ANTE LA CONVENCION CONSERVADORA

ANTE LA CONVENCION CONSERVADORA

El partido conservador está perdiendo su razón de ser. Cuando esto sucede, al ente que la pierde lo abandona el espíritu que lo alimenta y desaparece de la realidad o se convierte en un cuerpo inerte. Esta es la realidad que se observa en el partido que fundaron José Eusebio Caro y Marino Ospina Rodríguez.

Quienes de tiempo atrás, vienen apareciendo como sus representantes y orientadores parecen estar empeñados en eliminar las razones que justifican su existencia. Hacen que huya espantado ante la aparición de cualquier tema que implique asumir la responsabilidad que le corresponde a su razón de ser y se muestra como una colectividad indigente que exhibe por todas sus caras su alarmante pobreza: pobreza mental, ante la absoluta ausencia de propuesta o iniciativa alguna; pobreza moral, ante la evidente ocupación del espacio político por los herederos del régimen mafioso que se estableció desde la elección de Ernesto Samper, ante la ofensiva contra todos los valores que le dan su razón de ser, ante la angustiosa posición de limosneros frente a un régimen que saben no busca cosa distinta a su desaparición; pobreza política porque se siente incapaz de fijar su posición ante los agobiantes problemas que enfrenta Colombia: no hay posición ante la dictadura en Venezuela, ante la impunidad que pactan en la Habana, frente a la sublevación chavista de Petro, ante la parálisis administrativa, ante la concupiscencia institucional del Gobierno Santos, ante la guerra jurídica contra las fuerzas armadas la vergonzosa enumeración es indefinida; y el partido en su silencio, con la mano de limosnero extendida. Cabe imaginar la turbación y el silencio que les embarga ante las revelaciones hechas por el expresidente Andrés Pastrana y la andanada de improperios que los farautes del régimen han lanzado contra él. Desde luego la mermelada les impedirá pronunciar palabra. La política colombiana está descendiendo a niveles de ignominia y nos parte el corazón que esto sea con la concurrencia de quienes siguen figurando como conservadores, sin serlo. A niveles no tan bajos descendió la política tradicional en Venezuela y el resultado fue el salto al infierno chavista.¿A donde llevarán a Colombia los marrulleros que se reúnen en Cuba?. “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”. Pero, claro está, sobre este tema esencial tampoco el partido tiene posición.

En la historia, Colombia ha sido un país conservador. Fueron los conservadores de todas las corrientes los que eligieron y reeligieron al presidente Uribe; y fueron los mismos los que votaron por Juan Manuel Santos, que los traicionó. Esos mismos conservadores de todas las tendencias habrán de salvar la patria. La no presencia del partido en esta contingencia hará que pierda su razón de ser, al negarse a representarlos. Por lo tanto de esta convención debe salir un candidato que sea capaz de cumplir con la misión histórica que quedo establecida en los estatutos fundacionales del Partido Conservador.

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