Se nos fue un gran compañero y amigo

Se nos fue un gran compañero y amigo

Parece imposible aguantar el dolor, la tristeza de no poder hacer nada. Es entonces cuando más necesitamos el consuelo de la Palabra de Dios y los amigos.

Camilo Cortez, un llanero amante de las buenas costumbres, un hombre de carácter respetuoso y cordial, quien siempre tuvo en mente: “Nacimos para servir y no para ser servidos”. ”Hay mucho que hacer por las personas en este país me decía personalmente y por celular, ya que nos comunicábamos con mucha frecuencia, desde la iniciación del Centro del pensamiento Primero Colombia, organización uribista a la cual se dedicó como hombre altruista a interesarse por los demás.

Mantuvimos una amistad integérrima, por eso cuando recibí la fatal noticia de su fallecimiento, fue un momento difícil, pero con la llamada del Doctor Fernando Alameda, me calmé un poco al hacerme caer en cuenta que morir es una experiencia, y al expresarme: “la muerte no sé, solo se puede experimentar en vida y morir es la última experiencia de la vida y concluyo diciéndome:” la muerte es una etapa obligada de la vida y cualquiera que sea su naturaleza es mejor no angustiarse, por lo desconocido y misterioso de la misma”. “Camilo nos hará mucha falta, pero la vida sigue”.

La última vez que hablamos, hace cuatro o cinco días, siempre estuvo acompañándome con sus consejos acerca de mis quebrantos de salud.

Siempre estuvimos de acuerdo que nadie puede escapar de la muerte ni vencerla, porque todos hemos visto cómo le ha quitado la vida a tantas personas que amamos y también concluimos varias veces en que Jehová Dios es mucho más poderoso que la muerte, Él es nuestro amoroso Rescatador, y ya ha demostrado que puede derrotarla, y además promete acabar con ella de una vez por todas. “¡Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a la nada”!

Recordemos: ¿Cómo se sintió Jesús al perder a su amigo Lázaro? Sus parientes y amistades lloraban su muerte. Al verlos, se sintió muy conmovido. “Gimió en el espíritu y se perturbó” y luego “cedió a las lágrimas”, sintió el dolor y la pena que produce la muerte.

En cierta forma, el que Jesús sintiera tanto dolor nos da ánimo. Nos enseña que tanto él como su Padre acabarán con la muerte.

Camilo fue un hombre realista amigo de sus amigos, de sus hijos, de su esposa, el Centro del Pensamiento Primero Colombia, cap. Caquetá, les presenta un saludo y acompañamos en su dolor.

” ¡Camilo!, nos volveremos a ver, más temprano que tarde!

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