Educación superior privada y Plan de Desarrollo

Educación superior privada y Plan de Desarrollo

Las metas del país deben contar con la “otra mitad del sistema”.

El sesgo adverso a la educación privada presente en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo (PND) no estaba en el programa de gobierno de Iván Duque.

Como consuelo o excusa puede decirse que ese sesgo es omnipresente, lo políticamente correcto. El artículo 110 del PND lo retrata bien: “Avance en el acceso en educación superior pública. El Gobierno nacional avanzará en un proceso gradual para el acceso, permanencia y graduación de la población en condiciones de vulnerabilidad que sea admitida en una institución de educación superior pública, de formación técnica profesional, tecnológica y universitaria”.

Sin sesgo y más afín a las promesas de campaña diría: “Avance en el acceso a la educación superior para estratos 1, 2 y 3 a través de instituciones públicas y privadas de calidad acreditada”. La unión del país también debería pasar por unir las ofertas pública y privada de educación superior en un sistema competitivo al servicio del país, como quedó en la propuesta de educación de Duque en relación con la educación técnica y tecnológica (incluyendo al Sena, obviamente).

El punto 71 del programa electoral decía “Crearemos universidades agrícolas, en concordancia con el objetivo de convertir a Colombia en una potencia agrícola y de contar con un modelo educativo pertinente de acuerdo con las vocaciones y el potencial productivo de los territorios”. No decía “universidades agrícolas públicas”, pues no hay que descartar opciones de antemano por prejuicio ideológico (sobre todo si se aumenta el espacio de “potencia agrícola” en el PND).

No hay equidad en llevar bachilleres vulnerables a IES públicas de baja calidad y a carreras de poca pertinencia; sí hay equidad en llevarlos a IES privadas de mejor calidad y más enganche laboral. ¿Por qué, si la meta declarada es equidad, nos negamos a una de las dos vías para llegar a la meta?

En el programa electoral no estaba esta renuencia a usar la financiación a la demanda, cuya primera manifestación inquietante fue como se presentó el aporte del 25% de la matrícula por parte de las universidades privadas en Generación Excelencia (sustituto de Ser Pilo Paga): obligatorio y como si no significara un gran sacrificio o problema financiero.

Decir que las IES privadas son un negocio o actuar en consonancia es una forma de deslegitimarlas, no una base seria para una política pública. Legalmente, no tienen fines de lucro, y por la atribución de inspección y vigilancia el Estado puede sancionar a las que operan opacamente con fines de lucro (o mejor, puede cobrarles impuesto de renta). La expresión “privatización” es un arma ideológica, que naturalmente no ve la privatización vía corrupción en las IES públicas.

Hoy tenemos un hecho de sillas vacías en muchas IES privadas de calidad, que podrían ayudar a la meta de subir la cobertura de 52,3% a 60% en el periodo, pero ¿por un sesgo adquirido, prestado o inconsciente no vamos a considerar esquemas financieros para incorporarlas en la solución? Y la solución no son créditos del Icetex.

Raya en lo inmoral que el Estado les diga a los jóvenes de familias sin recursos que casi milagrosamente terminan la secundaria: le pago la educación superior si lo admiten en una IES pública; si no, endéudese. Como mostró un estudio de Juan Felipe Penagos, no logran pagar, muchos tienen retornos negativos. Los beneficiarios deben retribuir para la sostenibilidad del sistema, pero con un esquema de equidad dependiente de los ingresos.

La solución tampoco es pretender “universalizar” la cobertura a los estratos populares con oferta pública, por varias razones: entre otras, porque primero hay que reorganizar la que existe (el Sena y los establecimientos técnicos y tecnológicos sin autonomía) y mejorar su calidad, y por aquello de la legitimidad de la iniciativa privada y la libertad de escoger, tan sin importancia para los que sacan pecho por la cobertura total, incluyendo la mitad de aporte privado, y al tiempo evitan a las IES privadas por sesgo ideológico y escriben artículos como el 110 del PND.

@DanielMeraV

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