Los acuerdos no tan secretos de La Habana

Los acuerdos no tan secretos de La Habana

Los textos que el Gobierno y las Farc publicaron el miércoles están en internet hace meses.

El miércoles pasado, los negociadores del Gobierno y las Farc en La Habana sorprendieron a Colombia con la súbita publicación de los textos completos de los acuerdos que han alcanzado en los tres primeros puntos de la agenda que regula sus conversaciones: desarrollo rural, participación política y drogas ilícitas.

Esos acuerdos, a los que llegaron en mayo y noviembre del 2013 y mayo de este año, respectivamente, habían sido resumidos, en su momento, en comunicados conjuntos. ¿Por qué decidieron de pronto hacer públicos los borradores en su totalidad?

En su comunicado conjunto explican que se trata de “una medida de transparencia” frente a las especulaciones sobre lo acordado. Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, habló de la necesidad de enfrentar “versiones y rumores que pretenden desinformar”. Eso es lo primero que dejan claro esos textos: no hay nada en ellos que se hubiera ocultado o no estuviera esbozado en los comunicados conjuntos.

Probablemente, pues, esa es una motivación. Pero la verdad es más compleja.

La verdad es que las Farc, unilateralmente y sin acordarlo con el Gobierno, empezaron a publicar los textos completos hace varios meses. Lo hicieron casi a escondidas, enterrándolos en medio de tres documentos de más de cien páginas cada uno con sus “propuestas mínimas” en materia rural, de participación política y de drogas, y las “salvedades” que han dejado en cada punto, que fueron colgando en la página web de su delegación de paz desde hace unos meses. (Por lo que sé, el primero no es el texto final, sino un borrador anterior.)

Lo insólito es que nadie se dio cuenta y, si alguien lo hizo, no contó, muestra de la indiferencia frente al proceso. Si bien un manto de secreto rodea lo ocurrido desde que esos textos quedaron en internet a la vista de todo el que tuviera la paciencia de leer los documentos, es altamente probable que el Gobierno se haya dado cuenta y de que esto se convirtiera en motivo de tires y aflojes silenciosos en La Habana.

En esos documentos, las Farc afirman que la confidencialidad se aplica a las discusiones en la Mesa, pero que no hay restricciones para hablar de lo ya acordado. ¿Sabía el Gobierno de esas publicaciones? (De la Calle habló de “filtraciones de los acuerdos” en su intervención.) ¿Las consideró una violación de la confidencialidad? ¿Pidió a las Farc que las quitaran de internet? Ojalá los negociadores contestaran estas preguntas. Y las Farc dijeran para qué lo hicieron.

Sin que nadie lo percibiera, el miércoles las cosas llegaron al límite. Temprano en la mañana, las Farc pusieron de nuevo, muy destacado en su página web, el documento que contenía el primero de los borradores. Solo era cuestión de tiempo que alguien se diera cuenta y estallara un escándalo. Pocas horas después, las partes anunciaban su repentina decisión de publicar los textos completos.

¿Tardío pero eficaz ‘control del daño’? El caso es que ahí, colgados en internet, a la vista de todos, estaban desde hace meses los textos completos de los acuerdos más importantes a los que han llegado el Gobierno y las Farc desde que empezaron a negociar, hace 2 años. Que el pasado miércoles las partes decidieron hacer públicos, cuando ya era evidente que de secretos no tenían un pelo.

* * * *

Más allá de los intríngulis de esta historia, una cosa es obvia: ahora que se conocen los acuerdos en su integridad, se cae uno de los grandes argumentos de los detractores del proceso. No hay en ellos nada contrario a las normas de un Estado de derecho, ni nada secreto. Salvo detalles, los acuerdos completos y los comunicados conjuntos que en su momento los anunciaron son igualitos. Nada se ha negociado a espaldas del país. Si hasta el Procurador saludó que se publicaran.

cortapalo@gmail.com

@cortapalo

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