Domingo 19 de Noviembre del 2017

La integridad pública vs. la corrupción por causa noble o los juegos del ‘contexto’

Autor(a): Pedro Aja Castaño  | 

Fecha: 14/03/2016

Exclusivo para FCPPC
 

Foto: eluniversal.com.co

  • Evitamos toda situación en la que los intereses personales directos o indirectos se encuentren en conflicto con el interés general o puedan interferir con el desempeño ético y transparente de nuestras funciones.
  • Respetamos las diferencias y estamos dispuestos a ceder ante argumentos.
  • Reconocemos nuestros errores o equivocaciones y estamos dispuestos a corregir.
  • Reconocemos que sirve bien al gobernante quien le dice la verdad.

Principios y Valores del Código de Ética de la Presidencia de la República de Colombia.

La Unidad de Análisis y Contextos, adscrita al Despacho del Fiscal General de la Nación, fue creada mediante resolución 01810 de 4 de octubre de 2012 como un instrumento de política criminal enfocada a enfrentar principalmente fenómenos de delincuencia organizada mediante el uso de herramientas de análisis criminal y CREACIÓN DE CONTEXTOS CON EL OBJETIVO DE ARTICULAR LA INFORMACIÓN AISLADA que actualmente se encuentra en las diversas unidades de la entidad. Asume los procesos que hagan parte de las situaciones y los casos priorizados por el COMITÉ DE PRIORIZACIÓN DE SITUACIONES Y CASOS DE LA FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN.

Fiscalía General de la Nación

Este escrito no está dirigido a los negociadores del gobierno en La Habana, a Santos y sus aliados, ni a las Farc, o la Fiscalía General de la Nación porque saben perfectamente lo que están haciendo, de acuerdo con un fuero profesional o de intereses particulares. Además, la integridad pública del Presidente ha sido analizada por María Isabel Rueda en su columna “Qué significa ser rosarista” (El Tiempo, Marzo 6/16).

De la integridad pública de la Fiscalía dan razón las encuestas. ¿Cuál es el sentido de la lectura que hace la ciudadanía? Veamos lo que dice el Artículo 13 del Código de Ética de la entidad. “Los servidores de la Fiscalía reconocen en quien ostenta la calidad de Fiscal General de la Nación el SÍMBOLO VIVO Y LA PERSONIFICACIÓN de la entidad, a quien se le debe respeto y aprecio, como compañero, líder y vocero del equipo.” Por lo que la baja en las encuestas en relación con la percepción de la imagen de la Fiscalía, habla por sí sola, en cuanto al desprestigio que refleja por las actuaciones públicas del Fiscal.

Por lo tanto, más bien pienso en los colaboradores del gobierno y en un gran número de colombianos que, de buena fe, apoyan el proceso de paz y la justicia, pero sienten que algo no les cuadra. Este es un intento de visibilizar uno de los actores ocultos de un drama como una enfermedad sin nombre.

Si contrastamos ciertos aconteceres políticos con un escenario de transparencia como el representado por los códigos arriba citados, podremos distinguir claramente que de allí están excluidas formas de corrupción obvias como soborno, extorsión, amiguismo, nepotismo, tráfico de influencias, malversación de fondos, que podrían facilitar empresas criminales como el tráfico de drogas o personas, lavado de dinero, aunque no se limiten a estas actividades. Por otra parte, identificaríamos que también estaría excluido el abuso del poder del gobierno o la Fiscalía para la represión de los opositores políticos, la brutalidad o corrupción policial e institucional en general, etc.

En ese sentido, porque los Código de Ética o los enunciados institucionales son pronunciamientos de la buena conducta esperada en quienes quieren ser representantes de la integridad pública que es la piedra angular del buen gobierno, estos funcionarios deben ser los abanderados en fomentar los principios y valores para prevenir la corrupción, en todas sus manifestaciones, en el sector público y privado, apoyando la igualdad y equidad, en todos los actos de gobierno o fiscalizadores, para mantener la confianza en el Estado. Una buena decisión en ese sentido ha sido la de la Dirección General de la Policía que se ha asegurado que todo el personal conozca su Código de Ética y se comprometa totalmente con el cumplimiento del mismo. ¿Pero qué pasa con la Casa de Nariño y la Fiscalía?

Sin embargo, a veces hay circunstancias que se van forzando sobre nuestras responsabilidades para constituir un escenario dealgo que no anda bien, pero que no podemos visualizar ni conceptualizar con claridad; y, al intentar hacerlo, quizá escojamos el término equivocado para llevarnos a una decisión incompatible con la democracia. Ese conflicto que se define en Estados Unidos como”corrupción por una causa noble” se ilustra claramente en las películas de policías en las que, “Asuntos Internos” junto con la Fiscalía, examina el comportamiento de sus miembros para asegurarse que están dentro de la ley, a pesar de que tanto Asuntos Internos como los fiscales y departamentos de policía, tienen un enemigo común que desean sacar de las calles. Esa situación crea muchos conflictos éticos en el campo de los ‘buenos.’ La diferencia con los gringos es que allá los enemigos son los delincuentes comunes y corrientes, y aquí son los contendores políticos, algunos de ellos delincuentes, enfrentados por las ideologías del capitalismo y el comunismo que cancelaron ya su guerra fría, pero que aquí persiste y seguirá con el postconflicto.

Considero que la corrupción por causa noble está OCURRIENDO EN NUESTRO ESCENARIO POLÍTICO, pero al no existir en la legislación penal un término que designe el fenómeno, es utilizado por la subversión y sus adláteres. Al enfrentarlo, utilizamos viejas fórmulas para señalarlo, con el resultado que el diagnóstico se convierte en opinión o parecer personal, sin autoridad, ya que no existe la terminología legal ni la descripción para ese delito. Cuando se configura, esas decisiones solo pueden llevarse a cabo mediante el abuso de poder, o ser catalogadas como actos dictatoriales en medio de circunstancias políticas que contradicen tal aseveración. Por lo que el panorama se vuelve confuso, siendo aprovechado por quienes saben lo que está ocurriendo.

Por eso me refiero a esa situación como delito, siendo denominado en la legislación norteamericana como “Corrupción por una causa noble.”En nuestro caso serían actos ilegales llevados a cabo en nombre de un buen fin o ideal político. La guerra jurídica contra los militares es uno de los muchos ejemplos. Oliver Cromwell fue más sincero cuando dijo: “Hay grandes ocasiones en las que algunos hombres están llamados a servicios de calidad, en cuya realización están exentos de la regla común de la moral.” En estos momentos ‘esos hombres de calidad’ pueden estar a ambos lados de la contienda, y el servicio a la patria podría llamarse impunidad.

Así, por el temor de que la ‘justicia institucional o el Estado’ no sean lo suficientemente efectivos para acabar con el delito, o adaptarse a un proceso de paz, ciertos agentes del estado, grupos especiales, o subversivos, hacen o se les perdonan cosas malas, porque creen que los resultados serán buenos. Uno de ellos es adaptar la ley para las conveniencias políticas. Otros ejemplos domésticos serían el paramilitarismo, la rebelión de las Farc, el mandar a Uribe a la cárcel o a miembros de su familia en nombre de una supuesta justicia personal o social para ‘defender’ las conversaciones de paz; hasta el inefable Carlos Gaviria se atrevió incluso a especular, con gran autoridad, sobre el ‘crimen altruista.’

De esa manera los autores justifican ante su conciencia, y pretenden hacerlo ante los demás, la falsificación de pruebas, los testigos falsos, el adaptar contextos, el acomodo de informes o el abusar de la influencia estatal mediante sugerencias enviadas a través de terceros. El público ve el delito, pero no sabe conceptualizarlo, pues guiado por los ‘informes’ de los medios que generalmente no analizan las fuentes, filosofía, ni actitudes desde las cuales los jueces toman decisiones, o hace sus investigaciones la Fiscalía, se atienen a la ‘opinión’ interesada de columnistas; por el contrario, el experto conoce de sobra el contexto de corrupción, pero esconde su conceptualización para manipular las circunstancias.

Lo anterior ocurre dentro de lo que llamamos estado que es la organización constituida para el uso legítimo de la fuerza en la sociedad o la administración de justicia en un contexto y práctica de integridad pública. Sin embargo, una cuestión central es cómo sus representantes pueden mantener un equilibrio adecuado entre la forma cómo gobiernan a otros, usan las armas, los servicios de inteligencia, las investigaciones penales, y el control de ellos mismos. Surgen situaciones en las que un bien (la paz) entra en conflicto con otro (el sistema de justicia vigente).Los representantes del estado pueden caer en actos de corrupción, no porque se metan plata al bolsillo, sino por la confianza que el público ha puesto en ellos para llevar a cabo sus funciones, bajo juramento, lejos de la venganza, el interés personal, o el esfuerzo de cumplir con un ‘noble’ sentimiento político, COMO SEA, SIN MIRAR CONSECUENCIAS.

El estado, cuando está bien dirigido, debe abstenerse de la coacción y la intimidación para lograr sus fines, porque la sociedad a la que sirve merece un sistema legal que se mantenga por sí mismo. Los agentes del estado, de derecha o izquierda, que utilizan medios ilegales dañan el sistema que representan y denigran de ellos mismos favoreciendo a la subversión en su papel de deslegitimar el estado. Las acciones que se clasificarían como “corrupción por causa noble” pueden surgir debido a una perspectiva individualista, un enfoque alternativo de la jurisprudencia y la justicia, que se centra en una preocupación por producir resultados de mayor felicidad o bien para el mayor número de personas, o un grupo interesado, sin tener en cuenta la realidad estadística de la duración de esa felicidad, ni el impacto estructural en la sociedad. Ese pensamiento icónico del utilitarismo fue el que llevó a sacrificar 200 mil japoneses para ahorrarse un millón de víctimas en la guerra del Pacífico. Y también convenció a Stalin de asesinar a Trotsky y millones de rusos. Pero Hiroshima y el Gulag permanecen como una amenaza latente, pues podemos, quizá, controlar nuestras decisiones, pero no sus consecuencias.

Cuando la “corrupción por una causa noble” está motivada por un ‘índice de intereses felices’ o un ‘noble triunfo político,’ puede hacer alianzas con estructuras corruptas de la justicia institucional. Entonces, como en el tango “Volver” de Gardel, “20 años no es nada” para hacer que la vida de alguien se marchite porque al Fiscal le dio la verrionda gana de vengarse o darle una gran felicidad a sus patrocinadores, antes de irse a usufructuar su embajada a Alemania. Sobra decir, que los manejos ilegales por una causa noble son los que le causan al fisco norteamericano, debido a las demandas de los ciudadanos, su mayor desangre, dentro del rubro de la corrupción. Por ignorarse esa figura, nuestra Nación se ha convertido en la mejor vaca lechera en épocas de sequía económica.

LA NOBLE CAUSA EN LOS MEDIOS. Es muy fácil estar de acuerdo con los señalamientos de corrupción por causa noble arriba mencionados. Pero… ¿Qué pasa cuando causas innobles, la violencia y bajas pasiones, se promueven o defienden directa o indirectamente en los medios y en la televisión? Además, cuando el acceso a la información puede ser reclamado como un derecho, pero detrás pueden colarse la curiosidad malsana, el morbo, la diversión, la pasión enfermiza, el chantaje. ¿Se debe sacrificar el derecho por el mal uso del mismo? ¿O es válida la presión civil, mediática o popular cuando el derecho a la información se ve limitado, o es manejado a conveniencia, o manipulado, en el contexto de las políticas de privacidad y términos de uso de los procesos judiciales? Las filtraciones son una modalidad de corrupción por una causa noble por la que se paga, se negocia y hasta se convierte en la heroína de la prensa libre, para linchar moralmente, entorpecer o desviar una investigación, predisponer a la opinión pública a favor o en contra de un gobierno o la oposición. Entonces el tema de la NOBLE CAUSA debe ser asumido con pensamiento crítico e investigación exhaustiva.

LA NOBLE CAUSA EN LA FISCALÍA Y EL CASO DE SANTIAGO URIBE. El Presidente Santos ha dicho que no tiene nada que ver con la Fiscalía debido a la obvia independencia de los poderes. Sin embargo en el Artículo 15 del Código de Ética de la Fiscalía leemos que “los servidores de la Fiscalía conocen y ASUMEN que para el desarrollo de los cometidos del Estado y el logro del bien común, es preciso ACTUAR EN FORMA COORDINADA CON OTRAS INSTANCIAS Y AUTORIDADES.” Lo que Santos no explica es que, como Jefe de Estado a cargo de su administración, siendo el que propone LA TERNA PARA NOMBRAMIENTO del Fiscal, aunque no lo elija, tiene el poder temporal de influir sobre el ‘cuándo’ y la favorabilidad del ‘quién’ (no propondría a alguien crítico del gobierno); es decir, tiene una influencia, tan efectiva como lo pudiera ser una relación de DEPENDENCIA JURÍDICA.

Por otra parte, lo que la Fiscalía tampoco explica es cuál es su INTERPRETACIÓN DE CONTEXTO. Los especialistas dicen que el término contexto es el conjunto de circunstancia que SE PRODUCEN O ENCUENTRAN alrededor de un hecho, o evento dado, que están fiablemente probadas con LOS TESTIMONIOS DE PERSONAS DE REPUTACIÓN COMPROBADA por medio de la voz humana, mensaje hablado, escrito, cartas, documentos, libros de historia, periódicos, internet, tv, radio, medios audiovisuales modernos u otros, y transmitidas, sin distorsión a los sentidos y con intención clara de la finalidad de las personas. Por lo tanto, un contexto NO es una organización intencional. El contexto se da, va surgiendo espontáneamente. Entendemos que un CONTEXTO es un conjunto de circunstancias que rodean una situación, sin las cuales no se puede comprender correctamente. Pero, la mecánica de formación de cualquier contexto verdadero es ALEATORIA, es decir, que no es segura, dependiendo de la suerte o el azar.En cambio la ‘unidad’ de la Fiscalía está hecha con INTENCIONALIDAD PARA CREAR CONTEXTOS CONECTANDO INFORMACIÓN AISLADA CON UNA INTENCIÓN: PROBAR.

Ahora bien, si el contexto es el que da sentido, entonces la información del supuesto contexto criminal, QUE ES ACAUSAL, SE LE PUEDE CONVERTIR, CON ARGUMENTACIÓN, EN CAUSAL (en términos vernáculos se le llama empapelar); LA INFORMACIÓN CRIMINAL PUEDE REUNIRSE PARA CREARLE SENTIDO A UN CASO, Y DARLE PRIORIDAD DESPUÉS DE 20 AÑOS SEGÚN SE LO PROPONGA LA UNIDAD; es decir, darle un sentido que no necesariamente conlleve la verdad en que se sustenta la acusación, aunque pueda tener una apariencia de coherencia y una ‘sabiduría pagada’ como la ‘justicia tarda, pero llega’; y, a veces, no llega. Una manera sencilla de entender la posibilidad de la falsedad del contexto como prueba, de manera práctica y sencilla, es un ejemplo universal e histórico: Jesús anduvo con el traidor Judas Iscariote durante tres años y Judas no se convirtió en Salvador, ni Jesús en traidor, LO QUE DESMIENTE la verdad estadística, no absoluta, del DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES.

La argumentación anterior es para demostrar un manejo defectuoso del pensamiento crítico que es uno de los azotes y peligros de la humanidad, porque la Fiscalía y muchos miembros de la izquierda han demostrado los siguientes errores de pensamiento, en relación con el ataque del ‘contexto’ de Álvaro Uribe, acción que han convertido en CAUSA NOBLE:

1. Errores de actitud que llaman ‘divergencia política’ que los incapacita para impartir justicia: parcialidad o prejuicios en contra.

2. Credulidad primitiva a todo lo que se dice en contra de Uribe.

3. Reverencia indebida hacia ‘el último testimonio,’ grabación manipulada.

4. Desinterés por la relación real de causa y efecto, disfrazando esa falencia en un paquete llamado contexto, volviéndose tolerantes frente a la confusión, incoherencia, e improbabilidad ética o moral, entre la conducta criminal imputada y la vida real del acusado.

5. Inducir a la opinión pública al error al no definir su sentido de contexto.

6. Utilización de la connotación emocional negativa del paramilitarismo para empañar el raciocinio y el significado objetivo de las ‘pruebas’ o los textos de divulgación. Veamos el siguiente ejemplo.

7. En la sección Judicial de El Espectador del 6 de marzo de 2016, leemos. Titular: “Antioquia y el origen de los 12 apóstoles” Veamos: “La captura del ganadero Santiago Uribe Vélez (nombre necesario para señalar) hermano de Álvaro Uribe Vélez etc. (innecesario como supuesta prueba) DEJÓ AL DESCUBIERTO LA INCAPACIDAD O NEGLIGENCIA DEL ESTADO EN ESA DECADA PARA INVESTIGAR EL PARAMILITARISMO y responsabilizar a…” Es decir, hace 20 años era una incapacidad capturar, hoy no lo sería, pues se tiene una ‘unidad de contexto’ y la connotación emocional que se puede lograr con la manipulación del mismo. La prueba: el escrito periodístico. ¿Por qué?

8. La ventaja de la creación del contexto manipula la IMAGINACIÓNEN LA OPINIÓN PÚBLICA, como medio de presión, para producir hipótesis que son estériles, inaplicables, impracticables en su prueba, y que CONTAMINAN EL PROCESO.

9. Causa errada. Atribución, en forma general, de la función causal, el contexto, a hechos que no cumplen tal función en la responsabilidad directa del inculpado.

10. Errores deductivos. En este caso se pueden manipular inferencias no justificadas debido a los supuestos o generalizaciones creadas por el contexto fabricado. “Antioquia y el origen de los 12 apóstoles,” o escritos similares, y las supuestas actividades criminales judicialmente NO probadas en Santiago Uribe, recomendarían un curso de acción particular, su captura, sobre la base de un criterio de acción general, basado en el prejuicio político, que se contradice con la actitud del acusado de presentarse ante la justicia cada vez que ha sido requerido.

Entonces, en relación con la SEDUCCIÓN POR LAS CAUSAS NOBLES Y LOS CONTEXTOS, más allá de nuestras preocupaciones personales o preferencias políticas, tenemos el deber de fijarnos un objetivo de pensamiento crítico por sobre nosotros mismos, y esforzarnos por alcanzarlo, desdeñando las burlas o ataques, para lograr el NOBLE OBJETIVO DE LA VERDAD. No sólo establecerlo sino, como almas profundamente democráticas, desplazarlo aún más lejos. Y no solo llevarlo más allá, sino jamás detenernos en nuestra ascensión para librar nuestra patria de la NOBLE CORRUPCIÓN que es el único medio de dar nobleza y unidad a la vida nacional; porque si Montealegre representa a la Fiscalía, la solución al misterio de quién es ese funcionario, la tiene el logo mismo de la entidad: ¡LA FICHA DE UN ROMPECABEZAS!

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