LOS COLOMBIANOS NO PERMITIREMOS LA ESCLAVITUD

LOS COLOMBIANOS NO PERMITIREMOS LA ESCLAVITUD

El Presidente Santos, es el prototipo de personas cuyo sí, significaba no, y su no, significaba sí: El faraón de Egipto, el rey Sedequías de Judá, Ananías y Safira entre otros. Las maquiavélicas consecuencias de sus actos, sirven a todos de advertencia en estos días en que estamos rodeados de infiltrados y sátrapas del gobierno, lo que indujo al Presidente Santos, primero a decir una cosa y luego a decir otra, verdades a medias y todo por darle gusto a la ligereza de su sobrino director de la revista que trata de destruir a Álvaro Uribe Vélez, haciéndole el jueguito a las Farc. Porque no nos digamos mentiras, ese es el objetivo de ese pasquín.

Entonces unas operaciones que se desarrollaban dentro de la legitimidad, terminan siendo ensuciadas aun más, por un Fiscal indecoroso, que odia a los militares, diciendo con cara de “seriedad” que esa jefatura no sabía que esa oficina era legal, y esta semana repite la dosis en las instalaciones de inteligencia en Fusa, desconociendo el derecho y el deber que le asiste a nuestras gloriosas fuerzas armadas, para adelantar este tipo de operaciones.

El Presidente Santos sale a los micrófonos saturados de mermelada a afirmar, desacreditar y pedir la cabeza de los oficiales cuyos nombres fueron arrastrados y desplumados por el lodo lanzado desde La Habana, ante quienes se encuentra postrado.

Tenemos a un Presidente, un Fiscal y un poder judicial cómplices de la narcoguerrilla, y por último, unas Fuerzas Armadas desamparadas; esto tiene que cambiar a partir del 9 de marzo en las próximas elecciones, de lo contrario nuestro país va a terminar completamente en manos de las Farc y seremos gobernados estilo Cuba, en donde un Fidel convertido en un pellejo enfundado en una sudadera, mantiene viva la tradición de los grandes dictadores del marxismo, que nunca se resignaron a dejar el poder.

Por eso Lenin, ya hemipléjico y en silla de ruedas, seguía enviando instrucciones al Comité Central; Stalin, en el lecho de muerte, levantaba un dedo, eso le bastaba, para dejar en claro que "aquí mando yo"; Mao, ya anciano, se hizo fotografiar bañándose en el Yangtsé, para afirmar su vitalidad como conductor; los líderes norcoreanos, momias sonrientes, han mantenido la opresión contra su pueblo. Y eso es lo que pretende el Presidente Santos, no ser la excepción: entregando el pueblo a los narcoterroristas de las Farc, con tal que lo reelijan mintiéndole al pueblo con la paz.

Santos está obsesionado por entregar el país al crimen organizado, que ya había salvado el expresidente Uribe, y hundir nuestra nación en la más cruenta guerra civil que se haya conocido. Los colombianos no permitiremos la esclavitud que representa la obligación de tolerar y colaborar con el crimen stalinista.

Las fuerzas militares, legalmente constituidas y amparadas en la Constitución son perseguidas sin contemplación alguna, mientras que los terroristas que nos han atemorizado durante más de 50 años están muy tranquilos esperando el acuerdo con el que el Presidente traidor entregará el país, sin que paguen un solo día de cárcel. Qué tristeza!.

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