¿Los grupos armados volverán a imponer su ley?

¿Los grupos armados volverán a imponer su ley?

Hace aproximadamente un año, en una declaración del Movimiento Nueva Democracia Moirista, lo barruntamos. Si el proceso de negociaciones con los grupos armados de izquierda no se maneja teniendo en cuenta nuestras propias particularidades, el país se apresta a enfrentamientos incontrolables por el estado y  todos los síntomas indican que podemos retrotraernos a los días aquellos cuando Belisario Betancur anunció que no correría una gota  más de sangre  y se nos vino encima un torrente de violencia  sobre el territorio nacional.

La negociación de La Habana ha envalentonado como en aquel entonces a los mamertos y protomamertos de todos los pelambres. Los propietarios de tierras tiemblan y se preparan para defender sus propiedades. La Marcha Patriótica apareció en el país fruto de una movilización  financiada por las Farc y bajo la guía prepotente de iniciar el recorrido por la 2ª Independencia, exigiendo el oro y el moro. De otro lado, el Polo Democrático Alternativo excluyo de sus filas al Partido Comunista sin dar más explicación que la de proferirles la acusación de doble militancia, como si todos sus integrantes no disfrutaran de ella y de paso mantuvo en su seno a grupos de extrema izquierda.  Es cierto, todos los sectores provenientes del Moir  que se mantuvieron en sus filas hasta l999  cuando se profundizaron las escisiones, no han tenido y  no tienen que ver con la lucha armada, pero como en el amor hay que mantener la diferenciación y no hacerse el de la vista gorda por unos votos más. En vida de Mosquera, el constructor de una auténtica corriente contraria a la lucha armada y a la ”combinación de las  distintas formas de lucha”, dedicamos varios años a diferenciarnos de los grupos terroristas. Esto hay que escribirlo y argumentarlo y no puede dejarse al vaivén de los intereses electorales. La ciencia de la política es repetir.

Del otro lado, Juan Manuel Santos  sin ninguna capacidad de análisis solo mira un aspecto del asunto, la paz con las Farc;  aunque amenace a diversos sectores económicos y políticos del país. El expresidente Uribe lo advierte y aunque anuncia su disposición a que se negocie con los farianos, se opone con razón a unos términos que desestabilizarían a Colombia y la pondrían en bandeja de plata en manos del castro-chavismo, tan envalentonados  por la influencia de sus petrodólares en América Latina.

La obsesión por la paz puede llevarnos al precipicio.   Colombia  debe escuchar y tener en cuenta las experiencias de procesos de paz de otros países, pero Colombia no es  EL Salvador, Guatemala o Suráfrica. Esta patria nuestra es particular en el contexto mundial. En ella han impuesto su ley los  capós del narcotráfico del corte de los  Escobar, los Rodríguez y otros bichos. Los grupos terroristas de izquierda llevan más de 50 años prometiendo una  revolución que terminó en el narcotráfico, el secuestro, el chantaje, la extorsión y de nuevo jurando amor por los Castro y el difunto Chávez. En la década de los 80s. irrumpieron las AUC  bajo el pretexto de combatir a las Farc ,después convertidos  en paras, narcotraficantes, asesinos y fríos depredadores de los  pueblos de varias regiones del país y ahora, los Urabeños, los Rastrojos y otras agencias de bandidos que bajo diversos remoquetes, están jugando un papel político en el campo y en diversas ciudades oponiéndose a la generosidad de Santos con la Farc  y amenazando a tirios y troyanos. Los hechos, hechos son y  se dan por fuera de la voluntad de quienes desearíamos otro tablero, pero la ilusión no resuelve el asunto.

Un estadista, un autentico guerrero, un verdadero dirigente político para actuar con responsabilidad y acertar debe tener en cuenta los diversos asuntos que rodean la tarea a realizar, pues de ello depende su éxito. La unilateralidad es solo propia de quienes  no tienen  en cuenta la esencia del asunto a resolver y por ello, como Juan Manuel Santos, pasarán a la historia como fieles exponentes de lo inútil y  el país  puede encenderse como en el pasado, sin que el cretino tenga como detener el desastre. Decir esto puede parecer muy duro y  a lo mejor seré declarado como ave de mal agüero, sin embargo, ya lo dijimos hace  más de un año y todo indica que inobjetablemente y muy a nuestro pesar, vamos para un nuevo enfrentamiento de grupos armados y  amenazas de los grupos de extrema izquierda o de sus mercenarios  a quienes nos oponemos hace más de 40 años a sus actos vandálicos y por supuesto de comunicados extravagantes como el proferido por “los rastrojos” contra dirigentes sindicales y políticos como el senador Jorge Robledo.

En una entrevista, Fabio Echeverry Correa hace tres años advirtió sobre lo que significaba la decisión de Santos al lanzar una ofensiva política contra el expresidente Uribe. La situación del país no está para jugar a epítetos contra diversos sectores acusándolos de pertenecer a la extrema derecha. El festín de La Habana y la irresponsabilidad de las Farc y de Santos, su gran aliado, están llevando la nación a una división de las características de  la década del 40 del siglo pasado.

El expresidente Uribe tiene la razón para oponerse a la negociación de la agenda nacional con los terroristas de las Farc, tiene la razón cuando llama a rechazar el fallo de La Haya y quienes alardean de uribistas l00% deberían profundizar en  este punto sobre el que sospechosamente callan a derecha e izquierda,; el expresidente Uribe tiene la razón cuando se opone a la Reforma Tributaria, al intento de privatizar Isagen, a la eliminación de los parafiscales y así  se les enturbie la mente a los amigos de Santos de todos los pelambres, sin Uribe no hay unidad nacional.

Cualquiera que sea el final de este tramo peligroso para  la patria, el expresidente Uribe, si encabeza una lista patriótica al Senado, barrerá el 9 de Marzo. Mi pronóstico corresponde a la realidad y no a mis deseos subjetivos como lo hacen los ilusos integrantes del terrorismo. En mi condición de Secretario General del Movimiento Nueva Democracia Moirista respaldo, como lo hacen todos sus integrantes, la batalla de Uribe . Colombia entrara a un túnel  prolongado si no se entiende que solo Uribe es el dirigente popular connotado del momento histórico actual y que en sus manos esta la unidad de Colombia.

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