Semprún, la dignidad de luto

Semprún, la dignidad de luto

Decía Semprún: “La España heroica, la España del corazón, se ha convertido en la buena conciencia lírica de toda la izquierda: un mito para antiguos combatientes”.

 

Ha muerto en París Jorge Semprún. Español de toda la médula e intelectual combativo, su vida es todo un periplo y una historia llena de contradicciones esclarecedoras. Es un hilo grueso de acción y de pensamiento. Nació en Madrid con todo un porvenir destinado a servirle a la inteligencia y a la política, pues su familia, sus más cercanos ascendientes como el padre, era un jurista republicano, profesor y gobernador provincial. Terminada la Guerra Civil Española en la cual no participó por estar su padre en el servicio exterior, fue esa misma guerra la que marcaría su voluntad, su preocupación en las letras y en el cine. Instalado en París, 1940, estudia Filosofía en La Sorbona. Semprún es arrastrado al combate como miembro de la resistencia contra la ocupación nazi. La Segunda Guerra Mundial estallaba con furor. Se afilia al Partido Comunista español en 1942. Un año después es capturado, torturado y enviado al campo de concentración de Buchenwald, experiencia que plasmará en sus libros. Después de la liberación fijó residencia en París.

Mientras Europa se sacudía del nazi-fascismo y los Estados Unidos aplicaban el Plan Marshall para reconstruirla, España entró en la etapa de la oscura dictadura franquista que duró 40 años. Semprún trabaja en la Unesco (1945-1952) y luego se dedica al partido. Miembro del Comité Central y del Comité Ejecutivo, 1956. Su militancia estará orientada a una actividad clandestina para derrocar la dictadura en España. Toma el seudónimo de “Federico Sánchez” y otras denominaciones falsas bajo las cuales escribía. La dirección cupular de los comunistas españoles se encontraba refugiada en la URSS bajo la protección del Partido de Lenin, el PCUS. Era una especie de santos consagrados: Dolores Ibárruri, quien dimite en 1960, y el camarada Santiago Carrillo, quien retira a Semprún de la clandestinidad. Expulsado en 1964 por sus discrepancias con la línea estalinista, dedicó su pluma a mostrar las llagas del partido y de la política comunista. Semprún se pasa al campo democrático en una etapa donde se sienten crujir las estructuras de la Cortina de Hierro y los partidos que componían el mundo del socialismo marxista, herido de manera grave con la invasión del ejército ruso a Checoslovaquia. El fin del franquismo se observaba en el horizonte. Semprún es un intelectual lúcido que desenmascara ese sórdido mundo de la izquierda comunista europea, que no es diferente a la del resto del mundo. Su actividad literaria lo sitúa entre los defensores de la libertad y crítico de las dictaduras. Una de sus obras fílmicas es el documental “Las dos memorias”, con el cual abre debate sobre los actores de la guerra civil española, pues los refugiados del PCE mantuvieron una visión apologética de sus actuaciones, oscureciendo el trabajo y sacrificio de socialistas, republicanos y trotskistas. Más aún: ignorando las fracturas internas de quienes componían el conjunto de luchadores. La II República española no solo fue víctima del dictador, sino que lo fue más por esta división interna donde las acusaciones condujeron a debilitar a los defensores de la república.

Decía Semprún: “La España heroica, la España del corazón, se ha convertido en la buena conciencia lírica de toda la izquierda: un mito para antiguos combatientes”.

Durante el gobierno de Felipe González, Semprún fue Ministro de Cultura, 1988. Para defenderse del Vicepresidente Alfonso Guerra del PSOE, escribió el libro “Federico Sánchez se despide de ustedes”. Jorge Semprún muere el 7 de junio de 2011.

Jaime Jaramillo Panesso

Elmundo.com

Junio 26 de 2011

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