El principio de algo peor

El principio de algo peor

La pesadilla comenzó hace más de cincuenta años con los crímenes de guerra,  la vacuna o dinero exigido a cambio de protección, el secuestro o privación de libertad, genocidios, el sicariato o proceso de acabar violentamente con la vida de una persona, el sicariato social llamado también "limpieza", o pretensión profiláctica, delitos de lesa humanidad, el sicariato familiar o practica  por medio de la cual se elimina a miembros de una familia, la violencia, la extorción, el narco tráfico, el reclutamiento de menores de edad, también el drama de los refugiados y desplazados y como una maldición adicional este año Juan Manuel Santos firmara componendas de impunidad con las Farc y Colombia pasaría a ser un País donde el gobierno es el principal protector del terrorismo y la delincuencia.

Juan Manuel Santos se ha propuesto firmar una confabulación con el principal grupo guerrillero antes de las elecciones del mes de Octubre, pretendiendo sorprender al Dr. Álvaro Uribe y al Centro Democrático en la elección de Gobernadores, Alcaldes, Diputados Departamentales y Concejales, lanzando  algunos de estos terroristas a ocupar cargos en la contienda política del mes de octubre no importándole el costo social que este arreglo genere, contando para ello con el respaldo de los partidos aliados que los incluirían en sus listas, sin que los terroristas paguen condenas por los crímenes atroces que han cometido, no les importa que acumulen centenares de condenas por atentados, transgresiones, homicidios, narcotráfico, secuestros, violaciones a los derechos humanos y toda clase de delitos contra menores de edad, solo les importa hacerles estas concesiones para gritarle al mundo y a los Colombianos que le ganó el partido al ex presidente Álvaro Uribe y al Centro Democrático, cuando los Colombianos saben que por estrategia de sus aliados de la izquierda así como  por su incompetencia en la arquería, Santos se está metiendo un maldito autogol y lo peor es que todos los Colombianos y sus vecinos lo vamos a sufrir, porque después que logren por ahora su objetivo como sucedió en Venezuela pretenderán venir a gobernar el país.

Es incomprensible como el gobierno se sienta en la misma mesa con estos artistas del disimulo y la falsedad, que por un lado simulan buscar la paz y por el otro se están rearmando con cohetes, granadas especiales y armas estratégicas que les permitan un mayor nivel de control territorial, afirman conocedores de la materia que estas son armas que muy pocos  ejércitos en el mundo las poseen, y todos los días nos muestran cuerpos de soldados y civiles mutilados por las Farc donde los irregulares exhiben explosivos, morteros, cilindros bomba, obuses, cañones y todo un arsenal manejado por órdenes de sus jefes en la Habana, quienes anunciaron hace unos días no estar dispuestos a firmar ningún acuerdo que les obligue a pagar cárcel por los delitos cometidos, ni ser extraditados a Estados Unidos, ni piensan entregar las armas ni reparar a las víctimas, concesión que el presidente Santos y los partidos de izquierda que le apoyaron pretenden que los Colombianos acepten, cuestión que de lograrse les abrirá el camino para ingresar en todas las instituciones del estado.

Mientras los jefes guerrilleros en la Habana se entienden con el Gobierno, el pueblo Colombiano tiene por delante un rol histórico que cumplir en el próximo proceso electoral, devolviéndole el poder a la provincia votando por los candidatos del Centro Democrático, organización política bajo la conducción del ex Presidente Alvaro Uribe quien tiene clara definición para  liberar a la Nación del azote de los terroristas y de la vergüenza de un gobierno que ha desacreditado la democracia y no ha cumplido con el hermoso deber de entregar a cada ciudadano los instrumentos que le garanticen una vida mejor, no como consigna electoral que a diario repiten, sino como una realidad que ya tenía que verse plasmada a través de las acciones, porque como lo afirmamos en el “Centro de Pensamiento Primero Colombia”: la concordia, soberanía, armonía y paz se siembran con valores humanos, morales y éticos, actuando con dignidad y honestidad, no complaciendo a los grupos irregulares como lo hace el gobierno y sus abominables aliados, quienes tienen todos sus tentáculos en varios países gobernados por Castro-Chavistas, y por eso desde la frontera del lado Venezolano le anunciamos a Colombia y al mundo que este acuerdo de Juan Manuel Santos con las Farc puede ser el principio de algo peor.

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