POR QUIÉN NO VOTAR

Todos los colombianos estamos en este momento pensando por quién vamos a votar para la Presidencia de la República. Casi ninguno, si es inteligente, está esperando que le digan por quién. La decisión no es fácil. Lo que sí sabemos es que Colombia necesita un verdadero líder a la cabeza. Líder no es el que manda o el que tiene el poder. Un líder es una persona que ejerce su influencia de una manera muy particular, sin violencias, sin imposiciones, con máxima sencillez. Es inherente al término líder el que sea positivo, proactivo, que desarrolla. En América Latina nos rodean tiranos, dictadores, caudillos, adalides, pero no líderes. El liderazgo no depende del dinero o de la posición social, es algo más profundo.

Casi todos nosotros tenemos claro, eso sí, por quién No vamos a votar.

Yo no voy a votar por candidatos que hoy son una cosa, ayer eran otra y mañana no sabemos qué serán.

No votaré por candidatos que han cambiado una y otra vez de grupo o partido según su propia conveniencia para llegar al poder.

No votaré, como decían las mamás, por los mal acompañados con amigotes que se untaron de dineros mafiosos para llegar al gobierno, o de malhechores, o de asesinos a sueldo.

No voy a votar por quienes no dan la cara y nunca son responsables de sus faltas y errores sino que buscan a quién echarle la culpa para que paguen por lo que él debe.

No apoyaré a quien desprecia la vida humana al punto que no le duela de verdad la muerte de un policía y un soldado o un campesino y sólo se aterre si muere la gente del poder.

No votaré por quienes hace poco decían que sí y ahora que no.

No votaré por quien basa su campaña en atacar a sus antecesores, se alimenta de ellos, y no plantea el futuro. No votaré por los amigos infieles que de la noche a la mañana consiguen nuevos buenos amigos. No apoyaré a quien no tiene clara su misión, que debe ser la misma del país. No apoyaré a quien no sabe a dónde va y en qué está.

No respaldaré al que miente una y otra vez y se cree sus propias mentiras y pretende que nos las creamos. No creo en quien no respeta las diferencias, los argumentos contrarios sino que insulta y se defiende atacando de cualquier manera.

Respaldo a quien no huye sino que asume lo difícil, no le saca el cuerpo, sabe que las dificultades son la mejor forma de desarrollarse y de aprender.

No me gustan los calculadores, los jugadores de azar, los que saben trampear. Los que se venden por un plato de mermelada en la Casa de Nariño.

Como ven, líderes hay pocos, pero que los hay los hay y ¡hay que votar por ellos…

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