Los golpes al mercado interno

Los golpes al mercado interno

Ante el desastre que se desarrolla en nuestra economía y la grave debilidad del mercado externo, se debe evitar golpear aún más el mercado interno, pues tal vez sea la única tabla de salvación a la vista.

La demanda es el motor de la economía, no la oferta, y ya el consumo de los hogares colombianos carga un lastre de deuda que, de acuerdo con ANIF, carcome el 44% de su ingreso disponible, que, aunque está muy por debajo del 100% visto en los hogares norteamericanos, ha subido desde 25% hace cinco años y ya supera el umbral máximo que se observó en el año 1997 y que fue el detonante de la crisis que sufrió el país en 1999, ante una fuerte presión devaluacionista y la seguida subida de los intereses por parte del Banco de la República, que vemos repetir actualmente.

Otro golpe al ingreso disponible de los hogares ha sido la inflación, que ya hoy duplica el techo de la meta fijada por la autoridad monetaria y que, sumado al fuerte deterioro que muestran las cifras de desempleo, han hundido el índice de confianza del consumo de los hogares a los bajos niveles vistos en la crisis financiera mundial de 2008.

A diferencia de lo observado antes de la crisis de 1999, actualmente la carga de la deuda de hogares es 70% en crédito de consumo y apenas 30% hipotecario, por ello, si se ahorca a los hogares con más impuestos, las grandes perjudicadas serán las empresas, que por cierto deben en total más del doble de lo que deben los hogares y, aunque tampoco les cabe más carga, no han podido abrirse a mercados internacionales y siguen dependiendo del mercado interno.

La demanda interna es la que sostiene la economía, y eso lo sabe el Gobierno, como también sabe que el débil crecimiento actual, del que se vanagloria, es un crecimiento al debe e insostenible. Sabe que una reforma tributaria que cargue más al consumo es un grave error estratégico, pues mientras en China, Japón y Europa abaratan el crédito y se vuelcan al mercado interno, acá pasa todo lo contrario.

Empieza otro incendio, de tantos que hoy ya queman el futuro, y como siempre saldrán los pirómanos autoproclamándose bomberos.

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