La publicidad en política… ¡una amenaza mezquina y letal!

La publicidad en política… ¡una amenaza mezquina y letal!

Sin brida, mesura y continencia, con insania y perfidia el efectismo político, traducido en los mensajes publicitarios tendientes a obtener el triunfo en las elecciones presidenciales en Colombia no tiene límite, ni barrera, todo es válido y lícito.

Nada debe desaprovecharse, la injuria, la mentira, la infamia, el chisme personal, la vida íntima, la sensiblería, los lazos afectivos, la desgracia, el infortunio, el triunfo, lo sórdido y sombrío hasta lo sublime y sacro. La falta de escrúpulos está reservada  solo para los débiles y perdedores. El llanto, la ira, el rencor, el odio, y todas las más viles pasiones humanas, componen el arsenal de lucha, en el combate feroz por el poder.

¿Pueden conmover e incidir en la opinión de voto, los mensajes políticos en los medios, principalmente en la televisión?, la respuesta es sí, es definitivo, para aquellas mayorías inciertas, inseguras, no cautivas e indiferentes, aquellos que les da lo mismo, un candidato que otro, aquellos que no analizan programas, aquellos a quienes, una frase, una pose o un gesto, les hace inclinar la balanza en el último momento, a ellos, va dirigida la propaganda política, por equipos o colectivos de publicistas perversos y sin moral, que no se detienen ante nada, verdaderas hienas y predadores que andan a la cacería, del desliz, del defecto, del suceso que pueda ser explotado, desde los triunfos de los deportistas, hasta el secuestro o reclutamientos de niños por las Farc, la masacre de los soldados, se adornan como advertencia de lo que sucederá si no se vota por determinado candidato, que movido por la pasión virulenta, la venganza o la ira, se prestan al espectáculo enajenante y decadente.

El candidato presidente en tono melifluo, compungido, falso e hipócritamente paternal, y ante un grupo de padres les pregunta si estarían de acuerdo en prestar sus hijos para  guerra, ello ha tenido un gran efecto en todos los colombianos, que es cierto queremos ya la paz y no la guerra, mirando con especial simpatía y preferencia, al candidato, pero si se reflexiona bien, nuestros hijos, niños y población civil ha sido masacrada por las Farc, en corregimientos y caseríos humildes, nosotros no buscamos la guerra, ellos, la iniciaron ellos han buscado nuestros hijos para masacrarlos, de manera que no hay que prestarlos, ellos vienen por ellos y los seguirán asesinando, es tan fácil  perdonar los asesinos de los hijos ajenos, ¿no es así, señor presidente?

De de otra parte nos están diciendo, ¿o firmamos y les damos lo que queremos a estos criminales? o  no podremos protegerlos de ellos. ¿Aterrador, no? Ello demuestra un Estado vencido, impotente, derrotado y acobardado, aplicando una devastadora  pedagogía popular, “si delinques, hazlo en grande, entre más horrendos sean tus crímenes, mas respeto tendrás y la justicia no te tocará”.

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