomás había tenido que confrontar a Jesús cuando éste le dijo: “Ven y mete tu mano en mi costado”, luego lo de la mandrágora es un mal cuento, pues ¿dónde quedan entonces las profecías que hablaban de Jesús, su entrada en Jerusalén y su muerte?

Zacarías 9:9, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén, he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” Salmo 22:16-18 “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre ellos mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”Isaías 53:3-7 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro; fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; EL CASTIGO DE NUESTRA PAZ FUE SOBRE ÉL, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”

¿Qué hace el Resucitado Verdadero y por qué? Aplicado a Colombia en Isaías 53: 3-7 podríamos interpretar que el costo de la PAZ, castigos y sufrimientos, fueron pagados, purificados, por Cristo. Pero… ¿Por qué no recibimos ese fruto? Porque el siglo XX echó  a Dios por la ventana. ¿No se ufanaba de ello Nietzsche con su coro de aduladores?

En el capítulo 11 del Evangelio de Juan vemos cómo el incrédulo Tomás presencia la resurrección de Lázaro; eso hace pedazos su paradigma racional; nunca había visto semejante poder y creyendo en Jesús estaba dispuesto a morir cuando se dirigían a Jerusalén; creyó porque vió; pero no pudo proyectar las consecuencias de su ‘fe material’ más allá del sentido de la vista o del oído, pues cuando le dicen que Jesús ha resucitado, no lo cree, a pesar de haber presenciado su poder. ¿Qué pasa con la ‘fe’ basada en el raciocinio de su propia experiencia? Tomás veía a Jesús como un Maestro con poder. Pero, muerto el Maestro, se preguntaba: ¿Quién lo resucitaría? Así que cuando Jesús se le aparece de la nada, en el aposento con las ventanas cerradas y le dice: “Tócame y cree” toda la teología de Tomás se derrumbó. Había oído de Dios; pensó que creía en Dios como nos puede pasar a muchos; pero ahora experimentaba la evidencia y comprendió la limitación de su creencia; que la verdadera realidad podía ir más allá de lo visible, audible, palpable, entendible, o del Maestro. Y cuando se arrodilló y dijo: “Señor mío y Dios mío”, cuando adoró, comprendió que a Dios no se le encuentra con la vista, el tacto, el raciocinio, el argumento, el poder, el dinero, o a través de un ‘maestro’, sino con el CORAZÓN Y LA INTUICIÓN IRREBATIBLE ILUMINADA  POR EL MISMO DIOS, pues su Luz no tiene límites, traspasa los oscuros muros del corazón Y LA RAZÓN. Por eso Tomás entendió que tenía una nueva vida dada por Dios mismo, no por una abstracción. Eso viene haciendo El Resucitado desde hace 20 siglos. Y resucitar a Lázaro cuando su cuerpo estaba totalmente descompuesto rebate teorías médicas del siglo 21 que consideran que, biológicamente, aún después de muerta una persona ‘algo’ tiene la capacidad de demostrar ‘vida’ y producir fenómenos no paranormales. ¿Por qué el Resucitado ‘resucita’ a personas espiritualmente? Algunos místicos han intuido:

«¿Qué cosa, o quién, fue el motivo de que establecieras al hombre en semejante dignidad? Ciertamente, nada que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en ti mismo y te dejaste cautivar de amor por ella; por amor lo creaste, por amor le diste un ser capaz de gustar tu Bien eterno» (Santa Catalina de Siena, Il dialogo della Divina providenza)

“¿Cuál es, pues, el ser que va a venir a la existencia rodeado de semejante consideración? Es el hombre, grande y admirable figura viviente, más preciosa a los ojos de Dios que la creación entera; es el hombre, para él existen el cielo y la tierra y el mar y la totalidad de la creación, y Dios ha dado tanta importancia a su salvación que no ha perdonado a su Hijo único por él. Porque Dios no ha cesado de hacer todo lo posible para que el hombre subiera hasta él y se sentara a su derecha» (San Juan Crisóstomo, Sermones in Genesim, 2,1: PG 54, 587D – 588A).

Con cada ser que traemos a este mundo, con cada acto de bondad, de creación o servicio desinteresado, acercamos el Reino de Dios. Pero una racionalidad defectuosa, una insensibilidad perniciosa, ha desacralizado el mundo, asesinado la intuición; de modo que la presunción de la misericordia divina que todo lo perdona enceguece al que, por el pecado permanente, le muerde la desesperanza y no sabe por qué. Así, impugna la verdad innegable del amor de Dios a través del otro que quiere ayudarlo como madre, esposa, hija, hermano,amigo, o ‘enemigo’ devaluando ese bien espiritual, para seguir siendo obstinado en el pecado, sin conciencia ni remordimiento, hasta llegar a la hora de la muerte en su impenitencia ostentosa como medalla de su libre pensamiento. Esa es la operación contra el Espíritu Santo, nuestro defensor, promovida por Satanás. En ese contexto, su incredulidad puede llegar a ser entonces una profesión lucrativa,dar consejo, mandato explícito, consentimiento, alabanza o lisonja para encubrir, participar o silenciar un mal en nombre de la Paz, fruto de Dios, frente al show político que nos agobia.

En la antigua misa tridentina, que se decía DE FRENTE A DIOS, que aprendimos de memoria en latín, recitábamos, sin vislumbrar entonces el tesoro que hemos venido recobrando después de perdido. Tomaba el sacerdote la patena entre los dedos índice y pulgar, sosteniéndola en forma vertical para implorar en voz baja, humildemente, para cada uno de nosotros, nuestro país y la iglesia, la Oración por la Paz. La fracción del Pan es la fracción del Cuerpo de Cristo, vínculo de la unidad, que nos recuerda su muerte violenta, pero que se distribuye como UN SOLO PAN CONSAGRADO para recordarnos el propósito de esa muerte, consagrarnos y salvarnos. La mezcla de la hostia consagrada y la sangre significa la resurrección de Jesús. El cordero de Dios que dio su VIDA por nosotros, vuelve a tomarla triunfante después de haber pasado por la muerte para enseñarnos el verdadero camino. Ahora, para las mentes del siglo 21, consideramos que la mística, la ciencia, las artes, la política, ciertas experiencias de la vida cotidiana, CUANDO SON VERDADERAS, son expresiones INTUITIVAS de algo que nos trasciende, en este caso, los actos de Jesús. Conectemos, entonces, misa, ciencia y las vivencias de muchos.

Para vivir, interpretar, rechazar, asumir todo lo anterior hay varios paradigmas y para cada uno de ellos se pueden encontrar ejemplos: 1. El universo es material y mecánico, al igual que el hombre. 2. El universo es mental. 3. El universo es personal, es conciencia. 4. El universo es sagrado y divino. 5. Lo verdaderamente sagrado y divino es diferente al universo. 6. Todas las anteriores. Las acciones de Dios (paradigma 5) que el hombre ‘interpreta’ con las limitaciones de su mente, son iguales a las de una hormiga con un cubito de azúcar Manuelita para endulzar el café de un presidente. Percibe el azúcar como preciado alimento, pero no podrá imaginarse el café, ni el presidente. Otra ‘hormiga especial’  un ‘dios’ convertido en hormiga tendrá que explicarle el ‘café’ y el ‘presidente’ y no lo podrá ‘creer’ con la ‘mente de hormiga.’

Para indicarnos, desde la ciencia, la única fe que las ‘hormigas’ reconocen, la posibilidad que tenemos de llegar a conocer el ‘café y el presidente,’ en su libro “Consciencia – Más allá de la vida”, después de haber conocido durante 20 años las experiencias de personas declaradas clínicamente muertas, el cardiólogo Pim van Lommel quien no es creyente en Jesús, ni en la trascendencia, pero rechaza, tal como se enseña hoy, que la conciencia sea producto o efecto de la función cerebral, habla de la muerte como un cambio de conciencia. La muerte supone entrar en lo que él llama una conciencia no local, sin tiempo ni espacio. Plantea una especie de inmanentismo metafísico. La idea de Dios se ha sustituido en Van Lommel por la de una conciencia humana colectiva o universal que conecta a cada individuo con todo cuanto existe, ha existido o existirá. Y argumenta esta explicación, acudiendo a la Física cuántica.Es la explicación de la ‘hormiga’ sobre las acciones de Dios.Otro neurocirujano incrédulo, Eben Alexander, que estuvo al borde de la muerte y regresó, explica, con conocimiento científico, que lo experimentado no fue el resultado de alucinaciones y que hay otra vida después de ésta.

Publicado originalmente en 1901, el primer científico contemporáneo en registrar y hacerle seguimiento al tema de una transformación especial en el hombre fue Richard Maurice Bucke, M.D. en su libro “Cosmic Consciousness” E.P. DUTTON & CO. New York, 1969. Unos‘regresados’y muchos que han pasado por la experiencia de la muerte clínica, han visto y hablado con Jesús; otros han experimentado lo que se conoce como ‘iluminación’, y reflejan las siguientes características comunes: a) una luz subjetiva, instantánea, inesperada; b) elevación moral en la nueva vida; c) iluminación y comprensión intelectual sobre muchos temas; d) un sentido de inmortalidad; e) la pérdida del miedo a la muerte; f) la pérdida del sentido del pecado; g) una nueva gracia en su personalidad; h) la transfiguración de la persona, atestiguada por otros, cuando la conciencia cósmica se hace presente. h) Tienen que aprender también nuevas sensaciones o interpretar nuevas habilidades tras la experiencia  como una intuición agudizada, clarividencia, ver las emociones y sentimientos de los demás, y lo más sorprendente, su cuerpo puede emitir un campo electromagnético que rompe cualquier aparato eléctrico con un simple roce. También ven el aura de las personas.

Estas son las hormigas TRANSFORMADAS en humanos, después de una ‘operación’ especial. Algunos de los personajes que han experimentado ese cambio y cuya experiencia se registra, son: Jesús el Cristo, Moisés, Gedeón, Isaías, Li R, Buda, Pablo, Plotino, Mahoma, Roger Bacon, Dante, Bartolomé de Las Casas, Juan Yepes, Francis Bacon, Behmen, Pascal, Spinoza, mme.Guyon, Woordsworth, Thoreau, Pushkin, Emerson, Swedenborg, Gardiner, Blake, Balzac, Whitman, Carpenter, J. William Lloyd. RamakrishnaParamahansa. Bucke presenta a otros personajes solamente con sus iniciales, pues deseaban conservar el anonimato. La diferencia fundamental es que Jesús regresó de la muerte, convivió después de resucitado, ascendió a los cielos, y dotó de poder a sus seguidores para una misión universal que persiste: la salvación. Jesús ES Dios, según la más alta comprensión humana, y según él mismo lo reveló.

Por otra parte, con” El experimento Delpasse” (El descubrimiento de una nueva energía psíquica- por James Bedford / Walter Kensington, Colección la otra ciencia. Ediciones Martínez Roca, S.A, Barcelona, 1976) se comprobó que enfermos terminales muchas horas después de fallecidos podían comunicarse y encender aparatos electrónicos, habiendo sido entrenados para tal efecto.Es decir, el otro lado existe y ha sido comprobado desde la ciencia y la mística.

Pero no todo es color de rosa para los que regresan. En nuestro país la Doctora Gloria Constanza Polo, odontóloga, a quien conozco personalmente, después de haberle caído un rayo en la Universidad Nacional el 5 de mayo de 1995, su cuerpo quedó destrozado, fue al infierno y volvió para dar testimonio al mundo. El mismo testimonio que dio Lucía en Fátima; el que dio Jesús en Lucas 13:28.

Personalmente he presenciado milagros creativos como verle crecer la pierna a un cojo, la reparación de un labio leporino en un bebé, la retracción de una mandíbula belfa, ver perder de peso a una persona de 100 kilos, etc. Eso lo deja a uno maravillado. Pero la fe que opera es otra cosa. Para salvar a su hijo que se encontraba atrapado, Ángela Calvallo levantó un Chevrolet de 1964 y lo mantuvo en el aire durante cinco minutos, mientras llegaban unos vecinos, colocaban un gato y rescataban al niño inconsciente. Unos caminan sobre fuego, no se queman, pero otros sí, según lo que REALMENTE creen; en ciertas comunidades de Virginia y Carolina del Norte, miembros de la Iglesia de Santidad Pentecostal Libre, aportan pruebas físicas de la protección divina manipulando serpientes de cascabel que los pueden morder sin ser envenenados. Y hay miles de ejemplos. ¿Pero cómo funciona esa ‘convicción de confianza total’ que llamamos fe en el campo religioso y en muchos otros?

Mi contribución a la comprensión de ese ‘misterio’. En 1997 trabajaba en la sede del Banco Mercantil, filial del venezolano, en el edificio del conjunto del World Trade Center que queda en la esquina de la carrera 9ª con Calle 100 en Bogotá. El ascensor se abría en un hall, igual en todos los pisos, en donde quedaban los baños y cada piso tenía una llave distinta. Un día, distraído, me bajé en el que creía era el 6º piso y abrí el baño con la llave respectiva. Al ir después  a mi puesto de trabajo, me di cuenta que estaba en el piso equivocado pues trabajaba en el 8º. ¿Pero cómo había entrado al baño? Ensayé la llave; no funcionó. ¿Cómo ‘abrí’ la puerta? Me pregunté. No lo sé. El ‘paradigma que el universo es material y mecánico, al igual que el hombre,’ es decir, esa creencia, no explicaba la acción de abrir una cerradura con la llave equivocada. El paradigma inconsciente de que el ‘universo es personal y, por lo tanto, si ‘creo estar en el piso correcto’ el universo responde a esa creencia, podría explicar que con mi llave ‘equivocada’ pudiera abrir el baño. ¿Cómo lo haría el ‘universo’? ¿Por medio de ángeles invisibles? ¿Con una  habilidad especial mía que ignoro? No lo sé. Ahora bien, cuando tomé consciencia de que estaba en el piso equivocado, vino la creencia limitante para abrir la puerta; la llave no ‘funcionó’, desapareció mi supuesta destreza inconsciente, o ‘la colaboración’ del universo.En la medicina, este fenómeno se conoce como el efecto placebo. Pero, obvio, como eso no produce plata, no se investiga.

La fe o virtud de creer que puedo lograr lo imposible es un compuesto de: visión, convicción, sentimiento, razón, etc. en un plano, humano o sobrenatural, que no controlo, para conformar una determinada realidad. Solo Dios controla ese cambio de realidad o dimensión. La fe verdadera, que sabe que Él puede hacerlo, viene de Él. Es un don y lo da libremente a quien Él desea. No es un deseo mío, una esperanza, una retribución de la piedad, etc. Por eso la MISERICORDIA DE DIOS supera las limitaciones de nuestra fe; por esa razón hay que pedirle a la misericordia divina que nos dé fe.

Entonces, si la ciencia comprueba que sobrevivimos, Jesús dio testimonio y demostración de ello; si en muchas circunstancias tenemos logros a pesar de nuestras limitaciones; si nuestros actos y creencias en vida condicionan nuestra vida en la eternidad; si sabemos que lo anterior se ha venido experimentando en todas las culturas a través de la historia ¿Cuál es la verdadera Paz en el escenario que describe Charles Dickens en “Historia de dos ciudades”, en el de Colombia o el que presentimos, sin creer del todo en Jesús, El Resucitado Verdadero? Entendemos entonces que si la paz verdadera es el resultado de una creencia sobrenatural y ésta nodepende de las Farc y el gobierno que, por sus actuaciones no merecen credibilidad, ¿será entonces que, si se da la paz política, su verdadero autor será la Misericordia de Dios? ¿Podrá entonces alguien ufanarse de su habilidad jurídica, su perspicacia, malicia indígena, impunidad, si sabe, cree o supone que, con honestidad, no merece lo que tiene? ¿Y si la verdadera paz proviene de Dios, a quien no se puede engañar, a qué estamos jugando?

La ‘fe’ con la que abrí el baño era TOTAL, una convicción, una realidad. Es la ‘fe’ que tenemos al levantarnos por la mañana y saber que tendremos piso bajo los pies y que habrá sol. Dios tiene una ‘fe’ inconmovible en el bien y en quienes lo buscan con sinceridad y honestidad, lo  aceptan y siguen; eso se llama amor. Satanás cree en el mal con la misma intensidad porque él es el mal. La diferencia es que Dios creó al ángel caído. Satanás no conoce la fe que Dios experimentó cuando vio su creación y dijo que todo era bueno, incluso la paz humana con todos sus engaños. Si las Farc que son los ‘malos’ engañan; y los del gobierno que son los ‘buenos’ engañan ¿Puede una fuente dar agua pura y salada a la vez? No. La VERDADERA PAZ es una; los engaños no pueden ser la moneda de intercambio entre las partes, ni con el pueblo que espera; si queremos que de lo alto esa paz sea ratificada por Dios, descendiendo para que nuestras almas experimenten ríos de agua viva, refrescante, vivificante como la que desciende, cristalina, de los nevados incontaminados del cielo, no se le puede dar vinagre a quien clama por agua. Eso está pasando en La Habana con la esperanza.

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