TRISTEZAS Y ALEGRÍAS DE MI PATRIA

TRISTEZAS Y ALEGRÍAS DE MI PATRIA

La "Depresión postparto" es un desaliento común en las mujeres después de dar a luz. Algo parecido me sucedió después de las elecciones y de la cadena de violencia que afecta el país. Hoy, al igual que muchos compatriotas, me interrogo si este país es viable.

Hay que reconocer que fue una odisea que Zuluaga obtuviera una votación casi igual a la del candidato-Presidente, mientras todo el país estaba enmermelado, con millones de pesos invertidos en la publicidad oficial y porque desde la capital orquestaban (y orquestan) todo contra el Centro Democrático –CD-.

Me duelen las campañas de desprestigio contra el CD, dirigidas desde las más altas cúpulas de las distintas ramas del poder, todas integradas a un mismo objetivo: destruir el Uribismo. Mientras a mucha gente como Andrés F. Arias, Luis A. Ramos y O. Arboleda los condenan y niegan el futuro, a las Farc les espera toda clase de perdones y el Congreso.

Halagados por el Ejecutivo, algunos politiqueros y cierta prensa, las Farc exigen el oro y el moro. Claman por desmilitarizar nuestras Fuerzas Armadas, cambiar la Constitución y nuestro sistema económico, niegan sus delitos, no quieren pedir perdón, a la par que continúan con sus sangrientos atentados y hablan de "extirpar" a quienes piensen diferente a ellos.

Cada vez más periodistas -como Plinio Apuleyo, Salud Hernández, Fernando Londoño, Alberto Velásquez, Mauricio Vargas, Juan Lozano, Cristina de Toro, David E. Santos, J. David Ramírez y aún María Isabel Rueda, entre muchos, además del ciudadano del común, critican la debilidad oficial en los diálogos de Cuba y la dureza guerrillera. Aunque no apoyo a N. Springer en una carta a Iván Márquez, le advierte que los crímenes de otros no justifican los de ellos, le explica la importancia del perdón y le dice que es MAS justicia y no MAS impunidad, lo que hará posible una paz cierta y sostenible en Colombia. Respecto de la posible destitución del Procurador, por la "vía judicial", el columnista Madrigal opinó que Santos: "En privado da órdenes para barrer y maltratar al CD, al tiempo que pregona la paz". Y ahora, un agravante más: Monseñor Castro o la iglesia entra a la política.

Esta banda criminal le habla al Presidente "de tú a tú", lo califica de criminal, lo amenaza con suspender los diálogos, creyendo que de esa manera le torpedean a Santos el esperado Nobel, sería bueno que este mandatario recordara que a varios de los premiados, en el pasado, se los otorgaron por sus esfuerzos en pro de la paz y no por lograr finiquitar alguna guerra. Y aunque parezca imposible, Santos dijo: "Si los atentados siguen, el proceso se puede acabar".

A muchos nos preocupa la creciente influencia de los amigos de Santos -mandatarios del comunismo internacional-, así mismo nos inquieta su falta de entereza para reclamarle a Maduro las deudas de Venezuela con Colombia, además de su gran apoyo a las Farc.

Pero como me dijo alguien: "No te preocupes. Este país seguirá creciendo a pesar de Santos". Y pensándolo bien, creo que nuestra patria sí tiene futuro debido a los miles de colombianos íntegros, trabajadores, pacifistas y honestos que respetan nuestra Constitución.

Al margen de la actualidad, recuerdo cuando mi padre y muchos de su generación mantenían un constante debate contra el centralismo, hoy vivimos circunstancias parecidas, pues nos quieren manejar despóticamente desde Bogotá.

En días pasados asistí a una reunión privada, donde optimistas, a manera de charla, hablamos en pro de la República Independiente de Antioquia. Por favor, no nos condenen por "soñar despiertos". Pero esta Patria Chica… sí es una Patria Grande para creer en ella.

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