Eco. El día domingo que está en camino…

Eco. El día domingo que está en camino…

El día domingo que está en camino, ya despunta su carga de mentiras, de traiciones, de arreglos, de arrumacos, de fraudes.

Los tramposos, con aires caballerescos, preparan las trampas.

Vociferantes, casi de infarto, exigen la victoria.

Nada les importa.

Cínicos.

Para ellos, lo mismo son los doce millones recibidos, que el descrédito casi total de un pésimo gobierno.

De un peor gobernante.

Quieren repetir, quieren continuar.

En las garras de Timochenko.

En las ponzoñosas, aunque perfumadas, de Clara y de Aida.

O, lo que es peor, con la arrogancia estúpida de Judas Mamerto.

No. No me he olvidado de Peñalosa.

Estaba practicando mi escuálido inglés para dirigirme a él, cuando, ¡oh sorpresa! Nos habló en muisca.

Que Zuluaga renuncie, que lo metan a la cárcel.

Que se quite de mi camino que voy pa´l solio.

Que pienso seguir engañando y mintiendo y abusando hasta el último segundo de alcahuetería santista.

Que a nadie le importa que yo sea gringo, nacido a las orillas del Potomac, en Washington, capital de USA… y, menos aún, que la constitución rece, exija, que quien aspire al solio, tiene que ser nacido en Colombia.

Para eso me apoyan Santos, Serpa, Gaviria, Samper, Roy y un nutrido cardumen de delfines que nada les quita el ser analfabetos.

El día domingo que está en camino, es día de elección, de escoger, de señalar, de ungir; de entregarle a un hombre no untado de Timochenko, ni de Gabino, ni de Castro alguno, ni de Maduro ninguno, ni del torcido Santos, el manejo, la reconstrucción de Colombia.

Por fortuna lo tenemos y, por Uribe, lo apoyamos y, con Uribe, lo aupamos.

Óscar Iván Zuluaga.

Nos parecen, me parecen ridículos los montajes con que intentan desprestigiarlo los Santos y similares, no por burdos, sino porque ponen de bulto la pequeñez intelectual de sus creadores cuando, con unas tomas mudas y paralíticas, quieren cubrir, tapar, la entrada a la campaña santista, de doce millones de dólares girados por narcotraficantes.

Óscar Iván Zuluaga.

No es gringo ni se parece a un gringo.

No tiene cara de bolardo ni de plaqueta transmilénica.

Viene del alma seria, recta, limpia, de los que Judas Mamerto desprecia, cuando la chicha vespertina, que es la misma matutina, quema las entrañas y cierra el cerebro.

Óscar Iván Zuluaga. Tenemos la obligación patriótica de hacerlo casi presidente, sin segunda vuelta.

Santos, candidato de los terroristas.

Te vamos a derrotar…

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