Hechos, valores, falacias y milagros

Hechos, valores, falacias y milagros

Me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Lucas 1, 48
La paz es un regalo de Dios y no de los políticos. Capuchino Petrus Pavlicek

Nos brinda el Padre Francisco De Roux una importante reflexión sobre ética en su columna “Primero la ética” (El Tiempo, 05.19.16) en la que expresa que las constituciones reflejan un orden de valores que la sociedad ha acordado. Bien cierto es eso. Se refiere también a “el debate y las preocupaciones” sobre la decisión de “dar seguridad jurídica al acuerdo final mediante la inclusión en el acto legislativo para la paz, la refrendación popular, el depósito de este en Ginebra, su incorporación como artículo transitorio a la Constitución, el control de la Corte y la implementación en el Congreso.”

Atestigua él que el debate y las preocupaciones se deben a la magnitud del proceso de cambios que se desata a partir de la terminación del conflicto. No estoy de acuerdo. Un hecho es que un conflicto armado es un anti valor. Y se pretende darle ‘valor’ asociándolo con algo llamado ‘paz.’ El dinero, la negociación, son medios por los que se obtienen finalidades buenas y malas.

Negociar la paz puede ser un valor o un anti valor que depende de la intención del que negocia, PROBADA POR SU CONDUCTA CONOCIDA. Si el valor ético de algo denota su grado de importancia, con el objetivo de determinar qué acción o vida valiosa es mejor realizar o vivir, ese valor no puede estar sujeto al vaivén de la política, la negociación o los intereses secretos.

Si como dice el P. de Roux las constituciones reflejan un orden de valores, nuestra sociedad acordó en 1886 que la nación y el territorio, algo concreto y tangible (Título 1) tenían prioridad sobre los derechos civiles y garantías sociales, (Título III) PORQUE COLOMBIA NECESITABA PRESERVAR SU TERRITORIO, ya que sin territorio no hay soberanía, y sin soberanía no hay Constitución. ¿Ha cambiado esa condición cuando en la actualidad no hay ordenamiento de tierras y se pretenden instaurar las famosas ZRC? En la Constitución de 1991, la importancia prioritaria de La Nación fue sustituida por “Los principios fundamentales", Título I, es decir, una discusión. Y hoy las Farc le discuten al gobierno su interpretación del Estado de Derecho. Es decir, las constituciones no solo reflejan, un orden de valores, sino una cierta lógica que puede perpetuar aciertos o errores para el orden social. El manipular la Constitución para incluir un artículo transitorio ¿qué efectos tiene sobre el orden social?

Vemos entonces que ‘dar seguridad jurídica’ que puede ser un valor, deja de serlo cuando se confronta con el hecho de que ese valor se le adjudica a quien no lo merece porque quiere el poder para cambiar la escala mayoritaria de valores de una nación que no comparte su ideología. Es decir, los valores tienen que ser coherentes con los hechos. En el viejo lenguaje bíblico se decía: “Por sus frutos los conoceréis.”

En teoría, yo puedo compartir con Timochenko los mismos valores, Digamos:
1. Creer en Dios y amarlo;
2. Respetar a los otros;
3. Perdonar;
4. Ser tolerante;
5 valorar la familia;
6. Valorar el trabajo;
7. Preocuparme por la salud;
8. Valorar el dinero;
9. Procurar la diversión;
10. La disciplina.
11. Amar a las mascotas. El anterior es mi ordenamiento personal, o mi taxonomía de valores. Sin embargo, el ordenamiento que Timochenko le dé a esos valores puede ser diferente. Él puede asignarle a Dios su última prioridad y darle al dinero y su mascota la primera. Esa diferencia generará un estilo de vida diferente y por lo tanto un destino que supuestamente se debe respetar, aunque afecte negativamente a sus posibles gobernados.

Timochenko puede expresar una escala de valores similar a la mía con su círculo íntimo, es decir, su compromiso es relativo; pero aquí se trata de que debemos comportarnos como si nuestra conducta debiera ser tomada como una regla universal (Kant). En la política se ha renunciado a esa verdad cuya ausencia deja un vacío voraz en el corazón.

Ahora pensemos con discernimiento ¿por qué un grupo subversivo puede ‘atraer’ a jóvenes incautos o empapelarle el cerebro a columnistas renombrados (En su columna “El argumento del odio” Álvaro Sierra Restrepo considera ‘heroica’ la narrativa de insurgencia de las Farc) utilizando como herramienta el campo de los valores?

La persistencia en la lucha guerrillera es un VALOR DE LA VOLUNTAD porque implica: capacidad de decisión, prudencia en el combate; predicción de la conducta del enemigo; precaución, iniciativa, audacia, valentía, seguridad, confianza en sí mismo, obediencia y docilidad al mando superior. Es admirable. Pero esos mismos valores de la voluntad los comparten los miembros del ejército, los bomberos, socorristas, la policía, los médicos, los curas y las enfermeras. ¿Cuál es la diferencia? Que dentro de los valores de la voluntad existen también los valores éticos y morales, que deben regir las instituciones del Estado, y la conducta socialmente adecuada, que no vemos en las Farc, pero que son el fundamento de los VALORES SOCIALES PARA LA PAZ. Por ese motivo me parece superficial el ditirambo sobre la paz sin un análisis de lo que implica. Para ello examine usted mismo el asunto con las preguntas que siguen y constate que surgen de la obediencia o desobediencia a nuestra Constitución. Así, ¿Cree usted que las Farc como grupo político o como personas tendrían:

1. ¿Capacidad de mostrar, en la vida civil o la insurgencia, respeto por los demás como personas: a sus creencias, ideas, bienes, vida, integridad física y mental, honor, etc.?
2. ¿Tendrían capacidad de diálogo y apertura, comunicación positiva,
veracidad, sinceridad, claridad, respeto a la opinión ajena?
3. ¿Actitud de colaboración, participación y ayuda en la vida familiar, escolar, profesional y social, solidaridad, generosidad, agradecimiento?
4. ¿Capacidad de impartir justicia: dar a cada uno lo que le corresponde?
5. ¿Capacidad y actitud de servicio, disponibilidad, promoción y desarrollo de los demás?
6. ¿Actitud de convivencia grata, delicadeza en el trato, amabilidad, confianza, flexibilidad?
7. ¿Capacidad de amar, mostrar compañerismo, filiación y fraternidad, sostener una amistad, familia, ser leal y fiel?
8. ¿Respeto y cumplimiento por las normas de convivencia. Subordinación a la ley justa y a la autoridad, a los deberes cívicos?
9. ¿Actitud de cooperación con el bien común y el trabajo honesto?
10. ¿La capacidad de promover paz y armonía entre personas y pueblos?

Para demostrar la pobrísima percepción que tienen Santos, el gobierno y algunos columnistas sobre cuán lejos están de comprender el meollo de la paz, con bombos y platillos anunciaron que era un logro fenomenal que en 50 años las Farc reconocieran por primera vez la Constitución. Reconocer, no es vivir, ni sentir o respetar. Compruebe que las preguntas anteriores son la traducción real, conductual del Capítulo 1 de los Derechos fundamentales y del Capítulo 2 de los derechos sociales, económicos y culturales de nuestra constitución. Un documento que estructura la paz, sin mencionarla. Tome cada uno de esos artículos, aplíqueselos a las Farc, y haga preguntas. Eso se llama pensamiento crítico para profundizar sobre las implicaciones de la paz.

Invita el Padre De Roux a que no nos dejemos manipular porque está en juego el futuro de Colombia. Cree que con decir: “Y por supuesto no son valores los partidos, ni los presidentes, ni la guerrilla, ni el Ejército, ni la Procuraduría, ni las empresas, ni las cadenas de radio y TV” logrará neutralizar las fuentes de crítica al gobierno o la guerrilla, sin ofrecer una metodología clara de cómo discernir valores en diferentes contextos, clasificarlos, señalar sus dilemas, inculcarlos como herramientas eficientes de la paz para el mejoramiento de una vida social deficiente. Este sería un principio insoslayable de claridad sobre el asunto.

Porque si entendemos como una norma moral, que el principio es un valor que dirige el accionar de un sujeto de acuerdo con aquello que dicta su conciencia, entenderíamos entonces que estaría vinculado a la libertad individual que pide el P. De Roux para pensar sobre la paz y sus blindajes, ya que un principio es fijado sin una obligación que llegue del exterior, aunque sea influido por la sociedad. Algunos de los principios que pregona la ética de la sociedad en que vivimos es el amor al prójimo, evitar la mentira y respetar la vida de las personas que tenemos a nuestro alrededor. Eso no se ha tenido en cuenta en La Habana porque se ha preferido el impacto de la noticia, el secretismo, a la verdad.

Cuando no se analiza el asunto se llega al pensamiento reductivo de atribuir al odio el que se argumente que se quiere paz sin impunidad, como lo asevera Sierra en la columna mencionada arriba. ¿Será que la CPI odia a las Farc y quiere la guerra cuando argumenta, como organismo internacional de justicia, que no puede haber impunidad en el proceso de paz? ¿O cuando Human Rights Watch dice que a Colombia se le oculta lo que ocurre en La Habana? Le pregunta Sierra a quienes argumentan que no debe haber impunidad: “¿Cómo planean convencer al secretariado y al Estado Mayor de las Farc de que extiendan las manos para ponerles las esposas que ocho años de denodados esfuerzos durante el gobierno de Álvaro Uribe no lograron colocarles?” Es una pregunta falaz porque en su momento Uribe asumió con éxito su deber constitucional de reducir a la guerrilla ANTE SU RETO AL ESTADO y transformó a Colombia de un estado inviable a un nuevo país con futuro. No se discutía un proceso de paz, ni el ir o no ir a la cárcel, sino el reto al estado. Además, no olvidemos que las Farc intentaron asesinar a Álvaro Uribe en Barranquilla, mediante un bus bomba y el día de su posesión como Presidente con la comunidad internacional de testigo. ¿Han renunciado las Farc a asesinar a Uribe, como asesinaron a su padre e hirieron a su hermano? No lo han dicho. ¿Esperan entonces un perdón incondicional de Uribe ante sus posibles asesinos? Hoy se ha manipulado a la opinión pública con el engaño de sustituir verdad por justicia. Cuando hay verdadera justicia, la verdad inobjetable sale a la luz Santos tenía el deber de asumir el reto de perseguir judicial y militarmente a los que habían retado al estado y a los potenciales asesinos de su antecesor y promotor político; no lo hizo, y cambió ese deber al ponerlos en estado de igualdad. La pregunta de Sierra debe ser para Santos.

Por otra parte, Horacio Serpa, entre otros, dijo: “Nadie negocia para ir a la cárcel.” Y esa falacia se asumió como una verdad general, inobjetable. Porque también es una verdad que se puede negociar el ir a la cárcel como una medida de protección y garantía de la vida (Pablo Escobar) para no ser el objetivo de un bombardeo, (Cartel de Cali o Gobierno) y recuperar legalmente sus derechos civiles como ocurrió con el General Rojas Pinilla quien pudo competir legalmente en la contienda democrática. No me vengan ahora con el cuento que las Farc negocian por el altruismo de ‘parar un baño de sangre’ como dice Santos. Lo hacen por sus propios intereses.
También se asumió como una estadística inobjetable que al no haber sido dados de baja los miembros del Estado Mayor de las Farc, estos eran inalcanzables como objetivo militar. Las muertes del Mono Jojoy, Alfonso Cano, Raúl Reyes y otros cabecillas importantes prueban lo contrario. Lo anterior lo señalo, no como un deseo de que mueran los jefes de las Farc, sino como una muestra de procesos equivocados de pensamiento que llevan a decisiones erróneas tanto en la guerra como en la paz.

Sierra cree, como muchos, que la derrota de las Farc debe ser militar. No es totalmente cierto. Su derrota ha sido cultural; como lo demuestran las encuestas; las consecuencias de esa derrota cultural es lo que más temen al pasar a la vida civil, pues nadie les cree que puedan hacer su tránsito político, sincero, a ciudadanos de bien que no quieran destruir la democracia; y todos sabemos que esa aceptación social no se logra con cárcel ni blindajes, sino con un MILAGRO DE ACTITUD que se sale de la capacidad política del mejor negociador, pues se trata de la conversión genuina del corazón. Los miles de criminales que en el mundo son aceptados, respetados y admirados por la sociedad siguieron ese camino. Nelson Mandela es el ejemplo. ¿Pero quién se convierte si ‘alguien’ o ‘algo’ no le QUITA LA CORONA AL EGO? Pablo de Tarso, un perseguidor de los cristianos, tuvo que ser tumbado de su caballo, cegado, acogido, sanado, para que entendiera que había otra posibilidad REAL Y VERDADERA DE PODER , el servicio a los otros. Pero eso está fuera del universo de las Farc, pues su materialismo no admite la trascendencia ni la inmanencia transformadora del bien debido a nuestros actos justos. Un amigo médico me comentaba que la mejor pedagogía para que los doctores no se creyeran ‘semidioses’ era ponerlos en situaciones reales de pacientes, como parte del currículo formativo. La indefensión ciertamente nos enseña humildad.

Cuando el arrepentimiento es verdadero, nos quebrantamos, caemos de rodillas; las lágrimas son el testimonio del dolor genuino y la vergüenza. Somos libres. La voluntad para el bien se hace entonces posible. Cuando el arrepentimiento es protocolario, surge la cobardía, el cinismo. Las manos de Pastor Alape temblaban, traicionaban su discurso frente a la comunidad de Bojayá, al pedirles perdón. Aunque pidió privacidad para el acto, la verdad siempre surge. ¿No será esa la lección que tienen que aprender las Farc y sus defensores?

La verdadera solución para la paz. Amenazada la cristiandad por los turcos en 1571 el Papa Pío V pidió a todos que rezaran el Santo Rosario y se obtuvo la victoria de Lepanto. El triunfo de los cristianos en la Batalla de Temesvar se atribuye al rezo del Rosario el 5 de agosto de 1716. El 24 de diciembre de 1914 hubo una tregua de Navidad en el frente donde combatían alemanes y británicos, cuyo origen fue el villancico, Noche de Paz. En muchos lugares la tregua se extendió hasta el Año Nuevo, pero los altos mandos no dejaron que eso continuara. Es decir, la paz es un PODER DEL CIELO que los hombres, libremente, aceptan o rechazan. Del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917 durante seis ocasiones se apareció la Santísima Virgen María a los tres pastorcitos en Fátima. Nada sabían de política. Y les pidió que rezaran el Santo Rosario para obtener el fin de la guerra. En su última aparición dijo: “Yo soy la Señora del Rosario. Continúen siempre rezando el rosario cada día. La guerra va a su fin y los soldados pronto regresarán a casa.” En sus mensajes la Santísima Virgen predijo la Segunda Guerra Mundial y así fue.

Además, el 6 de agosto en Hiroshima en un radio de 2.5 kilómetros todo fue destruido por la bomba atómica, menos la casa de la comunidad de los padres jesuitas que todos los días rezaban el rosario. En Nagasaki el convento franciscano de San Maximiliano Kolbe quedó intacto por la misma razón: el rezo del rosario. En septiembre de 1948 se inició una cruzada de oración en Austria para retirar a las tropas aliadas; en abril del siguiente año los soviéticos anunciaron que retirarían sus tropas; el 15 de mayo se firmó un tratado garantizando la independencia de Austria. En octubre de 1955 partió el último soldado ruso. En Viena las multitudes marcharon en procesiones agradeciendo a la Santísima Virgen de Fátima su liberación. La caída del imperio Soviético se atribuye a la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, hecha por San Juan Pablo II, como lo prometió la Virgen en Fátima. Lo hizo el 25 de marzo de 1984 en simultaneidad con la Madre Sor Teresa de Calcuta que lo hacía en Moscú. El 8 de diciembre de 1991, fiesta de la Inmaculada Concepción, se desplomó el imperio.

En nuestra querida Colombia la caída del Cartel de Cali se inició en mayo de 1995 con una vigilia de oración de parte de pastores protestantes en el Coliseo del Pueblo para asumir una posición de guerra SAGRADA contra los carteles y sus AMOS ESPIRITUALES, es decir los demonios. Después de 48 horas El País informó que había transcurrido un día sin un asesinato. En los cuatro meses siguientes 900 agentes fueron desvinculados por corrupción. En junio muchos tuvieron visiones de ángeles que aprehendían a los jefes del cartel; vino la declaración de guerra total contra los barones de la droga. Tres meses después de la promesa de Dios a los intercesores, todos los jefes habían caído. (Leer “Luz y sombras en su laberinto” ¿Por qué las sombras espirituales persisten donde están? George Otis Jr. Editorial Unilit, 1997, Págs. 359-361, 363-364)

Por otra parte, para que no creamos que esas intervenciones son esporádicas, valdría la pena que leyéramos “Año Mariano” de Robles S.J. – Figares S.J. Edición autorizada para Fundación Jesús de la Misericordia, Quito, Ecuador, para que constatemos las intervenciones de la Virgen a lo largo de la historia en favor de los seres humanos. Pero, obviamente las fuerzas del mal hacen también su trabajo debilitando la fe de las personas, engañando, saboteando. Esa es la verdadera lucha que anunciaba San Pablo. Lo mismo ocurre en La Habana.

Estoy seguro que si los 38 millones de católicos en Colombia iniciáramos y persistiéramos en UNA JORNADA PÚBLICA Y PRIVADA DE ORACIÓN NACIONAL POR LA PAZ liderada por el Presidente Santos, si en verdad es creyente, y todos los líderes de la Iglesia Católica, rezando el Santo Rosario como lo pidió la Virgen en Fátima, pronto veríamos cosas admirables, comenzando por los índices de criminalidad que seguramente bajarían ese día de inicio y una percepción de claridad espiritual de cómo debemos actuar dentro de la justicia y el valor digno de seres humanos por encima de los malabarismos legales para institucionalizar la impunidad que es, obviamente, el trabajo del mal.

Pero para que la paz sea sostenible, habría que implorar al cielo el GRAN MILAGRO PARA ESTE PAÍS: Que en cada colombiano el VERDADERO HOMBRE NUEVO se vea florecer pidiendo un corazón misericordioso y una mente llena de sabiduría. Así, Colombia sería luz para el mundo y no esta larga noche oscura de violencia, narcotráfico y corrupción. ¿Se le mide Santos a ese reto? Muchos ven en Venezuela el sombrío futuro que le espera a Colombia, de llegar las Farc, con sus mañas, a entronizarse en el poder. El triunfo de la oposición venezolana para llegar a la Asamblea fue respaldado por innumerables cadenas de oración ese día. ¿Sabremos persistir para la liberación real de nuestras patrias de las pretensiones de un corrupto marxismo suicida?

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