¿En dónde está la legitimidad?

¿En dónde está la legitimidad?

El partido conservador se encuentra en una encrucijada grande. De una parte el grupo de parlamentarios que votó por Juan Manuel Santos considera tener la legitimidad por cuanto su candidato ganó las elecciones presidenciales y entran a formar parte del gobierno. Y de otra, Marta Lucía Ramírez señala que la legitimidad la tiene ella, por cuanto fue elegida por una convención que si bien es cierto fue objetada en sus momento, el Consejo Nacional Electoral le dio vía libre a su candidatura.

Los parlamentarios elegidos en las elecciones correspondientes alegaban también su legitimidad por cuanto habían pasado por una decisión popular y que su junta podría entrar a gozar de la representatividad del partido. Pero viene luego la elección presidencial en primera vuelta y la candidata Marta Lucía Ramírez recibe dos millones de votos. En este caso se trata de una legitimidad más fresca, por cuanto las bases del partido se manifestaron. Tradicionalmente además, quien sea señalado como candidato del partido a la presidencia, se convierte de hecho en jefe del partido. Luego no cabe duda alguna, que quien tiene la legitimidad en este momento es Marta Lucía Ramírez.

Ella por lo tanto, se constituye en la jefe y está por encima de cualquier junta de parlamentarios y de cualquier otro directorio que se haya formado, por decisiones discutibles por cuanto no han pasado por el cedazo del voto popular que es el que encarna la legitimidad. Hay que tener en cuenta que aquí no hablamos de legalidad, pues no se trata de disposiciones reglamentarias, sino de legitimidad, que es la apelación suprema al pueblo para que tome una decisión. Sería un oportunismo tremendo entrar a formar parte de un gobierno que no fue elegido por la totalidad del electorado conservador, sino parte de él. No cabe duda que al partido conservador le corresponde ahora hacer la oposición, jugarse esa carta que ya tenía olvidada en el Pozo de Donato al convertirse en un partido alimentador, como esos buses de Metrolínea que surten de pasajeros a los buses grandes. Los partidos alimentadores por lo tanto, solo se encargan de reclutar gente para que otros hagan la vuelta y coronen la ruta haciendo un gobierno ajeno. Lo contrario implicaría continuar en la misma línea que ha llevado en estos años que le ha hecho perder identidad, hasta tal punto que los conservadores hoy en día son santistas o uribistas.

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