Photo Uribe
Logo Small

Miércoles 12 de Diciembre del 2018

La democracia como mentira

Publicado en:

El Tiempo  | 

Autor(a): Sergio Ramírez  |

Fecha: 02/04/2015

 

Ilustración: squarespace.com

La 'democracia populista' no es más que un seudónimo del autoritarismo, una etapa previa a la dictadura sin apellidos.

Después de largas dictaduras militares en el siglo XX, la recuperación, o edificación, del Estado de derecho en América Latina pareció ser la meta, como salvaguarda de un futuro en que democracia y desarrollo pudieran caminar de manera paralela. La aspiración de fines del siglo XX fue hacer que la realidad política respondiera a la letra de las constituciones, ajuste en el que habíamos fracasado desde la independencia. Regresar al siglo XIX para poder tener siglo XXI.

Las democracias empezaron a funcionar basadas en el regreso al derecho de elegir, y desde allí fue necesario probar la eficacia de las instituciones para evitar el temido regreso al arbitrio de una sola persona que manda por encima de las leyes. Esta había sido la realidad impuesta desde el siglo XIX, que acabó con la majestad de las constituciones, algo que a los caudillos siempre les pareció una tontería infantil.

Pronto se descubrió, antes del fin del siglo XX, que la institucionalidad democrática era capaz de resucitar de las cenizas de las dictaduras militares solo donde aquella había prosperado antes, como en Uruguay o Chile; pero donde históricamente había sido débil, o apenas existente, era difícil reinventarla, como en la mayoría de los países centroamericanos.

En otros, como en Venezuela, el agotamiento del sistema democrático, desprestigiado por la corrupción, abría paso a nuevas propuestas que con el tiempo probaron su fracaso. Pero tampoco el populismo, proclamado con pompa revolucionaria, venía a ser nuevo en América Latina. La ‘democracia populista’ no es más que un seudónimo del autoritarismo. Si hay concentración absoluta de poder, cercenamiento de la libertad de expresión; si hay miedo de los ciudadanos, si la corrupción descompone a la autoridad, estamos en los umbrales de la dictadura. De allí a la represión sangrienta hay un paso. Y el populismo es el celofán que envuelve ese regalo envenenado.

Otro elemento se sumó y se expandió con fuerza: la corrupción, tan integral a la democracia recuperada como si fuera parte de ella; en muchos sentidos, porque la propia debilidad institucional, que incluye la falta de controles, la facilita. Y sigue. Si no, veamos el caso de Petrobrás, en Brasil.

El electorado parece padecer una incurable nostalgia por los gobernantes corruptos. Tenemos el regreso triunfal a Guatemala del expresidente Alfonso Portillo, recibido multitudinariamente tras cumplir en Estados Unidos una condena por lavado de dinero.

El panorama se agrava con la incidencia pertinaz del crimen organizado, que alienta la corrupción en todos los estratos. En México, los narcocarteles han minado el Estado de derecho. Es una hidra de múltiples cabezas y capaz de asesinar masivamente, incinerar, desmembrar, decapitar.

Hay que hacer que el Estado exista, volviéndolo visible; si no, tiende a ser sustituido en los barrios por pandillas, como en San Salvador o San Pedro Sula; en municipios y áreas rurales, por los propios jefes narcos. Es una anarquía concertada, que aparenta orden, pero es un orden impuesto por el miedo y el terror. Seguridad ciudadana significa crear vínculos activos con la comunidad. Los narcos nacen y crecen en las comunidades pobres, tienen vínculos afectivos con los suyos, y saben ejercer el populismo. El Estado debe vincularse socialmente con esas comunidades. Las fuerzas especiales seguirán fracasando en la prevención y el control del delito si el Estado no piensa primero en la integración, la transformación social y la eliminación de la pobreza crónica.

Otros artículos en Destacados de Otros Medios

Este es un espacio para que el lector comparta su opinión sobre el contenido del portal, que puede ser expresada en forma libre y sin restricciones siempre y cuando guarde el debido respeto a las ideas ajenas y no contenga expresiones despreciativas u ofensivas. La Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia (FCPPC) se reserva el derecho a borrar los comentarios que en su opinión contravengan esos principios y deja constancia de que NO respalda los comentarios de los lectores ni necesariamente se identifica con ellos.

Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia - Presidente Vitalicio: Álvaro Uribe Vélez
Carrera 7 Número 46-91 - Tel: 3107724587 - Bogotá D.C., Colombia - Atencion@pensamientocolombia.org

NOTA: El cumplimiento de las normas y estándares técnicos dictados y actualizados permanentemente por el "WORLD WIDE WEB CONSORTIUM - W3C", fundado y dirigido por Sir Tim Berners-Lee inventor del "Web", es indispensable para mantenerlo abierto y en óptimo funcionamiento. Insólita y lamentablemente, el 99.999% de las páginas web en el mundo están plagadas de errores de programación que degradan dramáticamente su velocidad y la operación global del "Web". Por esa razón, esta Fundación siempre ha hecho grandes esfuerzos por mantener un portal técnica y estéticamente ejemplar, con contenidos interesantes y libres de errores. De los más de MIL MILLONES (1.000'000.000) de portales, éste (FCPPC) se encuentra en el minúsculo y privilegiado 0.001% que cumple a cabalidad TODAS las especificaciones técnicas del W3C relacionadas abajo y que además logra una calificación mínima de 98/100 en TODAS las pruebas de desempeño de "Google PageSpeed". Compruébelo usted mismo haciendo clic sobre cualquiera de estos botones:

HTML5 Válido CSS3 Válido! RSS Válido Google PageSpeed