La transparencia es indispensable

La transparencia es indispensable

A pocos días de dar inicio a la VII Cumbre de las Américas, Cuba incluida, se hace inevitable una reflexión serena sobre la falta de transparencia de muchos gobiernos del mundo, pero especialmente de nuestro continente. América Latina es el mejor ejemplo. En definitiva no sabemos a qué atenernos con relación a temas fundamentales, sobre las actuaciones de la mayoría de los gobiernos del área. La sombre del terrorismo, de las organizaciones criminales que le sirven al narcotráfico, al comercio informal de armas, al contrabando, a la inseguridad de las personas y de los bienes, a la falta de vigencia de principios básicos de la democracia. En fin, nos aturde una retórica de ocasión, hueca y sin sentido para enfrentar los males señalados y unificar esfuerzos con el resto del mundo para que nuestra región sea liberada de estas amenazas cada día más presentes.

Ojala y la VII Cumbre trascienda los pobres espectáculos ofrecidos recientemente por las reuniones multinacionales como las de Unasur, Alba, Celac e incluso, el ofrecido por la celebrada hace poco reunión extraordinaria de cancilleres de la OEA. Todas con el objetivo básico de “apoyar” al régimen venezolano frente a la “guerra” económica y política que en su contra adelanta Estados Unidos para apoderarse del petróleo y otras riquezas minerales del país. Convertir esta nueva reunión en otra opereta bufa sería desperdiciar una gran oportunidad para analizar y concretar acciones, frente a los problemas reales y comunes que aquejan a nuestras naciones. Sería el mejor apoyo que pudieran lograr los protagonistas de los males señalados anteriormente y un golpe serio a las esperanzas de un mañana mejor.

Estados Unidos no ha sido, no es, ni será el enemigo de Venezuela, ni autor de los graves problemas que sufre. El enemigo es el gobierno presidido por Nicolás Maduro, cabeza de un régimen comunistoide ahogado por la ineficiencia y la corrupción. Esta es la clave, el problema a resolver. El cambio es anhelado por más del 80% de una población decepcionada y cada día más resuelta a trabajar para alcanzarlo asumiendo todos los riesgos. Es la nación entera, salvo la cúpula enfermiza gobernante que para evitar el derrumbe, apela a la represión y a la violencia física e institucional.

Venezuela aspira a la comprensión y solidaridad de los pueblos latinoamericanos. Ojala también de quienes gobiernan, lo cual se hace difícil por los intereses en juego. Por eso exigimos transparencia para enfrentar al terrorismo en sus diversas manifestaciones. No se trata de una ideología o una organización. Es un instrumento criminal de algunos gobiernos, movimientos políticos de distinto signo y de organizaciones delictivas como la mafia tradicional o el narcotráfico.

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