¿Cómo decirle que no tiene la razón?

¿Cómo decirle que no tiene la razón?

“Sinvergüenza que no hace sino llevarse la guerrilla a La Habana a mantenerlos allá, a vivir bien, mientras personas como mi esposo estaba exponiendo la vida y no lo respetaron ni nada (…) Y ese señor qué puede decir, qué puede hacer, si ese señor no hace nada, no piensa sino en tener a los guerrilleros allá comiendo y durmiendo y que no se vayan para la cárcel, eso es lo único que le importa a él”. Palabras de Marcela López, esposa del sargento Benavides, asesinado por las Farc la semana pasada en el Cauca.

A ver quién es tan macho para decirle a esta viuda que está fuera de sus cabales y que no dice la verdad porque su dolor le nubló el cerebro. A ver quién dijo “yo”.

A ver señor Sergio Jaramillo, Comisionado ya no sabemos de quién, si lo que usted aprendió de filosofía le sirve para desmentir a esta pobre mujer que está manifestando sin rodeos y sin mentiras lo mismo que piensan y sienten los colombianos de bien, esos millones que viven de su trabajo y esfuerzo sin los millonarios sueldos que usted, de la Calle y Generales que no parecen Generales, están recibiendo por complicidad con el gobierno. Dígale a Marcela que ella no lo tiene todo claro, porque los únicos que tienen claridad y verdad son ustedes que viajan a Cuba desde hace más de dos años a igualarse con bandidos y a arrodillar al país. Dígale a la cara a Marcela que está loca y que es una guerrerista, dígale algo, aunque sea en ruso, tan “cercano” a usted.

A ver doña Clara López, que corrió inmediatamente a decir que esta canallada cobarde de sus hermanos en Marx era solo un “insuceso” militar, palabra que no existe en lengua castellana pero que significa en otras lenguas “accidente” o “fallo”, dígale a esta viuda que se quedó sin el amor de su vida por un “fallo” y no por culpa de la plaga más grande de Colombia que satura su suelo de sangre. Dígale a la cara que esto es la paz. Dígale que su esposo “falló” por meterse a donde no le pidieron permiso al cartel Farc.

A ver colectivos de contratistas y académicos que están ganando dinero a punta de contratos y conferencias para hablar de la paz inminente, tan inteligentes ustedes que mientras “teorizan” sobre la paz, los verdaderos defensores de la patria vuelan en pedazos, digan algo al menos la milésima parte de cierto de lo que Marcela dijo la semana anterior. Díganle a Marcela que como ella no tiene un doctorado y no habla con citas bibliográficas, lo mejor es que se calle.

Señor Presidente, ¿cuántos soldados muertos necesita para entender? ¿Cómo logra conciliar el sueño porque usted es el responsable de estos muertos? ¿Cómo hace para ver su cara en el espejo porque cuando vemos la suya no sentimos respeto?

Dígale a Marcela algo. No le dé una medallita, o una casa, como a aquella que lo rebautizó “Juanpa”. Si “es capaz”, dígale a Marcela que ella no tiene la razón.

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