Las farc continuarán como terroristas

Las farc continuarán como terroristas

¡Más claro no canta un gallo! Las Farc continuarán clasificadas como terroristas.

John Kerry, secretario de Estado estadounidense, enfáticamente así lo aseguró delante del presidente. Además, afirmó que no solo era prematuro, sino inapropiado, sacar a las Farc del listado de terroristas del mundo, auncuando firmen la paz en La Habana. Hasta ahora: “No hay paz. Nada ha ocurrido, aunque sea un tema relevante en este momento”, dijo Kerry.

Esto, a pesar de que Santos había asegurado, en una entrevista antes de iniciar su visita a Washington, que era posible que USA considerara retirar al grupo narcoterrorista de tan deshonrosa lista.

Esta negativa de Kerry pone en evidencia que los gringos no están dispuestos a tragarse los sapos que nosotros nos veremos forzados a tragar.

Para ellos, no es suficiente que las Farc hayan declarado un cese el fuego, (que muchos aseguran que no se ha cumplido), o su promesa de suspender los secuestros o dejación de armas. Para los E. U., como para el Papa y la mayoría de gobiernos democráticos que apoyan el proceso, debe haber una entrega de armas real y una paz comprobada, además de un cese de las actividades terroristas e ilegales del grupo, inclusive el narcotráfico. Sobre todo, no debe haber impunidad. Así los medios, amigos de las Farc o de Santos, lo presenten de otra manera.

Es claro que solo cuando los criminales hayan sido castigados, las víctimas compensadas y los demás términos completamente satisfechos, las Farc se harán merecedoras de su eliminación del listado de organizaciones terroristas. Ni Obama, ni los tribunales internacionales, o las ONG, como Amnistía Internacional, aceptarán algo menor.

En el editorial del New York Times (feb. 05/16) también quedó muy claro que si los tribunales especiales encargados de juzgar a los criminales de las Farc, en especial a quienes han cometido u ordenado crímenes de lesa humanidad, resultan incompetentes o muy indulgentes, habrá pocas posibilidades de una paz duradera.

Dicho editorial interpreta el deseo de Obama de que los 450 millones de dólares ofrecidos por USA para ayudar en el posconflicto, sean invertidos preferentemente en: “fortalecer las instituciones, mejorar la educación y promover el crecimiento económico”. Para Obama es indispensable un trasparente proceso de justicia transicional y un esfuerzo para combatir la inequidad y el narcotráfico.

Pensar que este dinero del nuevo Plan Colombia, ahora bautizado “Paz Colombia”, venga sin condiciones, es ingenuo. Tengamos en cuenta que cada centavo del Plan Colombia tuvo que ser ampliamente explicado.

No creo que Obama, o el Senado estadounidense, se haya enterado de lo dicho por nuestro Ministro de Defensa en una entrevista al periodista Yamid Amat: “remplazaremos los ingresos de los guerrilleros por un componente internacional que les garantice una forma de vida aceptable”. Según el ministro Villegas, este dinero, a pesar de tantas necesidades apremiantes que habrá para hacer viable el posconflicto, como son: la salud, la infraestructura y la vivienda, se empleará en darles un estipendio a los “pobres” excomandantes de las Farc.

Con impunidad y sin buena planeación, Colombia no recibirá un centavo de lo ofrecido. Obama ni los senadores norteamericanos, aunque apoyen los esfuerzos de Colombia por llegar a la paz, no tragan entero.

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