Esclavitud tributaria en Colombia

Esclavitud tributaria en Colombia

El cierre en Colombia de las plantas de producción de algunas empresas extranjeras para trasladar sus operaciones a otros países, es culpa de las elevadas, esclavizadoras y estúpidas tasas de tributación del presidente Santos, del contrabando creciente, del temor a la firma de una paz con las Farc en condiciones adversas a las empresas privadas, del incumplimiento del gobierno colombiano de los acuerdos de estabilidad tributaria, y, por último, de la firma de tratados de libre comercio que permiten que a Colombia se importen desde otros países productos equivalentes a los nuestros con arancel cero.

Entre las empresas en desbandada figuran: Chiclets Adams, Kraft, Bayer, Mazda, Hewlett Packard, Varta, BAT, Monómeros, Michelín, Sanford Brands, grandes empresas mineras extranjeras…

La maraña tributaria la tejen los 62 impuestos absurdos que aparecen en el excelente artículo de María Isabel Rueda, publicado en el periódico El Tiempo el 21 de junio pasado, titulado Avalancha Tributaria.

Según el Banco Mundial, en Colombia, la tasa efectiva de tributación, tanto nacional como regional, sobre las utilidades de 2014 era del 75,4%, es decir, que las tres cuartas partes de las ganancias de las empresas se destinaron al pago de impuestos confiscatorios. En tanto que el promedio de tributación de utilidades en el resto del mundo ha bajado del 53,3% al 40,9%.

En otro excelente artículo de la revista Dinero alerta el experto tributario Santiago Pardo sobre algo que debería preocupar seriamente al gobierno: “la estructura tributaria actual atenta contra la supervivencia del sector productivo colombiano”.

Lo peor, según Pardo, es que se están generando daños colaterales sobre los sectores agrícola e inmobiliario, debido a impuestos como la renta presuntiva, el predial y a la riqueza y destruyendo de paso, el ahorro en la economía por medio del impuesto al patrimonio y del 4×1000. Finalmente, el gravamen a los movimientos financieros promueve la informalidad y la desbancarización, caldo de cultivo para el contrabando, la evasión y el lavado de activos. En los países bálticos casi no circula dinero en efectivo, toda transacción elevada funciona por medio de tarjetas de crédito o transferencias bancarias y el gobierno les prepara un borrador de la declaración de renta a sus ciudadanos.

En el primer informe de la Comisión Tributaria convocada por el Gobierno se reconoce en este que “el sistema tributario colombiano no cumple un rol redistributivo, castiga la eficiencia económica, la formalidad laboral y la competitividad empresarial, reduciendo así las tasas de inversión, el crecimiento económico y la generación de empleo formal”. Mi conclusión: coincido con quienes afirman que en Venezuela expropió el gobierno las empresas, en Colombia nos expropiaron las utilidades.

Algunos comentarios de la Misión. Los tributos departamentales y municipales –como el tributo al amor a las casas de citas- son ridículos y no generan ingresos importantes. No pocas entidades sin ánimo de lucro son andamiajes para la evasión. Se está abusando de impuestos antitécnicos como el de la riqueza y el 4×1000. La tarifa del 16% del IVA resulta inferior a la de no pocos países del mundo y la complejidad de su sistema de retenciones genera incentivos para la evasión. A los jubilados, no sólo NO les rebajó Santos su aporte del 12% al 4% para la salud, como prometió en su campaña, sino que ahora como que proyecta ponerles una retención en la fuente del 11%, hasta en pensiones muy bajas.

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