Posiciones y exposiciones

Posiciones y exposiciones

El Partido de la U utiliza la U porque con esa letra comienza el apellido del ex presidente, pero realmente se denomina Partido Social de la Unidad Nacional, nombre que solo conocen los directivos y algunos periodistas. Ni siquiera la militancia sabe que la U es de la Unidad. Lo que si identifica la U es con Uribe. De ahí que la publicidad del partido centre la atención en esta letra porque quien tiene audiencia y representa un pensamiento y una historia cercana es Uribe Vélez, el ex presidente.

 

Recién el partido de la U realizó su Convención estatutaria en la cual intervinieron las dos figuras más relevantes de esa colectividad, que son, además, las personalidades con mayor importancia en la vida política de la nación actualmente: Santos y Uribe. En ese escenario se movieron las ideas y las propuestas de los convencionistas y de la dirigencia parlamentaria. Lo sobresaliente, sin embargo, fueron las intervenciones de Santos y Uribe.

 

Uribe llevó su exposición escrita y mantuvo su ritmo en un alto nivel de racionalidad crítica, sin palabras destempladas y sin agravios. La reforma tributaria, las relaciones internacionales con  Venezuela, la seguridad democrática y en especial los diálogos con las Farc sobre la agenda de paz formaron el cuerpo del discurso. Además, se dolió de haberse perdido la comunicación directa con el pueblo por medio de los consejos comunitarios y cambiarlos por una lejana presencia del ejecutivo. En el campo de la paz fue enfático en señalar que no se pueden hacer diálogos con quienes no han dado muestras de querer la paz, como es la explícita dejación de las armas y la suspensión del fuego, porque sin estos presupuestos lo que ocurre es que se le concede de nuevo reconocimiento nacional e internacional a una organización terrorista que no tiene intención de desmovilizarse.

 

Santos, por su parte, tildó de sofista y engañoso a Uribe y se explayó en cifras y cifras del presupuesto aplicadas a las comunidades y a la infraestructura. Su discurso no estaba escrito, pero hizo el esfuerzo de hacerlo coherente y sin tartamudez. El Presidente Santos necesitó que antes de su alocución, varios ministros del despacho le allanaran el camino interviniendo para convencer a los convencionistas de los logros del gobierno. Santos apañó la tesis de que el Partido de la U era el transformador de país, el reformador de la vida política de la nación. Y de manera subliminal, afirmó que él era el partido de la U en el gobierno y que estaba haciendo lo que el partido de la U le había confiado. Por lo tanto es su partido la organización que fundó Santos cuando era Ministro, contra el escepticismo de Uribe.

 

La intervención de Santos es funcionalista y presupuestal. Se basa en el gasto de los recaudos para pintar un país floreciente. El país santista es un país de cifras. Santos no tiene conceptos políticos, no tiene ideas filosóficas ni presupuestos ideológicos que le señalen  rumbos al país. Su biblioteca intelectual se circunscribe a la llamada “tercera vía” de Anthony Guiddens, tal como lo viene repitiendo desde su discurso de posesión. Nunca cita autores ni pensadores colombianos porque no los conoce.

 

Uribe no está reclamando volver al pasado reciente. No es devolverse por el camino recorrido. Es avanzar firmemente de acuerdo al norte señalado por la experiencia, por el sacrificio no solo de nuestros policías y soldados, sino de los empresarios del campo y la ciudad, por los universitarios y trabajadores. Por los campesinos y agricultores. La propuesta no es de exterminio de los enemigos del estado, sino de obligarlos a deponer las armas sin capitular la democracia.

 

Después de escuchar a los líderes de la U,  resalta en el panorama nacional la ausencia de tesis y de rutas de pensamiento en los otros partidos colombianos. El silente apoderamiento de la nómina oficial y el confort del dorado exilio en embajadas ejercido por los conservadores, los liberales,  los verdes y demás cuasi partidos del arco iris colombiano, es una demostración de la crisis intelectual y ética. Y saber que el director de esa orquesta muda y sorda es el Presidente de la República.

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