El río Catatumbo es víctima del Eln

El río Catatumbo es víctima del Eln

En lo corrido del año se han registrado 11 atentados, siete de los cuales han sido contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas.

La lucha armada del Ejercito de Liberación Nacional (Eln) se caracteriza por atacar a la Fuerza Pública y, en ocasiones, a la población civil. Sin embargo, hay otra cara de su accionar belicista que también deja una enorme herida ambiental y económica en el país, que son los constantes atentados contra la infraestructura petrolera.

El último ataque ocurrió el martes a las 4:45 de la tarde, en zona rural del municipio de Teorama (Norte de Santander). El atentado produjo la rotura del oleoducto Caño Limón-Coveñas y caída de crudo a la quebrada La Llana, pero el vertido además de contaminar ese riachuelo también llegó al río Catatumbo por lo que la emergencia ambiental es de grandes magnitudes.

Ecopetrol desplegó un plan de contingencia e instaló 108 barreras para contener el crudo derramado sobre la zona.

"120 personas, entre personal directo y contratista está distribuido en cuatro puntos de control. No ahorraremos esfuerzos para mitigar los efectos de este atentado”, indicó Felipe Bayón, presidente de la estatal petrolera.

De acuerdo con la compañía, los primeros dos puntos de control están ubicados en la quebrada La Llana. Uno de ellos a 1,5 kilómetros y otro a 4,5 kilómetros del lugar del atentado. Además, se avanza con la instalación de un punto de control sobre el río Catatumbo.

Ecopetrol también anunció que dispuso de todo el personal y equipos como retroexcavadoras, tanques, camiones, plantas eléctricas y embarcaciones para la atención integral de esta emergencia.

El presidente de la compañía rechazó los atentados terroristas y pidió que este tipo de actos contra la infraestructura petrolera del país cesen por el impacto que tiene en las comunidades y en el medioambiente.

El comandante de la Segunda División del Ejército, general Jaime Carvajal Villamizar, aseguró que el año pasado se registraron 89 ataques al oleoducto Caño Limón Coveñas en los departamentos de Arauca, Boyacá, Norte de Santander y Santander, mientras que este año van 7. El oficial indicó que el propósito de estos ataques es complementar sus fuentes financieras.

Carvajal Villamizar explicó que estas acciones delictivas son generadas para alimentar el negocio de narcotráfico, porque a través del robo del hidrocarburo pueden “refinar y procesar la pasta de coca”. El oficial también señaló que los subversivos no se apoderan del crudo que queda en el lugar del derramamiento, sino en el tubo averiado.

El comandante de la Segunda División indicó que los subversivos también tienen la modalidad de implementar válvulas que son instaladas en los tubos por donde cruza el crudo, para que cuando lleguen a donde está instalado el mecanismo se registre un desvío de material y este culmine en poder de este grupo guerrillero.

El general señaló que las regiones fronterizas, donde se han registrado la mayor parte de los atentados, son las más propensas a que se presenten estos actos “terroristas”, debido a que tienen una salida rápida del país, especialmente a Venezuela, donde el Gobierno nacional ha denunciado que se encuentran miembros del Eln.

Para el coronel (r) Carlos Alberto Velásquez, los ataques a la infraestructura petrolera tienden a aumentar luego de que se levantara la mesa con el Eln. “Ellos van a dejar pasar un buen tiempo para cometer actos terroristas y mientras pasa eso, para hacerse sentir, van a procurar realizar atentados tipo sabotaje a la infraestructura que esté cerca a la frontera”.

El año pasado la infraestructura petrolera colombiana sufrió 107 atentados, de los que 89 afectaron al Oleoducto Caño Limón-Coveñas y 18 al Transandino, todos atribuidos por las autoridades al Eln.

En 2017 el Eln perpetró 62 atentados contra el Caño Limón-Coveñas, lo que ocasionó el derrame de 20 mil barriles de crudo, según cifras oficiales.

Lugar del atentado

Teorama hace parte junto a los municipios de Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, San Calixto, Sardinata y Tibú de la región del Catatumbo (Norte de Santander), entre las zonas más pobres y olvidadas de Colombia.

En esa parte del país hacen presencia el Eln y el Ejército Popular de Liberación (Epl), que se disputan el territorio, especialmente aquel que abandonaron las Farc tras la firma del acuerdo de paz en 2016.

El crudo llegó al río Catatumbo por la quebrada La Llana.

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