Acerca de la publicación de los acuerdos parciales

Acerca de la publicación de los acuerdos parciales

"Tanta locuacidad de las Farc producía, y sigue produciendo, interrogantes."

Es bueno que el Gobierno y las Farc hayan decidido publicar los borradores conjuntos de lo que han acordado hasta el momento.

Este es un paso necesario, que estaba reclamando la opinión nacional.

De hecho, en comunicaciones dirigidas al Doctor De la Calle mediante varias columnas, quien escribe estas líneas insistió en la urgencia de hacerlo habida cuenta de la gran incertidumbre que produce el silencio del Gobierno en procesos de tal complejidad.

La conveniencia era indudable.

Tanta locuacidad de las Farc producía, y sigue produciendo, múltiples interrogantes.

Y como esas dudas surgen en un escenario de conversaciones al mismo tiempo que las Farc continúan haciendo terrorismo, es evidente que se está en un camino lleno de dificultades.

Por lo pronto, quedan claras varias cosas.

En primer lugar, no es posible desconocer hoy que, en efecto, existen diferencias, desde un principio, en el marco acordado para adelantar los diálogos.

El Gobierno sigue insistiendo en que la agenda está definida en el acuerdo general.

Las Farc, por su parte, reiteran lo que están diciendo a partir del primer día.

Es decir, que hay temas, llamados por dicha organización salvedades, que deben discutirse porque están cobijados por el preámbulo del documento que suscribieron con el Gobierno.

Menudo lío.

Algunos de esos puntos, a manera de ejemplo, son: latifundio y delimitación de la propiedad, extracción minero energética, renegociación de los tratados de libre comercio, revisión, reforma y democratización del sistema político electoral, revisión y reforma de mecanismos de participación ciudadana, elección popular del procurador, el contralor, el fiscal general y el defensor del pueblo, etc.

Tal y como puede verse, son materias de gran calado.

¿Cómo se va a superar esa diferencia de criterio que tiene que ver, nada más ni nada menos, que con la agenda?

Nadie lo sabe. Pero los dos interlocutores afirmaron que “este asunto está por resolverse y que cada delegación está en libertad de volver sobre los puntos que quiera”.

La cita textual está tomada del comunicado conjunto 44 del 24 de Septiembre.

Otra cosa que queda clara es que hubo, a pesar de la presentación que se le hizo al marco general para los diálogos, una diferencia, que no se solucionó, acerca de la manera de comunicar a la nación lo que pasa en Cuba.

Teóricamente, la regla fue la discreción, pero la realidad es que ese principio fue respetado solamente por el Gobierno por cuanto las Farc no han dejado de hablar permanentemente.

Solamente ahora hubo un entendimiento para publicar los avances parciales. Sin embargo, no es claro si es coyuntural o va a proyectarse hacia delante.

De otro lado, vuelve a ratificarse el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

¿Y ahora qué va a pasar?

Teniendo en cuenta lo que falta, que son materias de inmensa sensibilidad, cada día que pasa es más evidente la necesidad de poner condiciones para continuar conversando.

Si eso no se hace , el terrorismo puede llevar a la ciudadanía a rechazar el proceso y reclamar que se le ponga fin.

Además, la publicación de los documentos abre un gran debate nacional cuyo punto de partida debe ser la explicación detallada, por parte del Gobierno, de la infinidad de puntos, acciones, leyes, planes, principios, etc que ha acordado con las Farc.

Cuando lo anterior suceda, empezaría una especie de período de calentamiento para lo que sería el proceso de refrendación popular de lo que se haga en La Habana.

No otro puede ser el paso siguiente después de publicar los acuerdos parciales.

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