Estamos en un callejón sin salida

Estamos en un callejón sin salida

Frente a ese cuadro poco menos que dramático – no encuentro un adjetivo calificativo más acertado – que está viviendo esta Venezuela chavista después de casi dieciséis años de imposición de un régimen socialista yo creo, usando las mismas palabras con las cuales el diario  de extrema izquierda francés, Le Monde, ha evaluado la situación socio-económica venezolana, que nos encontramos "irremediablemente en un callejón sin salida" y  que esas protestas estudiantiles que han provocado más de cincuenta muertos y millares de heridos en todo el país son, utilizando una conocida terminología usada normalmente para evaluar el grado de acidez o de alcalinidad de una reacción química, como la "tarjeta de tornasol" del malcontento que hay en el país. Es evidente entonces que detrás de ese movimiento estudiantil, indiscutible punta de lanza de las manifestaciones de protesta, está toda la sociedad venezolana.

Los tantos años del chavismo – reitera el periódico francés – gracias al despilfarro, a la corrupción y al autoritarismo político que hay, han dejado a Venezuela fuera de combate tanto en lo económico como en lo social. Aparte el petróleo, del cual Venezuela, con 213 millardos de barriles, es el país con más reservas en el mundo entero, hoy día aquí no se produce casi más nada. En los hospitales hace falta de todo y es justamente de estos días la noticia de que se han tenido que suspender operaciones quirúrgicas por falta de agua. El gobierno de Maduro le adeuda al sector privado mas de treinta y cinco millardos de dólares (!). Alitalia ha suspendido sus vuelos entre Roma y Caracas en espera, junto a muchísimas otras aerolíneas internacionales, que el gobierno cumpla con el pago de tres mil ochocientos millones de dólares (!) que debe… mientras tanto no hay vuelos.

Estamos viviendo en un país con una inflación macroscópica y la mayoría de los economistas consideran que ningún país en el mundo ha podido aguantar un índice de inflación tan alto. La experiencia enseña entonces que cuando se llega a esos niveles, hay solamente dos alternativas: o se cae en una hiperinflación, antesala de la quiebra, de la bancarrota y del fracaso total con la inevitable suspensión de todos los pagos – como está sucediendo – o se adoptan medidas radicales de austeridad, recortando drásticamente el gasto público, eliminando el control de moneda y de precios, dándole al BCV esa autonomía que le corresponde por Constitución y finalmente favoreciendo la iniciativa privada para aumentar la oferta de mercado, único antídoto contra la inflación… pero, esa alternativa no es aplicable porque no está en sintonía con el programa socialista. Para no hablar de esa inseguridad que condiciona trágicamente la vida de millones y millones de venezolanos. Frente a ese desastre nacional y en pleno callejón sin salida cabe preguntarse entonces: ¿Cuando saldremos de eso y cuando podremos finalmente rescatar nuestro inalienable derecho a la vida, a la dignidad a una verdadera libertad, a una democracia auténtica? ¡Tomemos conciencia que la respuesta la tenemos solamente nosotros!

p.montanaritigri@fastwebnet.it

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Buscar

Facebook

Ingresar