Emigraciones de Colombia a Venezuela

Emigraciones de Colombia a Venezuela

A raíz de los genocidios de Nicolás Maduro en la frontera de Venezuela con Colombia, me han llamado la atención las estadísticas que cita este ofensivo dictador sobre los 5 millones de colombianos que viven hoy en Venezuela, de un poco más del millón que sostiene él viven en Estados Unidos y del otro millón que le asigna a Europa. Supongamos que son ciertas tales estadísticas.

Así las cosas, los colombianos vivos no se limitarían a los 48 millones que censa el Dane, sino que se avecinarían a los 55 millones. Venezuela, en cambio, censa 30 millones de habitantes. Hace 65 años, en 1950 vivían en Colombia 12 millones de personas y en Venezuela tan solo 5 millones.

El área continental de Colombia es de 1.147.000 kilómetros cuadrados, al tiempo que la de Venezuela es de 917.000 kilómetros cuadrados. Las áreas de ambos países son aproximadamente iguales. Comparamos por esto con sorpresa los 55 millones que viven tanto en Colombia como en el exterior, los cuales cuasi duplican a los 30 millones de ciudadanos que habitan hoy en Venezuela.

Si mis informaciones no son muy erradas, esta duplicación en la población existe desde los tiempos de la Independencia, razón por la cual Simón Bolívar, integró sus filas con mayorías de reclutados colombianos, aun cuando los generales fueron en su mayoría venezolanos. Maduro considera que él es el general, heredero del genio de Bolívar, y nosotros sus soldados.

La población de Colombia durante los últimos 65 años casi se ha quintuplicado, en tanto que la de Venezuela también se habría quintuplicado si no hubiera existido la emigración de colombianos. Se concluye entonces que el crecimiento de la población autóctona en ambos países ha sido muy similar, la diferencia radica en que en 1950 ellos eran muy pocos, tan solo 5 millones. Los venezolanos se han sextuplicado con el aporte de los colombianos.

Algunos conocidos de quien escribe emigraron desde hace décadas, demandados para trabajar allá por algunas empresas privadas o por iniciativa propia, atraídos por el espejismo de la Venezuela de entonces. No me cabe la menor duda de que todos ellos, colombianos honestos, contribuyeron inmensamente a que un venezolano registrara en años recientes ingresos por cabeza y por año de unos 13.000 dólares y un colombiano tan solo 8.000 dólares.

Tendencia inalterable de la Historia de la humanidad han sido las migraciones desde las regiones pobres hacia las que ostentan oportunidades de supervivencia. Las migraciones destruyeron el imperio romano y las migraciones construyeron a los Estados Unidos. En consecuencia, migraciones las hay buenas y las hay malas.

Pero la Historia es irónica, en especial, frente a los megalómanos. Esperemos las migraciones contrarias, las de venezolanos hambrientos y sin empleos, hacia Colombia, por culpa de la estupidez y la crueldad del régimen de Nicolás Maduro con su Socialismo del Siglo Veintiuno.

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