Santos, Timochenko, Uribe y la paz

Santos, Timochenko, Uribe y la paz

Salió al ruedo Timochenko, el jefe de las Farc, para pedirle al presidente Santos que no tenga en cuenta, en el proceso de paz, al expresidente Uribe y a lo que él llama “la extrema derecha”. Unos pocos días antes de la bravuconada del camarada ‘Timo’, el propio Santos invitó públicamente a Álvaro Uribe a que se tomaran un tinto, mientras conversaban sobre un eventual acuerdo con la guerrilla en Cuba. En el entretanto, parlamentarios de la coalición de gobierno fustigaban a Uribe en el Congreso con ataques y sindicaciones de grueso calibre.

Los distintos actos de este drama que se ha puesto en escena obedecen a una elaborada estrategia que tiene como propósito subir al bus de la paz a Uribe y a todos sus seguidores, que son bastantes. Tanto Timochenko como Santos y demás detractores, que no son tontos, tienen perfectamente claro que un acuerdo de paz sin Uribe será una bola de humo que se disipará en poco tiempo. No montar a Uribe en el proyecto de la paz generará un consenso precario, que traerá consigo mayores problemas que los que ya tenemos.

Me parece que el Presidente Santos y el jefe de las Farc no se equivocan en el fondo, pero sí en la forma. Me explico: es obvio que Uribe es necesario para garantizar una paz estable y duradera: el expresidente opositor representa a cerca de 7 millones de electores, que no están de acuerdo con Santos y su manera de hacer la paz, sin que ello signifique que no anhelen una Colombia sin conflicto. Lo cierto es que no se puede consolidar una verdadera paz sin la mitad del país, o con la otra mitad en contra, si se quiere.

En lo que sí están muy mal enfocados Santos y Timochenko es en el método que implementan para que Uribe le diga “sí” al proceso. Por medio de debates políticos, noticias manipuladas, ataques personales, descalificaciones y procesos judiciales que aparecen y se multiplican todas las semanas, el Gobierno, la guerrilla y sus amigos pretenden subir a empellones a Uribe al bus de la paz. Así será imposible contar con el respaldo de Uribe. ¿Cómo puede creer Uribe en la paz de Santos, cuando el Gobierno lo único que ha hecho es perseguirlo y tratar de arrinconarlo?

Santos, supuestamente, le extiende la mano a Uribe, y Timochenko pide que lo zafen definitivamente, como si ese “doble discurso” y esa “psicología inversa”, aplicables a incautos y débiles mentales, funcionara con un tigre como Uribe. ¡No, señores, por ahí no es la cosa! Haciéndole daño a Uribe, le hacen daño a la salida negociada al conflicto. A Uribe hay que convencerlo con argumentos, y es absolutamente necesario escuchar los suyos, además de incorporarlos a la negociación. La paz debe, imperativamente, ser el producto de la concertación de todas las fuerzas vivas de la Patria, incluyendo a la oposición.

Mientras más ataquen a Uribe, más lo alejarán del proceso de paz. Mientras más lo persigan y señalen, más respaldo popular obtendrá el expresidente. Sin Uribe, podrán firmar la paz, pero no podrán hacer la paz.

La ñapa I: con la reculada del Gobierno frente al tema de la declaratoria de Panamá como paraíso fiscal es evidente que la gelatina superó a la mermelada, y que el presidente Santos nos dio una prueba más de la falta de coherencia y consistencia que lo caracteriza.

La ñapa II: De la Calle dijo que no habrá curules en el Congreso para las Farc. Esa mentira no se la cree ni él mismo.

La ñapa III: Bogotá cada día está peor, en todos los aspectos, mientras que el inepto de Petro sigue atornillado a su puesto. ¡Qué maldición tan grande!

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