Por encima de gobernantes y dirigentes

Por encima de gobernantes y dirigentes

Seis cosas aborrece Dios, y aun siete le son abominables: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que corren presurosos al mal, el testigo falso que miente y el que siembra discordias entre hermanos. Por eso vino el diablo a la tierra a mentir, dividir, traicionar, destruir y matar. Quiero dejar claro que el diablo no es un señor con cachos, rabo y un tridente. No, el diablo son personas que vinieron a la tierra con malas intenciones.

Algunos políticos hoy en el gobierno, pensarán que este argumento es sólo para tontos, y que este tema religioso es sólo para gente alienada, no para gobernantes sesudos y enjundiosos como ellos y con este argumento, escupen sobre la ética y la moral política. En sus textos de consulta nunca les falta como herramientas: mentir, engañar, aparentar, fingir, exagerar, calumniar y traicionar.

Me refiero a los terroristas en todas sus manifestaciones: a la guerrilla que azota a Colombia, al gobierno Castro-Madurista, y a todos quienes llegan al poder para dañar lo que otros han construido con esfuerzo y valor, utilizando los siete males abominables que Dios rechaza por inhumanos.

En Venezuela y Colombia "el cielo esta encapotado anuncia tempestad "los Castro-Maduristas tiemblan ante los nubarrones que se ciernen sobre su vergonzosa gestión: devaluación de la moneda, caída de la producción petrolera, inflación, escasez de alimentos, protestas de calle, paro universitario, epidemias, paludismo, y escandalosas grabaciones que comprometen la honestidad de la cúpula gubernamental.

Los que ayudamos a que Juan Manuel Santos ganara la Presidencia de Colombia, por solicitud que nos hizo el verdadero líder de los Colombianos que es el Dr. Álvaro Uribe Vélez, sentimos arrepentimiento y preocupación por que no pueden ser premiados y perdonados quienes han causado tanto daño: dolor, secuestros, atracos, vacunas, niños y adultos mutilados, y sangre de militares y civiles derramada a lo largo y ancho de Colombia. El castigo al terrorismo que comete estos males detestables y que Dios y los hombres rechazamos, tiene que ser en proporción con el daño que han causado, lo otro es callar, aprobar los actos de violencia, así como las masacres cometidas por estos irregulares.

Y como nuestro futuro tiene lazos indestructibles, los 115.989 electores Colombianos votantes en  los consulados de nuestro País, así como la población flotante que se encuentra  a lo largo de toda la línea fronteriza que representan unos 300.000 votantes, estamos resteados con el "Centro Democrático" y con Álvaro Uribe, porque lo que este valiente luchador quiere para su País y para sus hijos, lo queremos nosotros para el nuestro y para nuestros hijos. Sabemos que vienen tiempos difíciles, pero si los que manejan el poder desde Caracas y Bogotá no están a la altura del momento histórico, en los próximos procesos electorales, el pueblo pasara por encima de gobernantes y dirigentes.

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