“Carrasquilla fue claro”

“Carrasquilla fue claro”

La semana pasada, la Cámara de Representantes fue anfitriona de un espectáculo bochornoso protagonizado por la izquierda que obsesivamente se ha trazado el objetivo de enlodar y calumniar al Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Luego de que el Senado se abstuviera a darle trámite a la impertinente moción de censura que promueven Gustavo Petro y su socio político, el senador Jorge Enrique Robledo, la Cámara autorizó dicho debate cuyo epílogo se escribirá esta semana, cuando las mayorías ciertamente se abstendrán de votar a favor de la permanencia de Carrasquilla al frente del ministerio de Hacienda y Crédito Público.

La oposición tiene todo el derecho de ejercer control político. De hecho, aquello termina siendo beneficioso para la salud de la democracia. Pero dicho control debe realizarse con seriedad, responsabilidad y rigor, tres aspectos que no se le vieron a la izquierda radical en el debate contra el doctor Carrasquilla, el cual se convirtió en una feria de vulgaridades, insultos y payasadas que incluyó una lluvia de billetes falsos.

Me intriga saber de dónde la izquierda saca tanto dinero para las puestas en escena que acostumbra hacer. Petro, Robledo y demás, deberían invertir su tiempo y su dinero en preparar y estructurar sus debates, donde abundan los slogans panfletarios y escasean los argumentos.

El ministro Alberto Carrasquilla está siendo víctima de un deplorable matoneo. Ha sido un hombre honesto y un trabajador disciplinado a lo largo de su vida. Dos veces le ha prestado un invaluable servicio a la Patria sirviendo como Ministro de Hacienda, precisamente en momentos en que las finanzas nacionales requerían de una profunda reconstrucción.

No es en absoluto desconocida la quiebra en la que se encuentra Colombia luego del gobierno de Juan Manuel Santos, cuando el país fue feriado entre los amigos del anterior gobierno, con la repartición indiscriminada e irresponsable de la “mermelada” se secaron las arcas públicas.

Alberto Carrasquilla es un funcionario admirable. Su intervención en el debate fue memorable, seria, documentada y, sobre todo, certera.

Explicó con lujo de detalles su participación en el caso relacionado con los bonos de agua y quien haya oído con atención sus argumentos, sólo puede llegar a una conclusión: Carrasquilla no ha hecho nada que no esté ajustado a las normas legales.

Tengo la firme impresión de que la izquierda radical, esa misma que no ha querido entender que ellos perdieron las elecciones de este año, está montando una farsa contra Carrasquilla con el único propósito de poner contra las cuerdas al gobierno de Iván Duque, quien ha demostrado con su ejemplo ser un gobernante austero, transparente y coherente.

Esta semana se clausurará el asunto. Repito: las mayorías en la Cámara de Representantes tienen claro que el Ministro de Hacienda debe continuar en su cargo para sacar adelante las importantes iniciativas y reformas que requiere la hacienda pública.

El resultado de la votación que se realizará sepultará, de una vez y para siempre, las infamias contra el Ministro Carrasquilla y, además, se sentará un precedente importante: la izquierda no puede seguir yendo por la vida calumniando a personas honestas y buscando con sus improperios acabarles su reputación y sus carreras en el servicio público.

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