¿El secuestro ya no es delito?

¿El secuestro ya no es delito?

Por un momento juro que llegué a creer que a Salud Hernández-Mora le iba a pasar lo mismo que a Rosa Elvira Cely: que el Gobierno la culparía de su propio secuestro por haberse atrevido a viajar al Catatumbo “a hablar con esos señores”; una zona de 4.826 kilómetros de territorio colombiano donde la presencia del Estado es muy frágil, y parece más una república independiente de las Farc, el Eln, el Epl, las bandas criminales y los cultivadores de coca, en medio de tremendas convulsiones sociales.

El Eln ya lo había advertido: no se compromete a dejar de secuestrar, de acuerdo con la exigencia del Gobierno para sentarse a conversar. El secuestro será uno de los puntos por discutir en la agenda de negociación. Como dice el padre De Roux, el Eln insiste en ponerles “condiciones a las condiciones” de la paz.

Lo que me aterra es la demora de la Inteligencia del Estado en confirmar que la emblemática periodista colomboespañola Salud Hernández, y los dos periodistas del RCN que se fueron a recorrer sus pasos, habían sido secuestrados por el Eln. Durante 6 días de incomunicación absoluta, todos temíamos lo peor, menos el Gobierno, que todavía pensaba que el silencio de Salud se debía a que estaba muy concentrada trabajando.

Para el momento en que el Ministro de Defensa, uno de los más ineficientes que han pasado por ahí, confirmó que el Eln “con certeza es el responsable de la desaparición de los periodistas”, y que “la responsabilidad de su integridad y libertad corresponden exclusivamente al Eln”, como si liberar a Salud y a todos los demás secuestrados sanos y salvos no fuera su responsabilidad, la gente reaccionó con rabia. A la hora de escribir esta columna, el viernes en la noche, se sabe que ya liberaron a Salud, y más tarde a Diego y a Carlos. Todos nos llenamos de alivio. Pero hay otros secuestrados que aún esperan su libertad.

La exhibición de impunidad que se está dando en La Habana hace que secuestrar en Colombia sea un delito conexo con el político, amnistiable, y por consiguiente ni el Eln ni nadie les teme a las consecuencias de ese acto atroz. El Eln sigue secuestrando porque a sus autores, como a las Farc, no les va a pasar nada. En cambio, logran asustar al Gobierno, que ya ni siquiera se atreve a utilizar la palabra ‘secuestro’, sino eufemismos como ‘retención’ o ‘desaparición’ de civiles absolutamente indefensos.

¿Cómo hacemos para que secuestrar vuelva a ser un delito grave en Colombia? Según Pacho Santos, que en una época lideró País Libre, hasta el 2010, las Farc eran responsables de 9.447 secuestros, y el Eln de 7.761. El secuestro ha sido causante de los peores desastres en el país. Por ejemplo, del MAS (Muerte a Secuestradores), inspirado por el secuestro de Marta Nieves Ochoa, de donde se fue derivando el paramilitarismo; el secuestro y muerte en cautiverio del ministro del Trabajo Argelino Durán Quintero, que dio al traste con las negociaciones de Tlaxcala, cuando a las Farc no se les pasaba por la mente que algún día terminarían redactando los artículos de la Constitución de Colombia; el secuestro del senador Géchem Turbay acabó con la negociación del Caguán. Y poco a poco quedó claro, inaugurada la modalidad de las pescas milagrosas, que para ser secuestrado en Colombia servía cualquier persona, y no solo los ricos.

¿Cuántos años más de secuestros del Eln tendremos que soportar los colombianos? La sociedad civil, a la que tanta fe le tienen, está repugnada. Se equivocaron si pensando que manteniendo secuestrada a Salud la iban a domesticar. Ella es un alma indomable que no calla nada ni a la que calla nadie.

Resistencia civil. ¡Secuestro en Colombia, no más!

Entre tanto… Jaime Castro acaba de revelar en el Congreso la existencia de un documento que las Farc dejaron consignado con fecha 9 de noviembre del 2012 en el Comité Internacional de la Cruz Roja, en el que expresamente advierten que la agenda de lo que se iba a negociar tenía el carácter de Acuerdo Especial para que entrara de una vez a formar parte del bloque de constitucionalidad. El mismo articulito que, cuatro años después, le acaban de dictar desde La Habana al Congreso, y que este copió entre comillas. ¿Para qué nos siguen engañando con un plebiscito, si la reforma constitucional ya va a estar aprobada?

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