Revocatorio Petro: Una cuestión ética

Revocatorio Petro: Una cuestión ética

La democracia participativa nos da un instrumento de sanción de los funcionarios públicos que incumplen con su mandato de inigualable eficacia:  el referendum revocatorio. En el caso del Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, cuya elección tuvo como orígen una estrategia de colaboracionismo de los enmermelados de la Mesa de Unidad Nacional, pues dividieron el voto anti Petro lanzando tres candidaturas sin ningún chance ( Parody, Galán y Luna) con la finalidad de impedir el triunfo del mejor Alcalde que ha tenido la ciudad, Enrique Peñaloza, con dos razones mezquinas: el no permitir que llegase a la Alcaldía alguien apoyado por Uribe, y el lograr una convivencia entre Petro y Santos, con la oscura ambición de lograr el acuerdo con los narcoterroristas de las Farc, dándole el cogobierno a estos criminales de lesa humanidad en los diálogos de La Habana.

Las reglas electorales colombianas están mal diseñadas, así en el caso de alcaldías, permite que se posesione alguien con una minoría muy exigua, al no establecer la doble vuelta, y por el contrario, pone un umbral exageradamente alto para que pase la propuesta revoctoria.

En el caso particular de  Petro, el brillante parlamentario ( es que es muy fácil dedicarse a denunciar los errores de los demás) se convirtió en el más funesto Alcalde de Bogotá ( es que es muy dificil administrar sin preparación ni experiencia). Petro instauró un gobierno sectario, polarizado ideológicamnte,ególatra, incapaz, soberbio, despilfarrador, todo ello terminando en prejuicio y dolo, por lo cual fue destituido e inhabilitado por el Procurador General de la República.

Como en Colombia todo está al reves, resulta que el funcionario incapaz se convierte en martir, y el que realiza su función bien, termina siendo acribillado por eso mismo. Petro estuvo más de un año impidiendo la realización de la revocatoria, pero ahora cuando se volteó inauditamente su imágen en la opinión pública se destuerce para que ésta se realice rapidamente.

Las fuerzas democráticas deberían volcarse a estimular el voto afirmativo en la revocatoria, pero vergonzosamente todos los partidos están haciendo una vulgar abstención de respaldar la iniciativa, dejándo solos a los heroicos paladines de esta lucha democrática.

La revocatoria a Petro tiene dos dimensiones muy importantes: la sanción a un funcionario incapaz y que cometió dolo, por una parte, y la lucha contra la cabeza de playa del Socialismo del Siglo XXI en Bogotá, por otra parte. Frente a las abyectas leguleyadas de Petro aceptadas por un poder judicial infiltrado por el comunismo, los plazos legales hacen casi imposible la destitución de Petro via sanción administrativa.

Hace dos meses escribía que: «Petro ha salido con la insolencia de izar la bandera del movimiento subversivo del cual formó parte en la Plaza de Bolívar, de señalar que se la ha dado un golpe y que el dárselo a él es lo mismo que a la democracia, de vindicar lo más abyecto de las estratagemas del Socialismo del Siglo XXI explotando las miserias de la población dependiente de sus programas populistas, pero fundamentalmente de intentar poner en jaque mate la legalidad democrática, es ésta la significación del caso Petro, o se respeta una sanción ejercida dentro del marco constitucional y legal, o los cómplices nacionales e internacionales del proceso desestabilizador, imponen un orden inconstitucional»

Dado que parece ser que lo peor está por suceder, es decir que el proceso desestabilizador de Petro se impondrá en los tribunales, queda el recurso de la revocatoria, y todo demócrata está en la obligación de defender , ya no es simplemente una buena gestión de los bienes públicos en Bogotá, sino la supervivencia de la institucionalidad democrática.

Es por ello que considero que el referendum revocatorio de Petro es una cuestión ética y que el no participar energicamente en la búsqueda de su destitución es una falta gravísima al deber de defender la democracia que tiene todo dirigente político en este sistema. La avanzada del castrocomunismo está marchando a pasos gigantes en nuestro país, ojalá nuestra dirigencia no cometa el mismo error de la venezolana de subestimar al enemigo, el referendum revocatorio de Petro es una oportunidad de oro para demostrar dignidad, firmeza y voluntad política para defender las ideas democráticas, ojalá por motivos secundarios, meramente pragmáticos, nuestros dirigentes políticos no la dejen perder.

Director-Editor pensamientocolombia.org

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