SALTÓ LA LIEBRE DE LA CORRUPCIÓN ‘PETRISTA’

SALTÓ LA LIEBRE DE LA CORRUPCIÓN ‘PETRISTA’

Ayer saltó una liebre en los medios de comunicación y vamos a ver dónde para: los actos de corrupción de la administración Petro.

Los protagonistas son de primera línea en esa administración. Estoy refiriéndome a quienes participaron en un contrato corrupto: el metrocable de Ciudad Bolívar. Son Gustavo Petro, alcalde de Bogotá; Verónica Alcocer, su esposa; Fernando Sanclemente, ex gerente de Transmilenio; Sergio París, gerente de Transmilenio y William Camargo, director del Instituto de Desarrollo Urbano.

Hablemos del contrato. Según el denunciante Rafael Rodríguez, ex Secretario de Movilidad del Distrito, una empresa austriaca, DOPPELMAYR se puso de acuerdo con Fernando Sanclemente, gerente de Trasmilenio -“se coludieron” como se dice técnicamente- para aparentar la realización de una licitación por 164 mil millones de pesos. Las fichas estaban marcadas y el resultado favorecería necesariamente a los austríacos. Los detalles del fraude son impresionantes: entra en escena el primer intermediario, Evo Morales, presidente de Bolivia; entran los venezolanos de Chávez, compadres de Petro; hay vuelos privados desde Caracas, cenas, hoteles de lujo y, en fin, todas las circunstancias de un entramado de intrigas, dinero y amistades peligrosas.

¿Dónde está la fuente de información para esta denuncia? Se  trata de  un ex directivo de DOPPELMAYR que es testigo directo, presencial y dispuesto a colaborar con la justicia.

Esperemos que la Fiscalía, quien tiene ya descritos los hechos con pelos y señales, comience a obrar. Que la liebre que saltó en los medios, se haga sentir también en los expedientes. Las denuncias sobre corrupción y sobre manejos de dinero en la administración de Petro las había hecho personas de su propia intimidad, como Carlos Vicente de Roux. Pero nadie le había parado bolas. ¿Será que el batallón de politicastros y leguleyos que hacen cohorte para defender a Petro lograrán imponer su ley de silencio y miedo a los organismos de justicia? Esperemos que no.

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