Se comienza publicando editoriales

Se comienza publicando editoriales

Parodiando al Nobel Vargas Llosa, un intelectual que tiene claras las ideas sobre la situación continental, y que no tiene pelos en la lengua para denunciar la infamia del Socialismo del Siglo XXI, señaló en la reciente Feria del Libro de Bogotá “se comienza rompiendo libros, y se termina asesinando”, parodiando, repito, a Vargas Llosa, podemos decir “se comienza publicando editoriales y se termina asesinando contradictores”.

Hemos denunciado insistentemente que en Colombia estamos ad portas de la instauración del totalitarismo comunista, es su nueva versión edulcorada de Socialismo del Siglo XXI, pero igual es stalinismo, tropicalizado, pero stalinismo.

Nos aterra ver en los acontecimientos de esta semana que el alud se nos vino encima, y que no estamos ad portas de una eventual dictadura comunista, sino en los inicios de la práctica de la misma.

Perdónenme queridos lectores por evocar mi experiencia personal en la Venezuela de los 90, cuando los más excelsos medios supuestamente acérrimos defensores de la democracia, cayeron en el embrujo de Chávez y parangonaban en editoriales y programas televisivos los terribles males de la democracia, ciertos, pero exagerados con fines electorales y microscópicos en relación con la situación actual. Por ser de los poquísimos columnistas que no cayó embrujado por Chávez y por el contrario denunciaba lo que sucedería  con una clarividencia que a mí mismo me asombra, se me cerraban las puertas de esos medios tan “democráticos”, poco a poco solamente tenían cabida los palafreneros del chavismo, y RCTV con su “ Por estas calles” y El Nacional  con sus editoriales (entre otros por supuesto) llevaron al poder a Chávez.

Pues bien ese mismo clima de intolerancia a la voz disidente se está observando en los medios colombianos, desde ya hace algunos años, José Obdulio Gaviria, Jorge Figueroa, William Calderón son prueba de la autocensura que diferentes medios se han impuesto sacándolos de sus espacios para convalidarse con el régimen enmermelador.

Pero en la Venezuela de los 90 todavía existía democracia, de manera que  la situación quedó allí en autocensura y nada más. Da tristeza de Patria el ver que en Colombia, se ha orquestado una persecución digna de la Cuba fidelista a la oposición al farcsantismo y que no solamente es la autocensura de los medios, sino la utilización de manera bellaca de los mismos, por parte del régimen que ya no guarda las costuras y no tiene empacho en demostrar el doble rasero en la utilización de la justicia para perseguir a la oposición.

El Fiscal General de la República es al mismo tiempo y públicamente el defensor público de los narcoterroristas y criminales de lesa humanidad, y si esto fuera poco, el persecutor ilegal de la oposición al Socialismo del Siglo XXI en Colombia.

Frente a la denuncia de una acción criminal de la cúpula asesora santista para millones de dólares de por medio, ayudar al narcotráfico, el Fiscal se hace el sordo, pero al otro día monta una operación de encubrimiento de lo anterior, enjuiciando públicamente y sin siquiera haberse presentado ante los tribunales el presunto criminal de “espionaje de Estado” (el Fiscal se delata considerando desde ya que los narcoterroristas son el Estado colombiano )a un contratista de la campaña que le está pisando los talones en las encuestas al preferido de las guerrillas y sus socios, como el fiscal. Doctor Montealegre no se apresure, espere a que su amigo el traidor al mandato popular JMS le entregue definitivamente el Estado colombiano a las Farc, si es que puede¡ pues según TODAS las encuestas esto le será imposible con un 58% de desaprobación popular.

Volviendo al tema de los medios, un connotado jurista, político y periodista, el doctor Fernando Londoño, pone las puntos sobre las íes respecto al caso de la corrupción de la cúpula asesora santista en un magistral artículo de opinión (http://www.pensamientocolombia.org/el-ocho-mil-de-santos/) y la podedumbre del farcsantismo no aguanta más y arremete con un editorial de El Tiempo contra el excelso articulista sacándolo de hecho del periódico, con la excusa de pedirle “veracidad”, señores del Tiempo, es opinión, no noticia¡, lo que no hace con los serviles corifeos del farcsantismo encabezados por el bufón del palacio Gabriel Silva Luján.

Señores de El Tiempo  se comienza publicando editoriales y se termina asesinando opositores, como lo hace la dictadura venezolana o expropiados y perseguidos por esa misma dictadura, como lo están los dueños de medios que llevaron al poder a Chávez, Granier y Otero, entre otros. No creo que quieran ninguno de esos destinos para ustedes, ya se su respuesta: Santos no es Chávez, nadie nos creía en la Venezuela de los 90 a los pocos que alertábamos el peligro…

Director editorial pensamientocolombia.org

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