Se les rompió el amor de tanto usarlos

Se les rompió el amor de tanto usarlos

El gobierno de Venezuela no da para más y existen razones de peso para un divorcio entre el pueblo Chavista y Nicolás Maduro, la inflación está completamente desbordada, el desabastecimiento de alimentos y medicinas es muy grande, los saqueos y manifestaciones de malestar se expresan a diario en protestas en barrios y urbanizaciones, lo que demuestra el fracaso social de las políticas aplicadas por el primer mandatario, que son el reflejo de su plena incompetencia para gobernar a Venezuela.

Los Venezolanos no podemos estar tranquilos, ya que no conseguimos los alimentos y medicinas necesarios para poder vivir, tenemos una inflación desbordada, unida a un enorme sobreprecio de los productos básicos, pero el gobierno no tiene clara consciencia sobre la magnitud de la crisis y pretende  para calmar el malestar colectivo, repartir los alimentos básicos a través de una maquinaria política a su servicio.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), son equipos formados para  distribuir los alimentos previa identificación partidista del interesado, no son más que un arma política para el chantaje y el maltrato a un pueblo con hambre. Pero el tiempo se les agotó y frente al creciente rechazo popular, aumentan la represión, utilizan los cuerpos policiales, así como  grupos violentos, para agredir a hombres y mujeres que luchan a diario en la búsqueda de alimentos y medicinas para sus hijos.

Amor con hambre no dura, Venezuela reclama con urgencia un futuro con dignidad para los más necesitados, que se reduzca la pobreza, se aumente la productividad y el trabajo para tanto desempleado, recuperar el capital humano que ha emigrado, promover la inversión extranjera, incorporar nuevos actores económicos y abrir las puertas al desarrollo de la mano de verdaderas potencias económicas.

Tenemos que ponerle punto final, a gobernantes que solo se ocupan de proteger sus depósitos ilegales de comida para ser revendida, están dedicados a resguardar sus fortunas mal hechas durante estos últimos 17 años, bajo el amparo de una creciente corrupción dentro del Gobierno, mientras en el país surgen brotes de epidemias y propagación de enfermedades, que nos acercan a un enorme estallido social sin precedentes, porque los Venezolanos más humildes se cansaron y se les rompió el amor de tanto usarlos.

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