Elecciones Municipales y Departamentales en Colombia.

Elecciones Municipales y Departamentales en Colombia.

En una democracia efectiva, el gobernante acata no solo el ordenamiento legal que define sus atribuciones, sino también ese criterio imponderable que se llama la opinión pública, en la vida actual de Colombia se ha puesto en evidencia una gran verdad el gobierno no quiere escuchar al pueblo y los colombianos están decididos a defender su libertad y el sistema democrático, por lo tanto en este año 2015 ha llegado la hora de satisfacer la principal aspiración del pueblo, su intervención directa en los asuntos del Municipio y el Departamento.

El gobierno de Santos enfrenta un mal momento en cuanto al respaldo popular ya que está navegando en aguas turbulentas en sus negociaciones con los terroristas de las Farc, también en materia de seguridad, y en el manejo económico del País; En medio de estos problemas tendrá que enfrentar los procesos electorales para Concejales, Alcaldes, Diputados Departamentales y Gobernadores y es allí donde la oposición política tiene que actuar con suma  habilidad para lograr el éxito.

Está muy claro que la estrategia "exitosa" de Juan Manuel Santos en el proceso electoral pasado estuvo basada en el derroche de dinero, el fraude en algunos lugares, las acciones violentas de sus amigos los terroristas y la propuesta de una falsa paz en común acuerdo con sus aliados de las Farc, y no es de extrañar que nuevamente esta sea su mejor carta, pero el estira y encoje con sus aliados en la Habana, los conflictos internos que está atravesando con quienes lo respaldaron a los que no les ha cumplido sus ofertas en el gobierno, lo tienen limitado y en franca decadencia.

El mensaje es claro para el Centro Democrático y los principales partidos opositores, la tal unidad Santísta se rompió ya no son mayoría, el pueblo Colombiano se mamó, está cansado y quiere un cambio, pero los electores están esperando propuestas, alternativas y los nombres de candidatos y candidatas de oposición, porque si los jefes de los partidos se empeñan en imponer a candidatos de mucha utilidad para sus intereses pero inútiles para el pueblo y sus comunidades, entonces el resultado será adverso y se perderá la gran oportunidad de sentar desde la provincia las mejores bases para el cambio que reclama Colombia.

Esta batalla electoral no será fácil, ni la oposición tiene la seguridad del triunfo, si no se logran unificar acuerdos en torno a los candidatos mejor aceptados por los electores y que tengan mayor capacidad de convocatoria, para intensificar la protesta en las calles y poder canalizar  los sentimientos de frustración y rabia que han generado los diálogos con los terroristas, a quienes se les da un mejor trato que a las fuerzas militares, la protesta es un deber y un derecho ante el ventajismo, la corrupción y el irrespeto del gobierno para con el pueblo.

Los momentos electorales han sido siempre la mejor oportunidad para hacer lo que nos manda la constitución nacional y en este momento que viven los Colombianos la gente está emocionalmente dispuesta a hacer respetar su decisión firme de hacer justicia, debemos estar preparados para reaccionar ante la posibilidad del fraude y allí es donde se medirá  el valor de la dirigencia política con la que nos hemos identificado, es ahora cuando tenemos que defender el voto que fue lo que no se hizo en la pasada elección, tenemos que asumir la eventualidad de este escenario dentro del operativo electoral que será crucial para los demócratas de todo el continente que se encuentran asediados por la penetración del Castro – Chavismo.

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